Escenario
Sábado 22 de Julio de 2017

"Yo me quiero más que a nadie", afirmó Dalila, referente de la cumbia rosarina

La cantante rosarina, referente de la cumbia, repasa hoy su exitosa carrera y adelanta parte de su nuevo disco

Veinte discos, ocho de ellos de oro, tres premios Gardel y 19 años de carrera, respaldan a Dalila como un referente de la cumbia.

La cantante rosarina se hizo un lugar en un género en el que predominan los hombres a fuerza de carisma, canciones y buenas decisiones, como haber apostado hace casi veinte años a darle un giro a su vida por la música. Pero también a su "carácter" y a la "seguridad" de saber que lo que hace "es bueno".

"Yo me quiero más que nadie", aseguró a LaCapital. Dalila, acompañada por su banda, dará un show, hoy a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223), a días de lanzar su nuevo disco, la semana próxima.

—¿Cómo va a ser el show?

—El público influye mucho en cuánto tiempo te quedás en el escenario... (risas) Después de tantos años de trayectoria vamos a presentar un montón de cosas, hasta tango. Lo viejo, lo actual y lo que estoy terminando para mi próximo disco que sale a la venta la semana que viene. Gracias a Dios tengo un público amplio, desde la chica de 15 porque la madre la crió conmigo desde los dieciocho años. Es público de todas las edades y eso te permite hacer de todo un poco en el escenario.

En noviembre vas a cumplir 19 años con la música, tenés veinte discos editados, siete discos de oro, tres premios Gardel, ¿qué balance hacés?

—En esta carrera lo difícil es mantenerse. Gracias a Dios no me puedo quejar. No sé si porque hago una música muy amplia, o que hacemos porque tengo un grupo que me acompaña de toda la vida, es muy amplia. No es que canto puntualmente para un determinado público. Creo que se trata sobre todo de poder mantenerse y hacer realmente lo que te gusta para poder transmitirlo. La gente se siente identificada y eso hace que te sigan. La verdad que con mi carrera estoy muy contenta y muy conforme, aún cuando no soy mediática.

—Si bien hay mujeres exitosas, ¿cómo fue salir a ganarte tu lugar en un espacio donde predominan los hombres?

—Creo que por un lado es la seguridad. Siempre dije, lo digo y lo voy a seguir sosteniendo: creo que con el tiempo va a haber chicas que salgan a hacer esta carrera, que canten mejor o peor que yo, pero creo que cada uno tiene su propio estilo. Yo tengo mi propio estilo y mi personalidad. Creo que mi carácter me llevó a sostenerme.

—Te gusta imponerte...

—No, para nada. Pasa que marco límites para que no confundan. Primer punto. Segundo, estoy segura que lo que hago es bueno, con mi propio estilo, y si no me quiero yo, ¿quién me va a querer? (risas). Yo me quiero más que nadie y confío en mí misma y en que lo que hago es muy bueno, entonces hago respetar mi trabajo. Y lo impongo de alguna manera manteniendo la distancia, sobre todo con el sector hombres, para que entiendan, nada más: no hay lugar.

—Para evitar malentendidos si se ponen demasiado románticos...

—Claro... que confundan el tema negocios con qué linda que sos (risas).

—¿Te pasa seguido eso?

—Me ha pasado... hay muchos en el ambiente que porque tienen plata o chapa, consideran que pueden hacer lo que quieren. Yo automáticamente, desde el vamos, le digo "mirá, si creés que me podés tirar lo perros, yo te diría que gastes energía en otro lado porque conmigo estás al horno" (risas). No les doy lugar a que me digan nada.

—¿Lo aceptan o insisten?

—No, son muy respetuosos. De verdad son muy respetuosos, no solo conmigo sino también con mis chicos que también trabajan conmigo. El más chico, cuando empezó a trabajar en la representación, creo que el primer programador o dueño de boliche me dijo "estaba charlando con tu pibe", y le dije "vos no estás hablando con mi pibe; estás hablando con mi hijo, y para vos es Pablo".

—Por tu edad podrías haber hecho rock, pop... ¿por qué elegiste la cumbia?

