Escenario
Viernes 22 de Julio de 2016

"Esta es una película diferente"

El protagonista de "La leyenda de tarzán" señaló que "Se apostó a descubrir y profundizar el tramo final de la historia".

El protagonista de "La leyenda de tarzán" señaló que "Se apostó a descubrir y profundizar el tramo final de la historia"

Tal cual la define Alexander Skarsgard, "La leyenda de Tarzán" se trata de una película "grande, pretenciosa, implacable con los sentidos del espectador". Aunque a la vez interesada en buscar la intimidad emocional del protagonista, y contar una historia -muchas veces contada- esta vez desde un punto de vista original. Sin salirse del canon de "película de acción", el Tarzán versionado por David Yates encuentra, tal vez por primera vez, un rasgo emocional, además de épico.

Alexander Skarsgard, el protagonista sueco de 39 años, y de familia de actores, se hizo conocido por sus trabajos en HBO ("True Blood" y "Diary of a Teenage Girl" y David Yates, director de esta mega producción de la Warner Bros Pictures, dirigió las últimas cuatro películas de Harry Potter.

Skarsgard es el primer Tarzán de este siglo XXI. Al gusto actual, en "La leyenda de Tarzán", que desde ayer forma parte de la cartelera local, luce un cuerpo moldeado en el gimnasio, con raviolitos marcados en el abdomen y de trazo de superhéroe.

Al contrario que en la mayoría de las anteriores adaptaciones, esta vez el relato no se centra en su vida de pequeño, porque tanto los guionistas Start Battie ("Piratas del Carbe: En mareas misteriosas") y Craig Brewer ("Footloose"), como el director, apostaron por descubrir y profundizar el tramo final de la historia. Es decir, hay poco de aquel Tarzán inmerso en la selva y criado por simios; se ve más cómo seria la vida de un Tarzán ya establecido en la gran ciudad que está casado con su amada Jane (Margot Robbie).

En plan promocional, Skarsgard visitó Argentina, y concedió una entrevista a un reducido grupo de cronistas, entre ellos La Capital.

EM_DASH¿En qué pensó cuando le dijeron que podía protagonizar a Tarzán?

—Soy fan de Tarzán desde chiquito. Mi papá me llevaba los sábados a la tarde al cine a ver la matinee. Mi padre siempre quiso que yo me enamorara del personaje. Mi interesé por el personaje icónico, pero luego, en un principio las cosas fueron un poco intimidantes. Se trata de una película grande.

—¿Su papá, que lo llevó al cine de niño, cómo vivió este momento con usted en la pantalla?

—La película fue casi fue una cuestión de familia. Estaba sentado con mi papá, en la premier en Estocolmo, y los dos mirábamos como yo componía al personaje que fue ídolo mío cuando fui chico. Un momento tremendo. Luego con mis hermanos terminamos en una larga noche de fiesta.

— La historia está contada al revés, de atrás para adelante, ¿qué ofrece ese punto de vista particular?

— Todo fue sorprendente desde el inicio porque no se trataba del hombre salido de entre los monos, sino del hombre que tomaba el té con el primer ministro. Me pareció una manera inteligente de contar la historia, de manera inversa. Se hicieron más de cien películas sobre Tarzán, y ésta es diferente.

—¿El registro, el tono del personaje, cómo lo fue elaborando?

—Vi a Tarzán desde niño, pero desde un principio traté de componer al personaje sin tener en cuenta aquellas impresiones iniciales; no quise replicar a Johnny Weissmüller, que fue el más famoso de los actores que personificaron a Tarzán. Empecé a trabajar sobre una tela en blanco.

EM_DASH ¿Y cómo le fue?

—Lo primero que sentí fue la dualidad entre el hombre y la bestia. El aristócrata sofisticado, de la época victoriana en Londres, paradójicamente fue criado por monos. Vuelve a la selva, y por etapas, el Lord pasa a ser Tarzán... ¡Se relaciona conmigo!, todos tenemos la civilización como una capa, pero a la vez tenemos instintos básicos, animales, que en algún momento salen.

— ¿Cómo fue trabajar con David Yates?

—David ha probado que puede hacer aventuras, cosas grandes. Yo era un fan de él sobre todo en películas más íntimas, centradas en los personajes que emitió la televisión inglesa. Si hubiera sido una película simplemente de acción no me hubiera interesado. David se concentró en el personaje de Tarzán, de Jane, le importaba la intimidad. Y a mí me importa la profundidad, la posibilidad de conectar con eso. Las películas con sólo acción y explosiones, y dónde no te importa si el personaje vive o se muere, ¿de qué sirven?

EM_DASHLa película reversiona la historia de hace un siglo, la esclavitud, el imperio, sin embargo, no parece muy distinto a mucho de lo que sucede hoy, ¿cómo lo ve?

—La gente no sabe qué hizo el rey Leopoldo, del genocidio, ni qué pasó con los animales, las personas, la naturaleza. Es una oportunidad para hacer que una luz brille, y lo muestre. El trasfondo que vemos por los ojos de John Clauyton (el protagonista), y a pesar de que sucedió hace más de cien años, me parece muy relevante. Siento que hoy estamos cometiendo los mismos errores, continúa la idea de superioridad, a pesar de que se abolió la esclavitud. Sigue la prevalencia de imperialismo. Son muchas las cosas que le hemos hecho a la Madre Tierra, y a pesar de eso, tenemos que poder disfrutar la belleza de Gabón, de sus criaturas.

EM_DASH¿Se necesitaría un nuevo Tarzán, un nuevo héroe, hoy en Africa?

—Me encantaría que la ONU tuviera un Tarzán para mandar a las zonas de conflicto.

EM_DASHUn recurso se repite en la película, el uso de la cámara lenta, ¿qué implica para el actor?

—En lo personal no me afecta. Cuando estamos filmando una escena suelo no enterarme si estamos a cámara lenta o a velocidad normal. Las escenas se filman varias veces y luego los directores suelen decidir a qué velocidad las reproducen.

EM_DASHLe tocó trabajar junto a actores muy relevantes, ¿cómo fue la experiencia?

—No me puedo olvidar que Christoph Waltz ganó dos Oscar. Y de quién es Samuel Jackson. Estuvimos ensayando las escenas durante un mes, con los personajes, jugando un poco. Son personas normales, prácticas, que viven en este mundo. Estaban curiosos como yo con el proyecto, son dos grandes tipos, divertidos y generosos.

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