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Sábado 06 de Abril de 2013

"Estamos en un sistema económico en el cual el beneficio de algunos prima sobre el de todos"

El educador Raúl Gagliardi analiza qué hacer desde la educación para evitar catástrofes como las de La Plata

"Lo que muestra todo esto es que estamos en un sistema económico en el cual el beneficio de algunos prima sobre el beneficio de todos. Esto me parece que hay que discutirlo. Tiene que haber límites y tiene que haber regulaciones. No se puede hacer cualquier cosa. Ni los políticos, ni los sistemas económicos, ni la sociedad pueden hacer cualquier cosa. Eso está demostrado que lleva a los desastres". La reflexión es de Raúl Gagliardi, doctor en educación y en biología por la Universidad de Ginebra. La comparte a propósito de las trágicas inundaciones en La Plata y Capital Federal. ¿Qué puede hacer la educación para contribuir a evitar estas catástrofes?

Las imágenes de la catástrofe de La Plata y Capital Federal, donde en conjunto hay más de 50 muertos y miles de evacuados, recorrieron cada hogar de la Argentina. También se revivieron las inundaciones ocurridas —con distintos agravantes— hace 10 años en Santa Fe y hace muy poco en Rosario.

De manera paralela a la procesión de imágenes que llegan desde los distintos medios mostrando la tragedia que viven miles de argentinos, llegan las preguntas. El aula, la escuela, la educación se proponen como buenos espacios para reflexionar a otro ritmo al que admiten los tiempos mediáticos.

Consultado por La Capital, Gagliardi dice que se puede hacer mucho, sobre todo desde la oportunidad de pensar estos problemas desde una educación medioambiental. El educador presidió hasta hace poco el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Irice-Conicet) y desde este año integra la Secretaría de Innovación Educativa y Relaciones Institucionales del gabinete del Ministerio de Educación de Santa Fe.

—Junto a las imágenes que muestran la televisión y las fotografías de los distintos medios llegan las preguntas de por qué esta catástrofe. ¿Qué reflexión se podría orientar desde la educación?

—Puede darse una reflexión en varios niveles y temas. Uno es el problema de los cambios climáticos. Hacer una reflexión con los alumnos y dar elementos para que comprendan la importancia de evitarlos; sobre todo conversar sobre el impacto que tienen la actividad económica, social y humana en esos cambios. Entonces para lo que podría ser una educación para el ambiente o una comprensión de los términos ambientales, por ejemplo, se puede explicar qué significan esos cambios y cuáles son las causas. Hablo de lo que causan los gases de efecto invernadero, anhídrido carbónico, metano. Además del impacto de la industria y de lo individual, porque también nosotros podemos reducir la emisión de estos gases. Es lógica entonces la importancia que tiene la educación ambiental en la escuela.

—¿Sirve además para pensar a estas inundaciones no como algo "natural", que ocurre porque la naturaleza lo indica , sino que el hombre tiene responsabilidad también?

—Absolutamente. Sobre eso siempre hay muchas discusiones. Yo creo que está demostrado que hay un efecto de la actividad humana muy significativo sobre los sistemas ambientales. También la importancia de reducir las causas que producen estos daños. Por ejemplo, la Argentina es un país que tiene una insolación importante, un grado de energía solar muy alto, muy distribuido, y que se utiliza muy poco. Hay que pensar que, por ejemplo, cada vez que una persona se cocina se está consumiendo energía fósil y contribuyendo al efecto invernadero, cuando se podría aprovechar la energía solar, producir energía fotovoltaica, eólica, y mejorar así la calidad de vida.

—Hay muchas instancias en la escuela para pensar y problematizar esta educación ambiental. Un buen ejemplo son las ferias de ciencias, en las que se han presentado muchas experiencias sobre el uso de la energía, el cuidado del agua.