—Me gusta mucho el melódico, el latino y me gustaba mucho cómo cantaba Leo (Mattioli). Digamos que Leo fue mi impulsor, en el 98. La historia arranca con que tengo una sobrina, que ahora ya está grande y casada, pero en ese momento era adolescente y vivía conmigo. Tenía un novio que era muy amigo de los chicos de Trinidad cuando Leo estaba con ellos. Un día lo escuché y siempre me dio esa sensación de que tenía una voz muy particular para hacer cumbia. Como toda rosarina, no consumía cumbia, los rosarinos somos más del rock. Me gustó puntualmente el estilo que él hacía, por la voz particular que tenía. Yo estaba como cajera en un supermercado, apareció la oportunidad, y mucho para perder no tenía. Era empleada de comercio, divorciada y con dos hijos, dije probemos. Pasa el tren, vamos a ver qué pasa. Y me fue bien, y acá estoy y vivo de esto y mis hijos y mi familia trabajamos con esto, gracias a Dios.

¿Cómo fuiste incorporando otros géneros a la cumbia?

—Porque cuando Leo me aconseja, cuando me escuchó, yo estaba cantando un tema de Ana Ferrer que es española. Me propuso hacer un tema con él, al productor del sello le gustó mi voz, me propone hacerme solista y laburábamos para la misma productora. Después, por cuestiones laborales, contractuales, primero se fue Leo y a los seis meses me fui yo. Y cuando me quedé sola empecé a seleccionar qué quería hacer, como pedir que me escriban algún tema, seleccionar las letras y las melodías. Y los covers, si me gustan, lo llevo a la cumbia melódica.

¿De quién heredaste el tango?

—El tango y el bolero es herencia de mi papá. Mi viejo era el típico papá que se levantaba todas las mañanas, agarraba la brocha, se llenaba la cara de jabón y se afeitaba mientras escuchaba tangos. Es como lo que dije de las chicas de 15 que ahora les gusta Dalila, claro pobres, la madre las debe haber hostigado conmigo desde el embarazo... (risas) Eso es herencia.

¿Cómo fue ganarte un lugar entre los fans porteños?

—Todos los años hago el Gran Rex. Creo que no sabría darte una respuesta concreta de cómo. Creo que "cómo" es ser como sos, auténtico y hacer lo que te gusta para poder transmitir al resto lo que realmente sentís. Ese público me gusta y me hace sentir bien, y ellos lo saben, y también lo sienten y lo disfrutan. Puedo cantar un tango, hacer boleros o un melódico y seguir con la convocatoria de siempre y la posibilidad de hacer teatros todos los fines de semana que voy allá.

¿Qué otros géneros escuchás?

—Yo tengo 46 años, o sea que para mí rock era Soda Stereo, Charly García, Sting, Phil Collins, las Viudas e Hijas, eso era lo que consumía. Amo a Gloria Stefan desde que estaba en Miami Sound Machine, Gustavo Cerati, Los Enanitos Verdes, Git, Fabiana Cantilo, Pappo. Y sigo escuchando de todo.

¿Sentís que hay prejuicio o discriminación hacia la cumbia?

—Sí, siempre hubo. Pero a la cumbia la consume todo el mundo. Vos tenés un casamiento, una fiesta, y para levantar el ánimo qué van a poner... Hay algunos estilos de cumbia que no los comparto y no me gustan. Pero si a ellos les sirve, está todo perfecto. Pero lamentablemente la sociedad encasilló a la cumbia en un solo lugar.

—¿Hay celos, competencia, entre tus colegas?

—No me fijo en eso. Yo me encargo de hacer mi laburo y que salga bien y me ocupo de lo mío, lo que haga el resto es un tema de cada uno. Ahora, entre ellos, es un ambiente de demasiados hombres y entre ellos no tengo idea de cómo serán, pero como en toda carrera hay competencia.

—El año pasado la provincia organizó la primera Fiesta Nacional de la Cumbia Santafesina, ¿qué le aporta al género esa iniciativa?

—Ya era hora de que empezaran a darle un poquito más de lugar en la sociedad. Creo que se le está dando más espacio porque hay muchos artistas que hace años que trabajan y quizás merecían desde hace mucho ese espacio. Me parece bueno que se lleven grupos a cada fiesta o eventos, a los canales. Ya era hora de que pase. De hecho si hoy mirás Tinelli, de cada diez participantes, la mitad está relacionado con la cumbia... Igualmente yo no iría porque me agarraría trompadas con todo el jurado (risas) No es lo mío. Tengo mi carácter.

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