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Domingo 14 de Febrero de 2016

Estar a ambos lados del mostrador

La tragedia del International Park (en el corazón del parque Independencia) dejó al desnudo la laxitud de los controles de las concesiones municipales. 

La tragedia del International Park (en el corazón del parque Independencia) dejó al desnudo la laxitud de los controles de las concesiones municipales. En agosto de 2013 la caída de una de las góndolas del juego La Vuelta al Mundo terminó con la vida de dos hermanas de 12 y 14 años y destruyó una familia.

Dos años después, los padres de esas nenas aceptaron que el hombre que tenía a su cargo la concesión del juego, Adrián Osella, no fuera juzgado por el presunto delito de doble homicidio culposo y lesiones culposas y que en su lugar realizara una probation: colaborará dos horas por semana (los lunes) en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en Mendoza 5160.

El acuerdo se cerró en diciembre del año pasado y el representante legal de Osella fue el ex ministro de Seguridad en la gestión de Hermes Binner, Daniel Cuenca. No se objeta aquí el trabajo de este prestigioso penalista. Como abogado está en todo su derecho de ejercer libremente su profesión y llevar adelante la defensa de Osella, tal cual lo garantiza la Constitución Nacional. No obstante, y a la luz de su pasado como funcionario socialista (además de ministro fue asesor de Raúl Lamberto en la cartera de Seguridad), resulta al menos incómodo encontrarlo ahora de este lado del mostrador. Es decir, defendiendo a quien una administración de su mismo signo político le otorgó una concesión que, a la luz de lo que arrojaron las pericias, no cumplía con los estándares de seguridad requeridos.

Todo indica que la conjunción de falta de controles y laxitud en el mantenimiento de los juegos derivó en una fatalidad. Una tragedia que se desató un sábado en un parque público atestado de gente. La lógica lleva a pensar que allí la seguridad estaba garantizada. Paradojas o ironías de la vida, dos años después el mismo funcionario que veló por la seguridad de todos los santafesinos tomó a su cargo la defensa del administrador de ese parque.

Como se ve, estar de los dos lados del mostrador en estas latitudes parece ser algo común. Por lo pronto, en el sitio en el que muchos rosarinos pasaron hermosos momentos de su infancia, ya no habrá más juegos ni sonrisas.

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