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Sábado 17 de Diciembre de 2011

Estudiar en la escuela no tiene que ser algo aburrido

Por Rafael Muñoz / Una experiencia con el uso de las nuevas tecnologías sumó a alumnos y profesores. Se llama “lipdub”

Con el auge de los dispositivos digitales los alumnos viven inmersos en una cultura digital. Los videojuegos estimulan su rapidez en la ejecución de actividades mecánico-prácticas, transformándolos en individuos multitarea. Los móviles o celulares les permiten estar conectados permanentemente y consumir contenidos breves. La web 2.0 les propone un nuevo tipo de relación social, además, generan nuevos contenidos y los suben a youtube, o a otra plataforma similar, con mucha facilidad. La escuela no tiene en cuenta que estos usos y otras habilidades se producen mayoritariamente fuera del ámbito escolar.

Hace años que diversos investigadores mediáticos vienen plateando el slogan: “Los procesos sociales y culturales que se producen como consecuencia de la convergencia mediática deben ser reflexionados en las instituciones escolares”. Pareciera que la discusión estuviera estancada en ¿cómo reducir la brecha digital pensando en el paradigma hombre-máquina, uso de las TICs? y no en ¿cómo incorporar al nuevo alumno, poseedor de habilidades diferentes, en el proceso educativo? Esta exclusión que siente el alumno se traduce en aburrimiento, falta de interés en algunas materias, y en el desencanto por aprender.

Nuevos planteos. Nuevos aparatos tecnológicos siempre van a aparecer, lo importante es plantearnos cómo educar con ellos. Es importante estudiar estas tendencias y comportamientos dentro del ámbito académico como parte de un proceso de reflexión pedagógico disruptivo de los formatos pedagógicos tradicionales, que transforme al docente en innovador y mire al alumno no sólo como actor de un proceso intensamente memorístico, tratando de reducir la brecha cultural que se esta formando entre los nativos digitales y los docentes (colonos o inmigrantes digitales).

Enfrentar el desafío de educar a esta generación supone un cambio radical. Para esto es necesario poner en marcha nuevas estrategias sabiendo que hay nuevas oportunidades disponibles. Recuperar la visión crítica hacia los medios, educar en y para los medios, pero desde una postura participativa, activa y comprometida.

En el año 2006, Henry Jenkins investigó el comportamiento de los jóvenes imbuidos en esta cultura digital y propuso en su proyecto “New Media Literacies” (nueva educación en medios) el desarrollo de competencias y habilidades por parte de los nativos digitales.

Proponer actividades donde aflore el entusiasmo y se produzcan distintas sinergias, es parte del planteo reflexivo de una Escuela Nueva que active, desarrolle la imaginación, el espíritu de iniciativa y la creatividad.

“Lipdub”. Una actividad que puede servir como herramienta de participación es el “Lipdub” consiste en una producción audiovisual en la cual diferentes personas hacen playback de una canción, entrelazando situaciones y escenarios en un único plano secuencia. Es importante destacar que, si el video realizado es subido posteriormente a la web, debe disponer del permiso autoral correspondiente, ya que, el mismo puede ser bajado por violaciones a las leyes de propiedad intelectual.

La realización se puede adaptar y planificar en una institución educativa. Puede ser coordinada por docentes de distintas disciplinas, no sólo las artísticas. Cuando docentes y alumnos interactúan proponiendo situaciones creativas, entretenidas y sus roles se mezclan por igual, la experiencia se transforma en sinergia.

Hace poco realizamos un “Lipdub” en la Escuela Superior de Comercio Libertador General San Martín (UNR). Este fue coordinado por el Area de Comunicación Audiovisual de la Escuela, contó con docentes de arte, educación física, matemática y la singular presencia del cantautor Fabián Gallardo. Su tema “Mundo divino” sirvió de inspiración para la puesta en escena. Luego subimos el video realizado a youtube, como corolario final de la actividad.

Motivación. Como docentes debemos proponer y generar distintas actividades para que los alumnos se motiven, para que vean la aplicación de lo que estudian y para que aprendan a aprender. Pensamos que el alumno debe ser activo y principal ejecutor de las actividades propuestas. Esto llevará a cambios de conductas y de estructuras mentales. Parafraseando a Sir Ken Robinson “Los recursos humanos (la creatividad por ejemplo) son como los recursos naturales, no están sobre la superficie, a menudo están enterrados. Hay que crear las circunstancias donde ellos surjan por si mismos”. Entre otras cosas, para eso debe servir la educación.

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