—También el Concursol (impulsado por el Conicet y que promueve el uso de energías renovables) que se hace todos los años y donde los estudiantes secundarios presentan ideas muy interesantes. Y en ese sentido hay que decir que la provincia está favoreciendo estas iniciativas. Tengo un proyecto para la utilización de energías alternativas (a través de paneles solares) que llegará a las escuelas y docentes. El año pasado hubo un proyecto similar con un horno solar que se usó en las escuelas. Son cosas muy pequeñas pero que van en el sentido de reducir el uso de consumo de combustibles fósiles, mejorar la calidad de vida, dar una idea a los alumnos de cómo proteger al medio ambiente.

— Es decir, se juegan aquí otros aprendizajes relacionados con ciertos valores.

—Claro. La responsabilidad individual y colectiva. El doctor (Rubén) Piacentini, que es el director del Instituto de Física de Rosario, calculaba que si se redujera el 10 por ciento el consumo energético de combustibles fósiles se eliminaría el problema del calentamiento global. No es mucho a nivel mundial. Estoy convencido de que si cada familia, comunidad, industria, ciudad, producción agrícola mejora sus actividades, su calidad y reduce el consumo y así el impacto ambiental, se pueden evitar estos hechos.

—Usted repasa por tanto distintos niveles de responsabilidades...

—Lo que se escucha y dice ahora sobre lo ocurrido en Capital Federal y en La Plata es que se podrían haber hecho muchas más cosas, como mejorar los sistemas hidrográficos, limpiar las bocas de tormentas. Aquí hay un fenómeno de control de la acción de la comuna o de la municipalidad por la población. Cuando a alguien se le inunda la casa y se le destruye todo, evidentemente protesta y protesta a veces hasta en contra de la democracia. Yo no acuerdo con eso, no creo que los políticos tienen que irse sino que deberían mejorar su acción, porque si los políticos se van ya sabemos qué viene. Este es un aspecto muy negativo a superar en estas situaciones. Sin embargo, sí hay que decir que hay una responsabilidad política y una responsabilidad institucional: hay obras que se sabe que hay que hacer.

—Con distintos agravantes, lo que pasa en La Plata y en Capital Federal se vivió en Santa Fe hace 10 años y ocurrió el año pasado en Rosario. Muchos atribuyen estas inundaciones al crecimiento de las grandes urbes sin controles adecuados. ¿Qué opina?

—La provincia de Buenos Aires y parte de la de Santa Fe, toda la cuenca del Paraná y del Río de la Plata es un gigantesco bañado en el cual la reducción de la entrada de agua en la tierra, porque ha sido cubierta de cemento o compactada por los animales, hace que en lugar de tardar un tiempo largo en llegar hasta el río a través de las napas (subterráneas) llega por la superficie y mucho más rápido. Eso es lo que se está viendo en todas las inundaciones. Recuerdo que cuando era niño vivía en La Boca, donde había una inundación cada 6 meses, hasta que se hicieron las obras necesarias y no se inundó más o si ocurre es muy raro. Es decir, hay obras que se pueden hacer y fenómenos que se pueden evitar. Lo que muestra todo esto es que estamos en un sistema económico en el cual el beneficio de algunos prima sobre el beneficio de todos. Esto me parece que hay que discutirlo. Tiene que haber límites y tiene que haber regulaciones. No se puede hacer cualquier cosa, ni los políticos, ni los sistemas económicos, ni la sociedad pueden hacer cualquier cosa. Eso está demostrado que lleva a los desastres.

— ¿En qué más hacer hincapié en el terreno de la educación?

—Hay varios elementos a considerar: uno es mejorar el nivel de conocimiento de los alumnos sobre los fenómenos y los sistemas naturales y ambientales. Pero después tiene que haber un cambio de actitud, de valores, porque conocer no basta. Hay que conocer y actuar , tomar decisiones y participar en los controles. Y el tercer elemento es la importancia de los docentes, hay que formarlos tal vez mejor y ellos tienen que ser concientes de la importancia que tienen.

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