Cartas de lectores
Jueves 26 de Mayo de 2016

Espejismo de una realidad cultural

Diagnóstico: los jóvenes tienen dificultad para comprender los textos y también para expresarse. La valoración del conocimiento es menor que la de hace dos décadas.

Diagnóstico: los jóvenes tienen dificultad para comprender los textos y también para expresarse. La valoración del conocimiento es menor que la de hace dos décadas. La asignación de recursos confirma el desinterés de la dirigencia argentina por la educación. Modificación de las expectativas que la sociedad deposita en la escuela (desmedida esperanza de que la escuela resuelva problemas sociales: depósitos de niños para alimentarlos y cuidarlos mientras sus padres trabajan). Los medios de difusión y ejemplos de los mayores desvirtúan el progreso y esfuerzo académico. Los libros se acercan más a las historietas o video clips: valores del mundo del espectáculo. Los niños terminan por ser indiferentes a logros en campo intelectual y a despreciarlos. Fracaso del "relato K": lo importante eran las estadísticas de inserción y no la calidad de objetivos académicos; no "estigmatizar con un aplazo, pero el 4, 5, 6 equivale a no lograr los cometidos", o sea, ahora se llamarán las cosas por su nombre. Objetivos que debería abarcar la enseñanza: evaluación y desarrollo de alumnos y docentes para que con dichos análisis se superen falencias; capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso (importante en los avatares de la vida y la política). Paradójicamente se pretende instalar "la cultura del esfuerzo", mientras en los noticieros se muestran las flotas de autos y propiedades obtenidas sin esfuerzo por la corrupción. Titulares de medios que intentan hacer sensacionalismo, que no se corresponden con la noticia en sí. (¿comprensión de textos?). En los medios periodísticos y redes sociales no existen correctores (¿ortografía?) y las noticias están limitadas por una cantidad de caracteres acorde a la vorágine tecnológica (palabras vs. imagen, o espectáculos sensacionalistas o noticias deglutidas). Los comerciales fomentan el consumo y deterioran valores. Un ejemplo es una propaganda, quizás "simpática", pero perniciosa subliminalmente. Una señora gastadora compulsiva con una tarjeta de crédito. A tal nivel, que su hedonismo la hace olvidar de su familia ("le tengo que comprar algo a la nena sino mi marido me mata"); en otra secuencia lo muestran a él explicándole que no le faltan artículos de primera necesidad, ella busca algo más (el sacón: no conforme con las expectativas simples de vida en la búsqueda de la excitación, un capricho momentáneo). La mayor de las falacias pedagógicas es la noción de que los jóvenes aprenden sólo lo que están estudiando, existe un aprendizaje colateral, que suele ser dañino. Es tarea de todos los argentinos educar en conocimientos y valores, ejemplificar en la "escuela de la vida", estímulos humanísticos que ayuden a discernir.

Silvia Buonamico

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