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Sábado 11 de Febrero de 2017

Estrellados

Los programas porteños de chimentos no pudieron, pese al esfuerzo, a veces visiblemente pago, fabricar líos de primera página.

Sábado 11 de febrero. Junto al mar. Tal vez uno de los saldos de este verano, tan atípico, sea la ausencia de líos de farándula. Poquísimos; todos de baja estofa y de poca monta. Debe sumarse el juego de poder mediático y político, que fue el eje de cuanto pasó. Allí se explica el verano.

   Los programas porteños de chimentos no pudieron, pese al esfuerzo, a veces visiblemente pago, fabricar líos de primera página. Los actores porteños presentes en las obras de importancia no eran partícipes necesarios. "Ni con perros ni con chicos". "Casa Valentina". "Esperando la carroza". "Del otro lado de la cama", para citar los mas nombrados, tenían artistas que vinieron a trabajar. Acaso Pachano, en "Flowers", pero no alcanzó. El también se dedicó a trabajar. No cortaba una entrada más con chimentos. Localidades agotadas y en calma. Debe sumarse que todos los elencos contrataron actores o asistentes marplatenses que no participan de un juego comercial que de ningún modo los favorece. Ese es un punto importante para analizar.

   En Mar del Plata, en el 2016/17 y hasta mediados de febrero, no sirvió fomentar una guerra contra Carlos Paz (nunca serán competencia directa, no son similares) ni pudieron cobrar servicios de prensa del mismo modo. El sistema Carmen Barbieri no alcanzó.

   La atipicidad estuvo en el juego de poderes (quien lo tiene y quien lo quiere o mejor, quien lo perdió y quien lo sostiene). El complejo mediático marplatense se encontró con lo siguiente: Vidal no es Scioli y, por tanto, los mecanismos de seducción y/o apriete no son los mismos. Tampoco los secretos que uno y otro comparten con la ciudad. Cobrar los avisos publicitarios, sostenerlos y/o aumentarlos obedece a otra lógica. Participar de las entrañas del poder no resulta fácil.

   La "izquierda progresista" no logra entender que los votos no fueron para una continuidad que los favorecía, apañaba y/o perdonaba. En MDQ hay fracturas expuestas que los actores políticos y socio culturales marplatenses no consiguen explicar totalmente.

   El grupo cercano al intendente no logra descifrar a su jefe. En la duda calla, reacciona tarde, fuera de tiempo y espacio. Nadie es dueño de la cristalería que se rompe. Nadie.

   El intendente es "inapretable" con tapas de diario y editoriales. Parecería que lo divierte. Solo la falta de dinero, como a cualquiera, lo asusta. Su escasa capacidad de dialogar es la que, por su parte, asusta a los demás. Mar del Plata no gana para sustos.

   El conflicto mas visible estalló, si se puede llamar de ése modo, entre trabajadores de la cultura que no entendieron que el poder no entibiaba más y una administración que no ha sabido cómo solucionar el diálogo entre un intendente y quienes no lo votaron y jamás lo votarán.

   Se terminaron algunos contratos culturales y se ajustó el presupuesto. Sostener que se terminó la cultura es una exageración política partidaria. Creer que callaran las voces progresistas en oposición a un gobierno de centro derecha porque se quitan los sueldos es no entender nada de gestión cultural.

   Debajo está la discusión verdadera. El poder se disputa contra el profesor Arroyo para llegar a la gobernadora que, advertida, deja a su ministro de gobierno y algunos equipos contables para pilotear la crisis de la sección quinta, una de las que verdaderamente le responde, electoralmente hablando.

   Medios absolutamente de derechas. Sectores culturales definitivamente "progres" y concejales desorientados (en MDQ no hay troles) transitan febrero 2017 después de la fiesta de la ciudad y de los dos acontecimientos veraniegos. Premio Estrellas y concurso Reinas del mar.

   El diálogo de Concejo Deliberante e Intendencia no es bueno. La anterior gestión (4 mandatos) tuvo conflictos mediáticos en su origen y los solucionó. Relaciones conflictivas con el Concejo y las resolvió. Todo está desatado en 2016/17. No es la ciudad ni una persona. Es Macri/Vidal y la consolidación de un gobierno de centro derecha. Seguirá así hasta el último domingo de octubre. Después de contar los votos se sabrá. Entonces estará gestándose otro verano. En el mismo país, con sal y arena para agua y sol como sustancias permanentes, claro está.

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