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Jueves 22 de Mayo de 2014

Exigencias que “trituran nenes”

Dos episodios en una misma semana. Ambos involucran a niños deportistas. Uno tiene 11 años, vive en un barrio qom de Rosario y entrena fútbol en uno de los equipos más grandes  de la ciudad. El otro tiene 13, vive en una ciudad de Córdoba y practica tenis en Rosario.

Dos episodios en una misma semana. Ambos involucran a niños deportistas. Uno tiene 11 años, vive en un barrio qom de Rosario y entrena fútbol en uno de los equipos más grandes  de la ciudad. El otro tiene 13, vive en una ciudad de Córdoba y practica tenis en Rosario.

Con el primero hablé una mañana. Me contó que faltó a la escuela porque le dolía la panza. La mamá aseguró que estaba “empachado”, pero él contó que había entrenado la noche anterior. “Nos hicieron correr varias vueltas a la cancha, hacer abdominales y ponernos bolsas con arena en los hombros. No doy más”, confesó.

Al otro chico sólo lo observé mientras realizaba kinesiología, actividad que suma a sus arduos entrenamientos durante seis días de la semana. A unos metros su mamá lo alentaba porque él se distraía. Supe luego que este nene no va a la escuela: estudia por internet; o sea, no comparte  aula, ni recreos con chicos. Sólo se relaciona con ellos en términos de competencia, en una cancha y bajo la mirada celosa de entrenadores, padres y médicos.

Los dos casos me recordaron la nota sobre la investigación de Juan Pablo Meneses que publicó Ovación el 15 de mayo. Se tituló “El fútbol infantil puede ser una máquina triturapiernas”. Una metáfora de la sobreexigencia deportiva a los chicos: una verdad bien graficada, aunque Meneses se quedó corto.

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