Cambiemos
Domingo 12 de Febrero de 2017

Especialistas esperan un leve repunte del consumo en 2017, aunque con hábitos más austeros

Especialistas prevén más dinamismo de la economía en un año electoral, pero advierten sobre la carrera entre precios y salarios.

Después de un año de ajuste de gastos, distintos sectores apuestan a que en 2017 las necesidades electorales de los oficialismos engorden un poco los bolsillos de los trabajadores y la clase media y, así, que el consumo repunte. De todas maneras, los especialistas advierten que habrá que prestar atención a la foto del comienzo de la ronda de paritarias: en marzo y abril se delineará si los salarios podrán rescatar al menos un empate frente a la inflación. Pero además, los analistas prevén que aunque recuperen parte del poder adquisitivo perdido los consumidores continuarán con su estrategia de comprar menos y más barato.

En los pronósticos de quienes conocen el mundo del consumo resaltan tres conceptos clave: elecciones, incertidumbre y aprendizaje.

Elías Soso, vicepresidente de la Federación de Centros Comerciales de Santa Fe (Fececo), espera que en este año de comicios legislativos decisivos para la continuidad de la experiencia Cambiemos haya "una inyección de fondos en la economía". "A mediados de año Argentina va a empezar a sentir un lento proceso de crecimiento", confía.

No obstante, el ex titular de la Asociación Empresaria de Rosario prevé una suba modesta de la actividad: cree que alcanzará apenas el 1,5 o 2 por ciento promedio en el año.

En tanto, Juan Marcos Aviano, director del Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac), plantea que existe "incertidumbre" sobre la carrera entre precios y salarios y que "los estudios de expectativas muestran proyecciones negativas".

En efecto, el Indice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella cayó en enero un 0,03 por ciento con respecto a diciembre, pero se derrumbó 17,67 puntos porcentuales respecto a enero de 2016.

Para Aviano en marzo o abril, cuando se empiecen a sellar los principales acuerdos paritarios del sector privado, se verá si "habrá repunte en el consumo interno".

Vinculado a esto, Soso remarca que más allá de que "el nuevo Ministro de Economía dijo que no es muy amante del mercado interno" las obligaciones políticas patearán para más adelante un ajuste drástico en los salarios. "Las consecuencias que tendría eso son esquivas para proceso electoral, por lo que probablemente se postergue", sostiene.

Por su lado, Aviano traza diferencias entre la situación actual y la del año pasado. En su opinión, no es el sector privado el que acicatea la inflación sino el estado, "con el aumento de combustibles, en la provincia con el impuesto inmobiliario y en los municipios con la suba de tasas". Para el 2017 el referente del Cesyac cree que la suba de precios será más baja que la de 2016, aunque descarta que pueda aterrizar en el 17 por ciento, como pretende el gobierno.

Ajustando

En 2016 la inflación trepó al 41,5 por ciento y recortó unos 6 puntos promedio el poder adquisitivo de los trabajadores registrados, de acuerdo a la consultora Ecolatina. En el caso de los informales la poda fue aún superior.

La mayoría de la población ajustó el cinturón: según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), las ventas minoristas cayeron un 7 por ciento promedio anual, medidas en cantidades.

Los rubros más perjudicados fueron electrodomésticos y electrónicos (-14,1 por ciento); ferretería (-9,6 por ciento); materiales para la construcción (-9,0 por ciento); golosinas (-8,7 por ciento); bijouterie (-8,2 por ciento); bazar y regalos (-7,9 por ciento) y textil (-7,7 por ciento).

En tanto, los que menos cayeron fueron alimentos y bebidas (-2,6 por ciento) y farmacias (-2,8 por ciento). Como explican los especialistas, se trata de productos con una demanda muy inelástica. Es decir: son bienes de primera necesidad, muy poco reemplazables por otros.

En este marco, los consumidores empezaron a cambiar hábitos: descartan los gastos superfluos y se limitan a lo esencial, pagan las tarifas después del primer o segundo vencimiento.

Patricia Sosa, directora de la Consultora CCR, especialista en consumo masivo, señala que la mayoría de los compradores "multiplica las estrategias, va a canales a los que no iba, recurre a productos sueltos, a comercios mayoristas, ferias barriales, en busca del precio más económico".

Y agrega: "En algunas categorías se anima a probar una segunda marca, en especial la clase media baja, a la que no le alcanza y hace malabares".

En tiempos de bolsillos más flacos se dejan de lado los productos más sofisticados y se vuelve a lo básico.

Por ejemplo, ya no se compra un producto de limpieza para cada superficie,sino que ahora se utiliza lavandina.

Sosa distingue dos estrategias a las que recurrieron los consumidores en 2016. En el primer semestre las personas trataban de stockear, como una forma de anticiparse a los aumentos.

En la segunda mitad del año, indica, ese comportamiento se atenuó: había menos dinero para acumular pero también la inflación se desaceleró.

La consigna es evitar el derroche. Si antes las familias tenían una reserva de un producto -dos o tres unidades de champú, por ejemplo- ahora esperan que se termine para salir a comprarlo. "Se saca hasta el último gramo al producto, y eso hace que los volúmenes (de venta) decaigan", grafica la directora de CCR.

Estrategias

A pesar de que se produzca la esperada suba del poder adquisitivo, Sosa evalúa que la conducta de los consumidores durante el año pasado da cuenta de "un aprendizaje" y, considera, en 2017 sostendrán estas estrategias.

En este escenario, habrá que atender la dinámica de cada rubro. Alimentos, por caso, difícilmente caiga mucho más. Si eso sucede se estaría ante "un problema de seguridad alimentaria", advierte Aviano. En tanto, Sosa ve más lenta la reactivación de productos vinculados a un consumo más impulsivo, como golosinas.

Otro sector sensible es electrodomésticos y línea blanca, una actividad que tiene en Rosario uno de sus principales polos industriales y que sufrió el año pasado por la caída en las ventas, pero también por la apertura de las importaciones.

Para Aviano será clave "el ingenio que demuestre el gobierno con políticas para fomentar o sostener el nivel de consumo". En este sentido, caracterizó a Ahora 12 y Ahora 18 "como buenas iniciativas para sostener el consumo de sectores medios o altos que quieren actualizar su nivel de vida".

Vinculado a esto, sugiere aprovechar estos planes de cuotas fijas, aunque recomienda "tratar de resolver deudas con tarjetas y reducir el máximo posible los compromisos de largo plazo que no sean seguros de poder cumplir".

Expectativas

Sin embargo, no sólo desde la demanda tratan de adaptarse al nuevo contexto. Del otro lado del mostrador, las empresas también recalculan. Muchas optaron por poner el precio sugerido en los productos, y así recortar el margen al vendedor final -sobre todo a las grandes cadenas de supermercados- para que remarquen de más. Se trata de una respuesta ante las demandas de los consumidores, resalta Sosa, que reclaman más transparencia a las compañías.

No obstante, destacan desde CCR, el malestar de los consumidores no hace mella todavía en la imagen del gobierno. Aún más de la mitad de la población "tiene expectativa de que las cosas mejoren", indican, pero también buena parte de la sociedad critica cierta "improvisación" en la gestión actual. Sosa lo ejemplifica con una expresión de deseo de los consumidores, que se repite en las encuestas: "Tengo la sensación de tener ganas de tener fe". Al menos durante el primer semestre, cree la analista, los consumidores tendrán paciencia.

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