Ovación
Viernes 27 de Mayo de 2016

"Esta mujer me salvó la vida", el agradecido gesto de un futbolista a la médica que paró el partido

La médica Romina Antonelli impidió que un jugador que sufrió un golpe en la cabeza continuara participando en el clásico de la ciudad de San Genaro

Clásico de fútbol en San Genaro, entre Sportivo Rivadavia y Atlético. Como siempre hubo una población dividida, cargadas, buenas jugadas, goles y goleadores. Pero nada de eso tuvo importancia la tarde del domingo pasado en esa ciudad ubicada a 100 kilómetros de Rosario. La figura destacada del encuentro vive en esta ciudad, es médica y se llama Romina Antonelli.

La profesional invadió la cancha e impidió que un jugador que se había golpeado y había perdido el conocimiento unos segundos siguiera jugando. Hubo revuelto dentro y fuera del campo de juego, pero la médica, en minoría y diminuta en un enjambre de jugadores y árbitro, hizo una jugada que sólo hacen los grandes: dijo "no" y fue no. La mejor jugadora de la cancha.

El número 8 de Sportivo, Claudio Delamorclaz (ver aparte) no entró en el segundo tiempo. Y ahora, fuera de peligro, literalmente cuenta la historia y agradece. "Esta mujer tal vez me salvó la vida. Tengo hijos, mirá si les pasa esto a ellos, ¿cómo no voy a valorar que una médica te atienda así, en una situación tan crítica?", le dijo a Ovación Delamorclaz.

El "no" de la médica se mantuvo todo el día de ayer cuando los medios de todo el país intentaban hablar con Antonelli. Ovación no fue la excepción. En lugar de la médica habló su jefe, el cirujano Sebastián Rena, a cargo de un equipo que presta servicios médicos y supo trabajar diez años en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. El profesional resaltó la importancia de que los médicos que acompañan acontecimientos deportivos no sólo atiendan lo traumatológico.

"Romina mantiene un perfil bajo y hay que respetarla. Actuó perfecto durante el partido. Su decisión no tiene precio. Nuestro equipo médico está capacitado para atender traumas por eso la médica sabía que hacía y no dudó. Estas circunstancias son frecuentes y muy graves también en rugby: el jugador se enoja y cree que es menos si sale del partido, pero eso es un grave error, que no se debe permitir".

La médica es una de los 12 profesionales contratados cada fin de semana por la Liga Totorense (en la que compiten diez ciudades y 13 clubes del sur santafesino).

"Nosotros jugamos seis partidos los sábados y seis los domingos y desde hace dos años invertimos presupuesto en salud. No es un gasto, aunque muchos clubes se quejen . Hace unos pocos años una enfermera le salvó la vida a un chiquito de infantiles, ahora sucedió esto. Estamos muy agradecidos", dijo el gerente de la Liga, Walter Raiteri.

El episodio de San Genaro ocurrió la misma tarde que falleció el futbolista entrerriano (Villa Elisa) Micael Favre, de 24 años. Ambos hechos se ligaron porque al principio se relacionó el deceso del jugador del plantel de San Jorge, con un golpe que sufrió durante el partido. Pero luego de la autopsia preliminar realizada el lunes último se infirió que la causa de la muerte estaría relacionada con una dolencia cardíaca preexistente.


Final de primer tiempo. Para quien aún no vio las imágenes de lo que ocurrió en el clásico sangenarino, vale el relato del jugador lesionado. "Estaba por terminar el primer tiempo, iban 44 minutos, fui a una pelota contra un rival, me caí y di la nuca contra el césped. Perdí el conocimiento unos segundos. Me levanté con dificultad, como gateando, veía nublado y me volví a caer. Cuando me desperté me estaba atendiendo la doctora", dijo Delamorclaz.

El volante recordó que la médica le explicó que así no podía continuar jugando, que había sido un "fuerte golpe", que debía ser analizado. "Pero imaginate, era el clásico de la ciudad. Cuando me levanté me sentí mejor y encaré la cancha. Ella entró detrás mío y le advirtió al árbitro que yo no volvería a jugar porque ella no lo iba a permitir. Me quedé con mucha bronca pero salí: lo vi desde el banco. En mi lugar entró Matías Gómez, el Tute: autor del segundo gol, por suerte", dijo Delamorclaz, aún metido en el partido que se vive a todo o nada en esta ciudad de 11 mil habitantes.

A todo esto, el clásico terminó 3 a 1. Le ganó Sportivo a Atlético. Emotivo, pero no más que la irrupción en la cancha, con los botines de punta, de la médica que tal vez le salvó la vida a un jugador.

"Culito": padre, jugador, jornalero y carnicero

Claudio Delamorclaz, el jugador lesionado tiene 31 años, es padre por triplicado, trabaja como jornalero y carnicero y se presenta como "Culito". Asegura que en San Genaro todos lo conocen así, por "suertudo". Lo bautizó de ese modo, Gastón, un amigo de la infancia porque jugando a las bolitas era infalible.

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