Newell's
Lunes 04 de Julio de 2016

"Estamos cumpliendo con lo que prometimos"

Eduardo Bermúdez, presidente de Newell's, dijo que Cardozo no le interesó, que quiere un equipo de experiencia y bancó con fuerza a Osella.

"¿Cómo hacen para traer sin plata?, me preguntan algunos", cuenta Eduardo Bermúdez, presidente de Newell's. Nombres van llegando al Parque en el rearmado del equipo, algo que era indispensable para intentar cambiar la alicaída imagen de los últimos torneos. A esa tarea están abocados los directivos, principalmente el titular rojinegro, que insiste con que "estamos cumpliendo con lo que prometimos en la campaña", además de conformar un plantel con dos jugadores por línea. Bermúdez tocó todos los temas en una charla a fondo con Ovación, en la que explicó cómo se las ingenió la entidad para ir cerrando las contrataciones de algunos futbolistas, de la cuestión económica, de Tacuara Cardozo, del apoyo hacia el entrenador Diego Osella, de ciertas críticas por el arribo de nombres experimentados, del posible clásico por la Copa Santa Fe y del cambio en su vida diaria al estar al frente de uno de los equipos de la ciudad, entre otras cuestiones inherentes a la Lepra.

Ahora ya no es sencillo comunicarse con Bermúdez. Es que de un día para otro su vida cambió rotundamente. Recibe más de cien llamados diarios, que debe atender una secretaria porque "si no es imposible trabajar y llevar adelante las diferentes tareas diarias. Tengo tres teléfonos, es una locura", relata antes de iniciar un diálogo en el que puso una respuesta contundente a cada pregunta. Fiel a su estilo, verborrágico, claro y desafiante.

"Cuando hice la campaña dije que mi experiencia y relaciones las tenía que volcar para Newell's. Con Amoroso les ganamos a Lanús y Racing y los que lo fueron a buscar porque el representante es Cristián Calabrese, que fue jugador mío. Me lo tuvo defendiendo a muerte con el presidente de Olimpo. Prediger me lo trajo también un conocido. Yo estoy todo el día hablando con empresarios, dirigentes, jugadores. A Matos le dije que venga y me dijo que quiere jugar en Ñuls. Esto que hago no es tan difícil. Se hace más sencillo por los contactos. Hablo con uno, con otro, me ofrecen uno y otro y le comunico todo a Osella para que decida", expresó.

Y continuó: "Prometí en campaña una parejita por línea. Isnaldo, Fértoli y Maxi en un puesto; Scocco y el nueve que traigamos; Amoroso y Tevez; Formica y Figueroa; Mateo y Prediger; Quignon con Elías; Avíncula con Escobar; el dos que traigamos con Formiliano; Paz con Domínguez, y el tres que traigamos con Valenzuela. Y los tres arqueros. Lo que prometí lo estoy haciendo, después están Denis Rodríguez, Mancini y otros chicos. Lo bueno es que todos están entrenando bien y habrá una linda competencia".

En todo momento el presidente resaltó que en catorce días de gestión está cumpliendo lo esbozado durante la campaña política, "que queríamos dos por puesto _no refuerzos si no incorporaciones_, que se quedaba Osella y que me iba a instalar en Bella Vista. Estoy todo el día en el club y me ven los periodistas. Hablo con los jugadores diariamente, arreglo los líos que hay, vivo ahí adentro. Estoy tratando de traer dos por puesto y sin plata. ¡Sin plata! La única inversión que se hizo fue por Amoroso, los otros son préstamos que pagamos en cien años".

—Cuando escuchás que se dice que "Bermúdez prometió a Cardozo y no vino", ¿cuál es la respuesta que tenés sobre esto?

—Cardozo no me interesó porque la parte económica era muy importante. No estoy para entregar plaquetas. Se quiso quedar en el exterior porque tuvo una buena oferta.

—Sea sin plata o con escaso dinero están trayendo jugadores en un mercado que no se mueve mucho, ¿cómo se están manejando con el órgano fiduciario?

—Somos tres los que estamos en el tema: (Juan José) Concina, Juan Matías y yo. Una vez que hablé con los jugadores se los paso a ellos y charlamos con la tesorería. Yo soy muy ordenado. Se hace el estudio y el juez nos autoriza porque son incorporaciones coherentes y después le justificamos dónde está el dinero.

—En la campaña decías que el inconveniente era futbolístico y no tanto económico.

