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Lunes 26 de Octubre de 2015

Estos Pumas perdieron una batalla pero ganaron la guerra

Perdimos una batalla pero ganamos un guerra. No pudo ser. Más allá del magro comienzo que nos obligó a correr el partido de atrás, Australia sacó todas sus credenciales de candidato y nos dejó sin el sueño.

Perdimos una batalla pero ganamos un guerra. No pudo ser. Más allá del magro comienzo que nos obligó a correr el partido de atrás, Australia sacó todas sus credenciales de candidato y nos dejó sin el sueño. Se perdió una gran chance de jugar el partido decisivo, es cierto, pero ya vendrán otras. Pero por lo expuesto por estos Pumas, cómo no sentir orgullo por ellos que dejaron todo en la cancha hasta el final.

La batalla que perdimos ayer fue ante un equipo que jugó mejor, pero que aún así debió apelar a todos sus argumentos para quedarse con la victoria. Australia jugó con la agresividad con la que juega cuando se enfrenta a los All Blacks, no dio ningún tipo de concesiones y ese es quizás el mejor halago para este equipo argentino, que no sabe lo que es bajar los brazos, siempre   confió en su libreto y murió en su ley. Por eso esta derrota no tiene que desalentar a nadie. La apuesta era y es a futuro, los resultados quizás alimentaron la ilusión de poder estar un escalón más arriba pero los australianos nos bajaron a la realidad.

Estamos por el buen camino pero aún nos falta, lo bueno es que Los Pumas todavía no encontraron su techo. Hay que tener en cuenta que muchos de estos jugadores no superan los 24 años, y si por un lado se pagó el precio de la inexperiencia en algunos momentos, este semillero nos abre las puertas a la ilusión en un futuro no muy lejano. Estos Pumas buscaban crecer, aprender y acortar distancias con las potencias y vaya que sí lo lograron. Y lo hicieron con una identidad reafirmada en valores, lo que hace pensar que en cuatro años más, con más experiencia a cuestas, le podamos ganar a cualquiera.

Con la llegada de Daniel Hourcade estos Pumas patearon el tablero y ahí le ganaron la guerra a un rugby mezquino y viejo. Revolucionaron todo desde el juego, de cómo juegan: bien y lindo. Se animaron a romper con el pasado mirando al futuro manteniendo el espíritu y el corazón Puma. Aprendieron perdiendo, como no hay otra forma, y la derrota de ayer también servirá para abonar el campo de la experiencia. Los Pumas cayeron en la semifinal pero esto no termina. Más allá del resultado de ayer (previsible si se quiere) el equipo argentino encontró su estilo, su juego, su personalidad. Costó mucho y dolió mucho, pero hoy está dando sus frutos.

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