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Viernes 24 de Diciembre de 2010

Estudiantes distinguidas por llevar el rock a la matemática

¿Es posible proyectar una matemática creativa a partir de un tema de Catupecu Machu? Cintia Branca y Yanina Mansilla, dos estudiantes que acaban de egresar de la Escuela Media Nº 318 Antártida Argentina de Díaz, demostraron que sí. Lo hicieron con un original trabajo que titularon “Moebius, arte, ritmo y movimiento en la matemática”.

¿Es posible proyectar una matemática creativa a partir de un tema de Catupecu Machu? Cintia Branca y Yanina Mansilla, dos estudiantes que acaban de egresar de la Escuela Media Nº 318 Antártida Argentina de Díaz, demostraron que sí. Lo hicieron con un original trabajo que titularon “Moebius, arte, ritmo y movimiento en la matemática”, que resultó uno de los 10 mejores, de los 280 que se presentaron de todo el país en la 34º Feria Nacional de Ciencias que organiza el Ministerio de Educación de la Nación. En mayo de 2011 viajan a EEUU para participar en la instancia internacional.

A 80 kilómetros de Rosario (camino a Santa Fe) está Díaz. Una comuna netamente cerealera de 1.860 habitantes (según el censo de este año), a la que se ingresa luego de atravesar una bella hilera de pinos de muchos años. En Díaz viven Yanina, de 17 años, y Cintia de 18, que ya se preparan para estudiar, desde 2011, medicina en la UNR e ingeniería química en la UTN Rosario, respectivamente. Pero mientras tanto siguen disfrutando del reconocimiento que tuvieron en la Feria de Ciencias de Tucumán, en los primeros días de diciembre, cuando fueron destacadas en la categoría matemática.

De filosofía a geometría

“Empezamos en la hora de filosofía, analizando la letra del tema de Catupecu Machu, Simetría de Moebius. Nadie sabía qué significaba Moebius. Lo primero que investigamos fue que era una cinta no común a las conocidas, que lleva el nombre del matemático que la descubrió, August Moebius”, comienza a relatar Yanina sobre la curiosidad inicial que terminó convirtiéndose en un trabajo de investigación. Y describe que esta cinta se caracteriza por “tener un extremo doblado a 180º, una sola cara y un solo borde”.

Pero las alumnas fueron por más: saber qué aplicaciones tenía en la vida de todos los días, y desde ya volverla una estrategia diferente y creativa para aprender matemática. “La investigación nos llevó a construir la cinta y analizar sus propiedades en distintos usos y contextos, que además de la matemática están en la literatura, la arquitectura y la ingeniería, por ejemplo”, destacan las jóvenes.

Cintia dice que para ese aprovechamiento de las propiedades geométricas que reconocieron en la banda fue fundamental el apoyo de la escuela: “Buscamos en libros, en internet, pero sobre todo nos valimos del material humano que tenemos en la escuela y que son los profesores”. Y la mención —lo expresan varias veces— vale tanto para la directora, Teresita Tuma, como para las docentes que orientaron el proyecto: Marcia Arangueren (coordinadora) y Carina Ciamprone (matemática), y las de las demás materias.

Para graficar el aporte interdisciplinario Cintia recuerda que un día llegaron a la sala de profesores, les contaron a qué dedicaban sus horas de clases y extraclase y les pidieron ayuda. “Todas nos orientaron. La profe de contabilidad nos ayudó a tejer una bufanda siguiendo la lógica de la cinta de Moebius y con la de música probamos en el órgano las partituras de Bach y Beethoven inspiradas en este movimiento de la cinta, que muestra que si se toca del derecho y del revés el sonido es el mismo”, repasa.

Y nombraron, entre varios ejemplos, que la banda descubierta por el matemático alemán es hoy el símbolo del reciclado, se ve en las cintas transportadoras de los aeropuertos y hasta es el argumento de una película argentina de 1996 (Moebius) basada en una red de subterráneos.

La sorpresa la dieron en Tucumán. “Los evaluadores nos dijeron que habíamos podido ver la matemática con amor y en su esencia”, cuentan las estudiantes, felices de haber alcanzado 99 sobre los 100 puntos máximos que asigna esta feria. Lo mejor fue haber logrado un acercamiento diferente a la matemática, algo que reconocen con un buen ejemplo: “En la feria una profesora nos dijo que el caleidociclo (anillo tridimensional) que habíamos construido era una muy buena idea para enseñar geometría a los chicos ciegos”.

La directora y profesoras que intervinieron en el proyecto están más que satisfechas, en especial “porque la idea de la escuela es participar siempre de todo lo que se pueda”. Y una y otra vez, sin proponérselo, hablan de las virtudes de una escuela pública, de 170 alumnos, donde todos se conocen, los problemas se conversan y las dificultades siempre encuentran respuesta.

A la entrevista se acerca el presidente comunal, Alfredo Carreira, quien asegura que “es una felicidad que el pueblo sea noticia por la educación”. También se refiere a otro premio alcanzado por la misma escuela. La directora Tuma asegura que la comuna “siempre colabora para que sean posibles estos triunfos”.

Preparar el viaje

“Las chicas serán parte de la delegación nacional integrada por 20 alumnos y 10 profesores que irán a EEUU”, confirmó a  La Capital, el coordinador nacional de estas ferias, Horacio Tignanelli. Y destacó el “carácter federal de la delegación”, integrada _junto a Santa Fe_ por estudiantes de Buenos Aires, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Río Negro y Santa Cruz”.

Hacia el final las dos estudiantes expresan con alegría que se llevaron “de la escuela secundaria otro aprendizaje diferente al curricular: el humano”.

“Para muchos puede ser la escuela pequeña de un pueblo, nosotras la vemos con otros ojos: es el lugar grande que nos permitió proponernos objetivos y lograrlos”, cierra Cintia, y ya nadie puede contener la emoción que devuelve la escuela pública cuando sus alumnos hablan de ella.
 

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