Edición Impresa
Domingo 01 de Noviembre de 2015

Experiencia aplicada en el Irar

Los chicos trabajan con la comunidad. Participaron de la maratón de lectura en una biblioteca barrial y visitaron un geriátrico donde compartieron con los abuelos.

La experiencia del trabajo colaborativo, solidario y de integración, en conjunto con la comunidad, se puede hacer en todo establecimiento escolar. Prueba de ello es la tarea realizada por los docentes y los chicos que se encuentran en el Instituto para la Recuperación del Adolescente (Irar), donde funciona uno de los anexos de la Escuela Primaria Nocturna Nº 13 “Alejandro María Aguado”.
  La directora de la escuela, Karina Fernández, junto con las docentes de los diferentes niveles se animaron a dar este paso “hacia el afuera”, como ellas mismas lo dicen, con los chicos de 16 a 18 años que se encuentran en contexto de encierro. Este trabajo fue expuesto por Fernández como única experiencia rosarina en las jornadas de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, realizadas en la localidad de Pilar (Buenos Aires).
  Era necesario que los alumnos que cursan la primaria en el Irar pudieran tomar contacto con el mundo pero de un modo diferente, con actividades que también le sirvieran a los demás, donde se pudieran sentirse útiles y a la vez valorados.
  La oportunidad se dio cuando decidieron ir a visitar el geriátrico que se encuentra justo atrás del Irar. Una de esas salidas las hicieron cerca del 20 de junio, bajo el proyecto de trabajo “La modalidad de jóvenes y adultos se viste de celeste y blanco”. Para ello prepararon banderas, escarapelas y tortas fritas que después fueron a compartir con los abuelos. Cuando los chicos regresaron al Irar relataron a los demás la experiencia vivida. “Siempre es positiva porque ellos reciben el cariño de los abuelos y por otro lado los abuelos también se sienten reconfortados con la visita”, destacó la directora.
  A su vez, para el Día de la Primavera armaron “atrapa sueños” gigantes donde escribieron sus anhelos, luego los llevaron al geriátrico y junto con los abuelitos escribieron sus deseos. “Ellos se sienten importantes de ir y los abuelos están felices”, comentó. En esta oportunidad las escuelas nocturnas de Santa Fe trabajaron en conjunto con la consigna: “Florecen sueños en primavera”.

Ser uno más

  La directora de la escuela explicó que la educación es un derecho para todos, también para quienes se encuentran en contextos de encierro.
  La docente y directiva comentó que los chicos “viven el hoy y el ahora. Están muy castigados por la sociedad, necesitan del trabajo continuo de los docentes que los miren, y sobre todo los escuchen. Añoran a sus familias y desean que se termine el tiempo de encierro”, puntualizó.
  De a poco, desde el Irar comenzaron a sacar a los chicos para que realizaran actividades como lo hace cualquier alumno de las escuelas rosarinas. Por ejemplo, comenzaron a acudir a la Promesa de Lealtad a la Bandera que se realiza en el Monumento. También participan de las olimpíadas de matemáticas organizadas por la escuela Primaria Nocturna Nº 28. “Nadie sabe que ellos son del Irar y estas salidas son oportunidades de que ellos vean que pueden ser como los demás y que nadie los estigmatiza”, comentó Fernández.
  A su vez, las maestras organizaron una salida a la biblioteca popular Homero, donde los chicos pudieron incursionar en el mundo de los libros y a la vez participaron de la maratón de lectura, en forma integrada con los jóvenes y adultos que transitan cada noche por la Escuela Nocturna Nº13.
  “Tratamos de que los chicos puedan participar de todas las actividades que los alumnos de las otras escuelas también hacen”, comentó la directora.
  En paralelo comenzaron a implementar las reuniones de padres, que para sorpresa de los docentes tuvieron una amplia convocatoria. “Esto era importante para poder trabajar en conjunto con las familias”, explicó Fernández y destacó el apoyo que necesitan estos chicos por parte de sus familiares que se acercan a buscar la libreta y también a recorrer la exposición de los trabajos que se hace todos los años en el Irar.

La responsabilidad social

“Entiendo que la responsabilidad social educativa en nuestro caso significa ampliar la mirada hacia el otro y centrarnos en la persona más allá de lo que haya hecho antes en su vida, y de las diferencias personales de cada uno. Y desde ese lugar trabajar la convivencia tanto dentro de la escuela como fuera, y a partir de las actividades en la comunidad facilitar la reinserción en la sociedad y lograr que finalicen la escuela. Sabemos que esto sólo se puede lograr con el compromiso de los docentes y su involucramiento diario, algo que no falta en ellos y que es importante destacar. Sin ese compromiso no sería posible nada de esto”, subrayó.
    Los chicos del Irar alentados por sus docentes, también participaron de un concurso de cortos bajo la consigna "convivencia sin violencia" organizado por la editorial Kapeluz.  El grupo rosarino obtuvo el segundo premio. En ese video piden otra oportunidad. Todo un desafío para la sociedad.

Comentarios