Central
Jueves 22 de Septiembre de 2016

"Estoy viviendo un momento buenísimo"

Walter Montoya volvió a aparecer en una jugada clave. Además de jugar e ir al frente convierte cuando Central más lo necesita.

Otra vez fue el factor determinante en la escena de la victoria. Como ante Atlético Nacional de Medellín por la Copa Libertadores 2015. Esta vez el rival fue inferior, frente a Deportivo Morón por la Copa Argentina, pero su conquista marcó el camino. Walter Montoya volvió de Salta más feliz que todo el pueblo de Central. Motivos le sobran. Y lo argumenta: "Estoy viviendo un momento buenísimo". El volante también expresó que se siente "muy cómodo y bien, sea en el club como en el equipo". El chaqueño fue contundente y políticamente correcto además para responder el ping pong que le propuso Ovación.

—Se ve que seguís muy amigo con el gol.

—Sí, me equivoqué otra vez, ja. Vengo bien por suerte, de buena racha. Lástima que ahora se me cortará porque el sábado no podré jugar en Rafaela.

—¿Qué te hizo cambiar para que ahora pruebes de patear más seguido desde afuera del área?

—No, siempre le pegué desde afuera. Lo que pasa es que ahora se me está dando el gol. Y eso está bueno. Además, el cuerpo técnico y compañeros me dan en todo momento la confianza para que intente patear al arco si veo que puedo.

—¿Creés que es una de tus mayores virtudes?

—Sin dudas. Sé que una de mis cualidades es patear desde afuera. Pasa que por ahí antes la mandaba a la tribuna o no me salía el tiro como quería. Estaba errando. En cambio, ahora parece que se me abrió el arco. Al menos es lo que espero porque se me dio seguido esto de festejar.

—¿Te considerás el hombre de los goles importantes?

—No. Tranquilo que todavía no ganamos nada. Hago lo mejor que puedo, nada más. Por ahí decís eso porque justo fue que lo hice en un momento chivo como el sábado pasado ante Patronato, por ejemplo. Independientemente de eso, lo bueno es que sacamos dos partidos que sabíamos que teníamos que ganar si o sí. El de Morón además fue muy importante porque no podíamos perder, ya que eso significaba quedar afuera de la Copa. Nos volvíamos a casa y no podíamos dormir si eso nos pasaba. Gracias a Dios salió todo muy bien.

—¿Entonces se puede decir que es tu mejor momento, y no sólo porque clavaste otro gol que sirvió para abrir el partido?

   —Sí, gracias a Dios se me vienen dando las cosas. Ahora mucho más seguido porque apareció el gol. Estoy feliz además por el equipo. Me está tocando vivir un momento buenísimo. Y es porque tengo gente a mi lado que es importante y me ayuda muchísimo para que esté viviendo este presente. Lo malo es que ahora que se acerca el partido con Rafaela es como que me da más bronca no poder estar.

—¿Te lamentás por la expulsión ante Patronato?

   —Me da una bronca bárbara. Pero bueno, tengo que aprender de lo que me pasó con Patronato porque no puede volver a suceder.

—¿Te arrepentiste de algo puntual?

   — Sí, pero más que nada por la manera en que se dio todo. Creo que Dios maneja todo así que si pasó, por algo habrá sido. Me tocó hacer el gol y luego irme expulsado. El árbitro (Fernando Rapallini) me echó luego de haberme amenazado. Cumplió con lo que me dijo.

—¿Cómo te amenazó?

—Cuando me sacó la amarilla le dije que con un rival debería haber hecho lo mismo porque le había pegado una patada bárbara a Camacho. Ahí me dijo que me iba a echar. Y bueno, cumplió con la amenaza.

—¿Es verdad que tenés muy pocas expulsiones, no sólo en primera sino desde que arrancaste a jugar?

—Sí, creo que esta es la segunda vez que me echaron. Juego desde los 6 años y tengo 23, así que desde ese punto de vista estoy tranquilo porque no soy de hacerme rajar seguido. Pero bueno, me tocó esta vez y hay que bancársela, aunque eso no me quitará este momento lindo que vivimos.

—Se te nota cómodo, a gusto y conforme. ¿Es como que valió la pena quedarte?

—Sin dudas. Me siento feliz acá en Central. Valió la pena quedarme. Pero a la vez sé que todavía quiero más como todos los centralistas. Aún no ganamos ni logramos nada. Por eso esta Copa es uno los objetivos y Dios quiera que se nos dé.

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