Policiales
Martes 14 de Junio de 2016

Estaba preso por un homicidio y ayer le imputaron otro ataque

Un joven acusado por el crimen de un cuidacoches fue acusado por la víctima de un hecho previo ocurrido en la misma zona.

Dice llamarse Enzo Hernán M. Y aunque no está claro si es su verdadero nombre, bajo esa identidad fue acusado ayer de apuñalar a un cuidacoches que quedó al borde de la muerte en la zona de Alvear y 3 de Febrero. El ataque fue en noviembre del año pasado, pero recién cuando la víctima despertó del coma y pudo hablar lo identificó como uno de los cuatro agresores que lo sujetaron de los brazos y le aplicaron dos puñaladas en el pecho. De eso fue imputado ayer M., que ya estaba preso por matar —un mes más después de ese incidente— a otro cuidacoches, Marcelo Fabián Perini, en una pelea con un arma blanca.

La incógnita sobre la identidad de M. —al menos su apellido no está en duda— no es nueva. Ya en diciembre, cuando fue detenido por el crimen de Perini, surgió el contraste entre la forma en que dice llamarse y el nombre que surge al chequear sus huellas dactilares: Víctor Adrián M. Así aparece registrado en un prontuario por antecedentes menores en Resistencia, Chaco, donde nació en abril de 1988.

Medio año después de su arresto la intriga sigue. Las dudas sobre su identidad se reiteraron ayer a la mañana cuando el fiscal Florentino Malaponte lo acusó del ataque a Agustín Facundo Jara, un cuidacoches que sufrió dos heridas punzocortantes el 25 de noviembre pasado en Alvear y 3 de Febrero. "El nombre que él dice tener es el de un hermano muerto", planteó el fiscal al inicio de la audiencia. La defensora oficial Adriana Lucero explicó que su defendido asegura llamarse Enzo y por eso el trámite se desarrolló con ese nombre. Aunque en el acta se registraron los dos y la Fiscalía se comprometió a precisar cuál es el auténtico.

En coma. Jara estuvo al borde de la muerte por ese ataque a puñaladas que ocurrió cerca de las 23.30. Esa madrugada un vecino de 3 de Febrero y Alvear llamó al 911 para avisar que había un muchacho tirado en la vereda con signos de una agresión. Por Alvear, casi en la esquina, médicos del Sies encontraron a Jara boca arriba y con la ropa ensangrentada. Lo trasladaron al Heca, adonde ingresó en coma. Sufrió una herida a la altura del tercer espacio intercostal y otra en el abdomen.

Los policías comenzaron a recolectar datos y dieron con Enzo M., cuidacoches de la zona, quien en calidad de testigo aseguró que conocía de vista al agresor y brindó una descripción física. En base a esos datos apresaron en Mendoza y Oroño a Marcelo Adrián R., de 30 años, quien sigue preso hasta ahora como autor de una tentativa de homicidio simple.

Por su parte, un mes más tarde fue detenido Enzo M. por el crimen de Perini. Pero recién quedó ligado al ataque a Jara cuando éste logró recuperarse, en febrero pasado, y pudo declarar en la fiscalía. Contó que fue agredido por cuatro personas. Dos le tomaron los brazos por la espalda mientras los otros dos lo golpeaban y se pasaban entre sí un elemento punzocortante. Dijo que M. lo apuñaló en el abdomen y R. cerca del corazón.

"No voy a declarar", dijo ayer titubeante M. luego de que le explicaran dos veces la imputación porque manifestó dificultades para entenderla. El juez Gonzalo López Quintana dispuso que siga en prisión preventiva porque encontró elementos de cargo: la víctima lo sindicó y él estaba en el lugar. Se opuso a cambiar la calificación legal al delito de lesiones, como pedía la defensa, porque las heridas pusieron en peligro la vida de Jara.

Vulnerable. M. tiene 28 años y dice trabajar como ayudante de albañil. Se tomó unos segundos antes de responder cuando el juez le preguntó si fue a la escuela. "Sí. Pero primaria", contestó y aclaró que puede leer y escribir. Su historial de desamparo quedó en evidencia el 12 de diciembre del año pasado en la primera audiencia en su contra, cuando permaneció desconectado y ausente. Como no estaba claro si comprendía la situación la medida se suspendió. Hasta que psicólogos forenses dictaminaron que era imputable y siete días después fue acusado del homicidio simple de Perini.

Ese crimen ocurrió en Mendoza y Santiago, a metros de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes. Un tercer cuidacoches fue testigo y contó que discutieron porque uno de ellos recibió dinero del dueño de un auto estacionado en la zona del otro. Advirtió que en la pelea Perini cayó al suelo mientras que M. se alejaba corriendo hacia Oroño. La policía lo atrapó en el cruce del bulevar con 3 de Febrero, la misma esquina donde un grupo de cuidacoches sin techo dormía en colchones frente a la estación de servicios del Automóvil Club Argentino.

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