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Sábado 26 de Marzo de 2016

Estanislao Antelo: "Aunque suene antipático, cualquiera puede enseñar"

Los caminos de la formación” (Editorial Arandu), un libro del pedagogo que reúne veintidós entrevistas a diferentes referentes del arte y de la cultura, todos maestros idóneos en lo suyo.

¿Se puede dar clases sin haber pasado por un profesorado o una universidad? ¿Quién puede enseñar? “Aunque la respuesta suene un poco antipática, cualquiera”, dice el pedagogo Estanislao Antelo rescatando el sentido más democrático del término. Antelo es autor de “Pedagogías silvestres. Los caminos de la formación” (Editorial Arandu), un libro que reúne veintidós entrevistas a diferentes referentes del arte y de la cultura, todos maestros idóneos en lo suyo.

   Casi dos años le demandó a Antelo reunir estos testimonios que van tras la pregunta si es posible enseñar sin haber estudiado de manera sistemática en la universidad o en un instituto de formación docente. Define a sus entrevistados como maestros idóneos, quienes nunca tomaron un curso de pedagogía y sin embargo enseñan muy bien en sus talleres, en sus atelieres. “No se trata de oponer la formación más académica y profesional a la silvestre sino en ver en qué puntos se tocan y qué cosas muestran”, precisa sobre la intención de que esas historias sirvan para enriquecer la pregunta por la formación.

   “Es difícil saber a ciencia cierta cómo alguien se transforma en lo que es. Los caminos de la formación son generalmente esquivos y contingentes, mezcla de azares y certidumbres. Con esa idea en mente, he invitado a veintidós maestros orgullosos de sus trabajos y de sus obras para que nos ayuden a comprender las trayectorias formativas que dan sentido al recorrido de una vida”. escribe Antelo en el prólogo.

Por qué “silvestres”. El educador toma la idea de “silvestres” del libro de Sigmund Freud “Sobre el psicoanálisis silvestre”. “Como es sabido, el inventor del psicoanálisis usó a lo largo de su trabajo distintas palabras para definir su oficio y a sus agentes: laicos, legos, silvestres o profanos. Hay algo en cada uno de esos términos que nos empujan a formularnos unas preguntas simples: ¿Quién puede formar, enseñar y educar? ¿Quiénes son los capaces y los idóneos? ¿Quiénes son los incompetentes y los incapaces?”, plantea también en el prólogo de su libro. Las respuestas a estas inquietudes llegan a través de las historias de los veintidós referentes quienes “invitan a tomar sus ideas, transformarlas y llevarlas más lejos”. “El libro —continúa— tiene el efecto del conjunto, la virtud de mostrar el lugar que tiene la capacidad, que no es de pocos sino de cualquiera”.

Testimonios. ¿Y quiénes son estos educadores “silvestres” reunidos en el libro?: Tomás Abraham, Diana Aisemberg, Adriana Astutti, Rosario Bléfari, José Emilio Burucúa, Fabiana Capriotti, Carlos Hernán Casella, Teresa Chiurazzi, Claudia del Río, Julieta Escardó, Claudio Espector, Ana Frenkel, Mario Goldenberg, María Lancio, Alejandro López, Marysol Mediavilla, Julio Moreno, Luis Pescetti, Gabriel Senanes, María Paula Sibilia, Javier Trímboli y Marcelo Zanelli. Antelo dice que ya conocía a casi todos, sus trayectorias de formación y cuáles eran sus ideas. “Lo que empecé a pensar es ¿qué hacen? ¿Dónde lo aprendieron y cómo lo pueden compartir?”, repasa sobre los interrogantes que lo llevaron a conversar con estos escritores, psicoanalistas, artistas, músicos y periodistas, entre otros profesionales.

   En esas charlas volcadas en “Pedagogías silvestres” apareció otro vocabulario diferente al más conocido en el ámbito escolar, de la enseñanza más institucional y que valora “porque oxigena la cuestión de la formación”. También porque, tal como demuestran con su relatos y apreciaciones, la relación de la enseñanza está en lo que se hace, en lo que se ama. “Es un libro donde en lugar de presumir ignorancia se presume capacidad. Donde la pregunta es: ¿qué hago yo con lo que enseño? Para de alguna manera volver a apreciar con otras herramientas la noción clásica de formación, de la experiencia y del oficio”.

   Para Antelo esta mirada diferente que ofrecen sus entrevistados es habilitante: “¿Quién puede enseñar? Y aunque sea un poco antipática, la respuesta es: cualquiera. Es una respuesta antipática para las instituciones que a través del mérito, las calificaciones y los rankings establecen quiénes son los que pueden y quiénes no pueden enseñar. Los entrevistados muestran que ni siquiera tienen esa preocupación, tienen otros problemas en la cabeza que están vinculados a lo que aman y a lo que hacen. Todo su esfuerzo está en demostrar cómo trabajan y cuáles son los efectos que produce eso en los que los siguen”.

   De la cocina de su libro, confía que no resultó fácil entusiasmar a las editoriales interesadas en temas de educación con entrevistas a otros hablando de educación. También que de las charlas que mantuvo con sus entrevistados aprendió “una nueva forma de escuchar sin prisa, sin compulsión”. Opina que uno de los atractivos del libro son esas cuestiones cotidianas de la educación que estos maestros silvestres reescriben con otras palabras y en este acto de reescribir aparecen un montón de problemas y de cosas por hacer. “Quienes ya lo han leído me han dicho que tiene una especie de ventana a pensar lo educativo de otro modo, y la verdad es casi nuestra obligación pensar de otro modo”.

   “No se trata de oponer una formación más institucional a una más silvestre solamente por el placer de hacer ese ejercicio. Me parece que vale la pena experimentar y sobre todo contactarse con lo extraño, con lo que uno no conoce. Hay una variedad variopinta de ideas y de miradas de distintas procedencias”, describe Antelo, también profesor titular de pedagogía en las Universidades Nacional de la Plata y General Sarmiento.

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