—No. Yo decía que el problema grave era futbolístico y lo institucional se va a arreglar. En lo económico siempre hay problemas, por eso las incorporaciones que hacemos las manejamos de manera distinta, para no poner dinero de golpe.

—¿Se encontraron con sorpresas al asumir la conducción?

—No lo puedo decir porque eso es parte de la tesorería. Estaría mintiendo si digo algo.

—No es ningún descubrimiento decir que manejar un club no es sencillo y que vas a tener que remar bastante.

—Todos sabíamos que era complicado. Fijate cómo están los demás clubes. Nosotros nos encontramos al día con los jugadores. Está el dinero de la cuota del salvataje y la plata de la cuota de Scocco está guardada por el juez, que es muy importante en esto. Es medio duro para soltar la plata, ja, pero tuvimos la suerte de que hay orden. Es difícil administrar pasión porque en un momento tenés que buscar un jugador y te volvés loco. Yo porque tengo experiencia... A mí ningún empresario me va a venir a pasar, ya sé quién es bueno y quién no. A veces un presidente dice "tengo un nueve que le pega con las dos". Sí, con las dos juntas. A los jugadores les hablo, lo hice con Tevez, Maxi, Scocco, Mateo, Pocrnjic y arreglo los problemas. Eso lleva tiempo.

—Tenés claro que en el fútbol si hay buenos resultados la cuestión económica y otras cosas quedan de lado.

—Por supuesto. Tenemos más chances de ganar que de perder trabajando muy bien, contentos y ordenados. Esto no es fácil, pero hay más posibilidades de que las cosas salgan bien si hay orden y disciplina. Claro que todo depende de resultados y se consigue teniendo una comisión directiva fuerte, un cuerpo técnico igual y jugadores.

—¿Al técnico le dijiste algo como lo hiciste con los jugadores?

—No, sólo que tiene que decidir todo, que no me muevo sin él. Lógicamente que hablamos de fútbol, todo el día. Y escucha. El hace lo que quiere porque es el que tiene que dirigir. Le dije que no le dé bolilla a nadie porque después te sacan el banquito.

—El tiene en claro, según sus dichos, que partir de ahora tendrá un equipo armado y correrían los resultados.

—El es el técnico de Newell's, está respaldado por toda la comisión directiva y lo pasado ya está. Es como si fuera un nuevo DT. Si trabaja y hace las cosas bien conseguirá los resultados. Tengo que gestionar y no volverme loco. Si la gente pide una cosa un día y otra al día siguiente me voy a volver loco. Nosotros estamos ordenados, trayendo incorporaciones que dijimos, el DT se encuentra contento y lo respaldamos. Eso de que si pierde un partido lo vamos a echar es de la época de 1810, antes de Cristo. Hay que terminarla con eso. Somos gente de fútbol y esto tiene un proceso.

—¿Qué respondés cuando te dicen "están viniendo algunos jugadores grandes"?

—Lo estoy haciendo a propósito. Lo dije en la campaña, quiero el ochenta por ciento de futbolistas con experiencia y un 20 con chicos. Jóvenes hay cinco o seis que son unos fenómenos, pero los vamos a ir preparando para el recambio dentro de un tiempo. Están Fértoli, Tevez, Escobar, Elías, Valenzuela, dos o tres de abajo, pero si los ponés en el quilombo se complica. Yo los traigo de experiencia y es lo que dije. ¿Isnaldo, Fértoli, Tevez y Elías son grandes? Quignon no es grande.

—Tiempo atrás el análisis era que Newell's arrancaba en desventaja por las elecciones en la carrera por los refuerzos o incorporaciones, pero parece que no fue así.

—Yo soy un tipo de decisiones. Vivo pensando en lo que hay que hacer. El sábado a la tarde hablé con el presidente de Atlético Tucumán y también con Matos. El lunes (hoy) voy a la AFA; me juego la vida, pero soy ordenado. Esa es mi virtud. Tengo mi oficina con mi secretaria, no atiendo más el télefono. Tengo tres y recibo cien llamados por día. Me llamaron de la RAI, de Italia. ¡De la RAI!

—¿Para qué?

—Porque soy el presidente del club de Messi.

—De un día para otro pasaste a ser muy famoso.

—Ja. Desayuno en mi casa, ahora no puedo salir a la calle. El portero me ve y me abraza. Voy a comer y viene la cocinera a sacarse una foto. Todo cambia.

—Bueno, al menos nadie te insulta.

—(Risas) Porque todavía la pelota no empezó a rodar. En un momento empezarán, pero son cosas que pasan. No es lo mismo cuando hacés las cosas ordenadas.

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