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Domingo 25 de Octubre de 2015

Estar fuertes para derrotar la baja estima

Por miedo a lo que puedan decir los demás muchas personas pierden la objetividad sobre si mismas y llegan a autocondenarse sin motivos reales. Claves para sufrir menos y sentirse más seguros.

Hay quienes le tienen miedo a la gente por lo que pueden pensar o decir, y muchas veces no es lo que los demás dicen, sino lo que ellos mismos se dicen.
  Muchas veces el diálogo interno de estas personas es un diálogo negativo: “No digo mucho porque no tengo nada importante para decir”, “este lugar no es para mí”. Entonces, como tienen miedo de ser juzgados por los demás, comienzan a autocriticarse. Pero el miedo al juicio proviene de la misma persona que se condena.
  Cuando estamos constantemente observándonos comenzamos a generar una imagen negativa de nosotros mismos por el miedo a equivocarnos. Allí aparecen las inseguridades y temores propios de una estima que no goza de buena salud.
  Frente a la baja estima son muchas las presiones y las dificultades que debe atravesar una persona, por no haber podido poner límites a tiempo o quizá por no darse el verdadero valor que ellas tienen.
  Si alguien no es capaz de ponerse a si mismo como prioridad seguramente cargará mochilas ajenas sobre sus hombros y tendrá que enfrentarse al acoso, la infidelidad, la manipulación, el control, la estafa y el aislamiento.
  Por el contrario, una persona con la estima sana sabe estar en el lugar correcto, a la hora correcta y con la gente correcta. La gente “sana” tiene y genera actitudes que hacen que las cosas buenas le sucedan.
  Y no es que tenga buena suerte y los otros no, la gente “sana” sabe que en cualquier lugar y en cualquier momento hay oportunidades para su vida. Espera grandes cosas del futuro, se deja preparar, mejora día a día sus habilidades, sabe que una estima sana junto con el potencial que lleva adentro, la llevará al éxito.
  Una persona con la estima sana sabe que debe entrenarse para llega a la cima, se tiene fe y se deja guiar por los que más saben porque reconocen que lo están haciendo por su presente y por su mañana.
  Las personas con baja estima, a veces, son transmisores de su propio rechazo. Suelen ir por la vida diciéndonos: “¿Cómo no te reconocieron por lo que hiciste?” “¿Cómo, con todo lo que trabajaste nadie te felicitó?”.
  ¿Por qué existen individuos que parece que sólo tienen como único objetivo en la vida lastimar nuestra estima, gente cuyo fin es descalificarnos cada vez que pueden hacerlo? ¿Cuál es el objetivo de lastimar la estima de los otros? Lo hacen, simplemente para que no puedas brillar.
  Por eso es que necesitamos reparar nuestra estima, para estar fuertes frente a esos embates.
  ¿De qué manera podemos mejorarla un poco cada día, sentirnos mejor con nosotros mismos? Teniendo un presente, valorándonos, cuidando nuestra imagen, evaluando cuáles son las cosas que puedo hacer y cuáles no, las que debo aprender y las que necesito corregir.

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