Educación
Sábado 19 de Noviembre de 2016

Estudiantes diez en física, en ciencias y en valores de amistad

Son alumnos del Politécnico. Ganaron oro y plata en las olimpíadas nacionales de estas disciplinas.

Son estudiantes del Politécnico diez en física y ciencias: en las últimas olimpíadas nacionales de las disciplinas alcanzaron todas las medallas. Disfrutan tanto de ese logro como de la insuperable experiencia de intercambio con los participantes de las distintas provincias y países, la amistad y la diversidad de voces que se comparten. Un aprendizaje que sólo dan las olimpíadas. Y dicen que el desafío sigue siendo que más chicos y chicas participen.

¿Quiénes son? ¿Qué ganaron? Todos son estudiantes de secundario del Instituto Politécnico (UNR), que con los reconocimientos merecidos se posicionan para seguir en competencia internacional. En la XXVI Olimpíada Nacional de Física (se realizó en Villa Carlos Paz, entre el 31 de octubre y el 5 de noviembre) Lucas Díaz (17) ganó el primer oro, además del premio a la Mejor Prueba Teórica y a la Mejor Prueba Experimental en física. También Juan Recoaro (16) alcanzó el oro en esta disciplina e Ignacio Lembo (18) la de plata.

A su vez, Clara Cortizo y Vanesa Grossi (ambas de 18 años) lograron las medallas de oro en los Juegos Olimpíada Argentina de Física, que se realizan en forma paralela a las olimpíadas nacionales y consisten en resolver problemas que combinan física e ingenio. Tanto los juegos como la olimpíada están organizados por la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba. Quienes llegan a estas instancias deben haber aprobado etapas colegiales e intercolegiales.

También los premios llegaron desde las Olimpíadas Ciencias Junior: Camila Ferreyra (15) y Matías Raimundez (14) obtuvieron medalla de plata. Se trata de un certamen joven, de menos de una década en el país, pero que se consolida a nivel federal. Sus participantes son desafiados a resolver problemas de biología, química y física. La final es en Mendoza, ya que el certamen es organizado por la Universidad Nacional de Cuyo.

En la edición Americana de Ciencias Junior Juan Recoaro se quedó también con la plata. El encuentro fue en Colombia y hasta allí llegaron estudiantes de seis países. En estas olimpíadas participan los chicos y chicas que no pasan los 16 años. Una de las premisas que se propone este reto es interesar a los más pequeños y adolescentes en las ciencias, en hacerlas más cercanas y amigables.

Ciencias Junior tiene una versión para escuelas primarias y otra para las secundarias, pero tal como reconoce uno de los mentores de esta competencia, el profesor Juan Farina, aún hay mucho por hacer para lograr que más escuelas se sumen. Farina es además presidente de la Asociación de Profesores de Física de la Argentina, organización que da empuje a las olimpiadas de física y ciencias.

Lucas, Ignacio y Juan siguen en carrera para las instancias internacionales de física y de ciencias junior. En 2017 la meta está para los dos primeros en llegar a Indonesia al mundial de física. Los logros obtenidos los dejan dentro del seleccionado nacional que represente al país. Sólo resta confiar que el actual Ministerio de Educación de la Nación y Deportes confirme el apoyo financiero que estas competencias han tenido años anteriores. Este año Lucas e Ignacio, como los demás miembros del equipo argentino, no pudieron viajar al mundial de Suiza porque la confirmación de los fondos llegó, de parte de la gestión educativa, dos días más tarde que el cierre de inscripción.

Los chicos valoran como decisivo el apoyo del Estado tanto para la realización de las olimpíadas como para seguir en carrera (entrenamientos, viajes y estadía). “En otros países vemos que son pocos los alumnos que llegan con este apoyo. Eso los obliga a costearse el pasaje y los demás gastos, algo que no todos pueden hacer”, describen sobre la base de justicia e igualdad de las que hasta ahora han gozado las olimpíadas en la Argentina.

