Concejo municipal
Domingo 10 de Julio de 2016

Estiman que hay 250 industrias barriales que deben relocalizarse

Son datos del propio sector porque no hay información oficial sobre las firmas que funcionan entre Seguí, las vías y el río.

La historia es similar: la empresa nació como un pequeño taller, en medio de manzanas no muy pobladas por esos años. Pero con el paso del tiempo, la fábrica se expandió tanto o más que el barrio donde se fundó; al punto que terminó encerrada medianera mediante con casas particulares, escuelas o clubes. Hace dos semanas, la explosión de una caldera del Laboratorio Apolo en barrio Tablada mostró el costado más drástico de este problema. Sin embargo no es la única zona donde la convivencia entre plantas industriales y vecinos está a punto de estallar.

   No hay datos oficiales sobre la cantidad de empresas que funcionan en el triángulo comprendido entre bulevar Seguí, las vías del ferrocarril Belgrano y el río. Según una estimación que circula entre los industriales, existen unas 250 firmas ubicadas en barrios consolidados que deben relocalizarse.

   Todas estas fábricas o depósitos obtuvieron su habilitación hace más de cuatro años, antes de que el Concejo Municipal aprobara las ordenanzas de reordenamiento urbanístico. En pleno boom de la industria de la construcción, lo más discutido públicamente antes de la sanción de las normas fue la altura máxima permitida para los edificios en construcción.

   Sin embargo, la norma incorporó también los usos permitidos del suelo para cada zona de la ciudad. Así, "tanto en el primero como el segundo anillo, se restringió la instalación de industrias o depósitos", apuntó la concejala de Iniciativa Popular, María Fernanda Gigliani, una de las primeras en criticar la habilitación del laboratorio siniestrado el pasado 27 de junio.

   Por entonces, advirtió Gigliani, "a muchas empresas habilitadas se las notificó del cambio de normativa para que presentaran un plan de traslado, donde sus mismos dueños plantearon los tiempos de la mudanza a una nueva localización. De esa forma se consiguió que empresas que resultaban conflictivas en un barrio se trasladaran".

   Un año después de aprobadas las ordenanzas de reordenamiento urbanístico, se elaboró el llamado "Plan integral de suelo productivo", con el objetivo de favorecer la radicación o relocalización de emprendimientos productivos. La ordenanza Nº 9.144 avala la permanencia de empresas habilitadas antes de 2012 en sectores urbanos.

   Considerándolos "usos admitidos por localización preexistente", el plan permite excepciones para las "actividades habilitadas con anterioridad a la sanción de esta norma, que no presenten trastornos, incompatibilidades y molestias para la seguridad, salubridad e higiene del entorno en que se encuentran". Una especie de amparo para los emprendimientos con buenos antecedentes de conducta.

   "La mudanza de una empresa es un proceso complejo y demanda grandes inversiones, por eso se buscó brindar alguna seguridad jurídica a los emprendimientos, de los que además dependen muchas fuentes de trabajo", explicó la concejala oficialista, Verónica Irízar.

   De todas formas, apuntó, "antes de aprobar la continuidad de una empresa en un barrio la solicitud se evalúa en una comisión en donde participan especialistas en planeamiento, medio ambiente y control, encargados de evaluar que no existan perjuicios al entorno".

Renovaciones. De acuerdo a un informe del municipio, en el último año 34 firmas ubicadas en zonas residenciales tuvieron que renovar su habilitación. De ese total, 30 obtuvieron permiso para permanecer en el mismo lugar y las otras cuatro firmaron un convenio de relocalización.

   El documento destaca que "no en todos los casos en que el nuevo Código Urbano fije incompatibilidades se debe generar una nueva radicación" y que determinar qué empresas deben mudarse "significa un estudio detallado de cada situación, un delicado proceso en donde se deben equilibrar intereses diversos. Por ejemplo, ¿qué hacer con las fuentes de trabajo de aquellas empresas que deben dejar de funcionar en los lugares en donde estaban emplazadas?".

   En el listado de las empresas que acordaron trasladarse figuran algunos talleres metalúrgicos como Abrego, de barrio Refinería, y fundiciones como Amro en el distrito noroeste y Link en el sudoeste.

Suman firmas. Aun así, las quejas de los vecinos se escuchan con frecuencia. Muchas veces, los escritos acompañados de centenas de firmas se reciben en la comisión de Ecología del Concejo Municipal. "Hay gran cantidad de industrias, despósitos y establecimentos que quedaron atrapados en la trama urbana. El problema es que no hubo una política de radicación de industrias, ni hay inversión para facilitar el traslado ni parques industriales públicos", señaló el edil justicialista Diego Giulliano.

   Consecuentemente, "los lotes en los parques industriales son costosísimos y cuesta acceder a los servicios", lo que desfavorece los traslados de pequeñas y medianas empresas con presupuestos ajustados. "Y muchas están acosadas de denuncias de vecinos, porque generan ruidos molestos, intenso tránsito de camiones que rompen el pavimento, humo y mal olor".

   En esta disputa, advirtió Giuliano, "aparece la tercera pata de este problema que son los pobres controles que desarrolla la Municipalidad dentro de la ciudad".

   Para el edil, "la actividad de control de las empresas es muy cuestionable. Y por eso, esos emprendimientos terminan generando innumerables daños en el barrio".

   Los ejemplos de casos con aristas similares sobran: vecinos de la zona sur llevan varios años denunciando la fetidez que emana un frigorífico, además en la zona de La Siberia se cuestiona la habilitación de un taller metalúrgico y en Arroyito de una industria plástica. Apenas una muestra de muchos lugares donde los malos olores, los ruidos extremadamente molestos o las vibraciones producidas por una caldera castigan la ansiada convivencia.


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