“¡Santa Fe la rompió!”, insiste Lucas que se titule este artículo periodístico. Y tiene razón con la expresión: la provincia arrasó con todos los premios, también un alumno del colegio Industrial de Santa Fe fue reconocido por su prueba experimental de física.

Camila es una de las más jóvenes del grupo de estudiantes súper premiados. Tiene 15 años y cuenta que es la primera vez que participa en una de estas olimpíadas. Está deslumbrada con la experiencia de aprendizaje, que asegura es “inolvidable”. Además se volvió de Mendoza con la medalla de plata.

Este año al certamen de Ciencias Junior se animaron estudiantes del Santísimo Rosario. Una novedad que el grupo y el profesor Farina saludan. “Queremos que más y más chicos participen, hay que perderles el miedo”, repiten.

Para Ignacio es clave que las olimpíadas estén “metidas en el colegio”, como ocurre con el Poli, donde las posibilidades se multiplican además de las de ciencias y física, por las de matemática, informática, astronomía y tecnología.

La charla se vuelve intensa, rica, donde la mirada de los estudiantes describe desde qué pasa con la enseñanza de las ciencias, hasta la pelea cotidiana (¡increíble también!) de demostrar que participar en estos certámenes “no es una pérdida de tiempo” y que es valioso el apoyo de los profesores. “¿Ahora vas ponerte a estudiar en serio?” es el comentario con que suelen recibirlos algunos docentes al regreso de las olimpíadas. “Nosotros no esforzamos, estudiamos mucho para estar aquí”, se defienden.

Reconocen que para escuelas como el Politécnico, donde la carga horaria de disciplinas como física es importante, la participación es más sencilla. Pero lamentan que otras escuelas no dispongan de las horas necesarias o que la enseñanza llegue como “un pantallazo”.

Los estudiantes del Poli premiados muestran satisfacción por lo conseguido y un merecido orgullo. Y afirman que la riqueza de participar está en el encuentro con otros jóvenes. “Es lo propio de la participación, lo que se vive en ese ámbito, la motivación y las personas que la generan”, describe Clara. Lucas insiste en que hay que perderle el miedo a estos certámenes y ser parte porque lo que se gana es mucho: “Desde el viaje, la pileta del hotel, la diversidad de acentos y de pensamientos. No hay tantas ocasiones, quizás solo a través del deporte, para que estas cosas pasen”.

Según Ignacio, “nada de lo que pasa en las olimpíadas pasa en la escuela de todos los días, eso las hace únicas”. Y pone el acento donde para ellos está la mejor nota: “Se habla un montón con otros chicos, sabés lo que pasa en otros lugares del país, en otras escuelas y en primera persona. De todo eso aprendemos, la verdad es una oportunidad enriquecedora única”.

Chicos y Farina
Los chicos ganadores, junto al profe Juan Farina.
Los chicos ganadores, junto al profe Juan Farina.


El semillero” que convoca y multiplica

Juan Farina es el responsable del Departamento de Física del Poli. “El semillero” bautizan los estudiantes a ese espacio donde año a año se convocan estudiantes de los distintos cursos para entrenarse y participar de los certámenes. Cuando terminan la escuela, el lazo no se corta, más bien se multiplica en nuevos entrenadores, pasadores de un legado que buscan contagiar. Razón que explica por qué quienes están ya en la universidad o sean graduados sigan vinculados a estos certámenes.

Apoyo

Como presidente de la Asociación de Profesores de Física de la Argentina, Farina invita a las escuelas y a los docentes a ser parte de las movidas que promueven: el apoyo a las olimpíadas, simposios académicos, reuniones de profesores como la que ya está prevista para septiembre de 2017 en Concordia (del 25 al 29) y en el que pueden participar docentes desde la primaria (quienes enseñan ciencias naturales, por ejemplo) hasta el nivel superior universitario. También cuentan con una revista de enseñanza de la física donde se comparten conceptos y desarrollos de experiencias. Toda esta información está disponible en la página www.apfa.org.ar.

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