Escenario
Jueves 06 de Julio de 2017

"Vivo más en las canciones que en las ciudades"

Nicolás Ibarburu presenta hoy su disco "Casa rodante" en Distrito Siete. Y cuenta su aprendizaje como músico de Páez, Spinetta y Jaime Roos

Nicolás Ibarburu se sube a su música y sale a girar. Quizá por eso haya titulado "Casa rodante" a su nuevo disco solista, donde además de tocar la guitarra eléctrica también le pone voz a sus canciones. "El miedo se espanta ya de tanto caminar", dice en "Caminar", una de las perlitas de este material que presenta hoy, a las 21.30, en Distrito Siete (Ovidio Lagos 790). El artista uruguayo, que tocó con Jaime Roos, Luis Spinetta, Rubén Rada y Fito Páez, tocará acompañado de su banda, que integra su hermano Martín Ibarburu (batería), Juan de Benedictis (guitarra eléctrica y coros), Fernando Vera (bajo), Manuel Contreras y Hernán Peyrou (teclados y coros) y Juan Pablo Di Leone (flauta traversa, armónica y coros). "Se fue volviendo una necesidad cantar cosas mías", le confesó a Escenario. Y la música sigue rodando.

—¿Tu "Casa rodante" es una metáfora sobre la música que habita en vos y no para de girar?

—Es una de las lecturas posibles. Yo siento que de tanto tocar y viajar durante tanto tiempo uno termina viviendo más en las canciones que en las ciudades. El nombre del disco termina siendo el factor común que une las personas, los encuentros, las canciones.

—Este es un disco bien cancionero y con ADN de candombe. ¿Es una especie de síntesis de la música que más te identifica?

—Sí, aunque en el momento de componer yo trato de no pensar en esas cosas. Pero el candombe siempre aflora y está pivoteando la música que hago. Por eso creo que no hay dudas de que está en mi ADN. También se suman otros géneros, por ejemplo el funk y la canción en sí misma.

—¿Tocar tanto tiempo como músico de grandes solistas te sumó aprendizaje en la interpretación de la guitarra eléctrica?

—Sin dudas que es así. Digamos que toda la formación mía fue de aprender repertorios y de tocar diferentes estilos. Siempre lo hice desde la guitarra pero a la vez aprendiendo y compartiendo perspectivas con grandes músicos que claramente me marcaron para todo mi camino.

—¿Qué te motivó a cantar? ¿Esta es la primera vez que cantás a lo largo de todo el disco?

—La "cantada" es algo que fue surgiendo después. Primero hice mi camino con la guitarra y después fueron apareciendo las canciones. Se fue volviendo una necesidad cantar cosas mías. Para poder atravesar esos teletransportadores que son las canciones la única manera pasaba por largarme con mis propias composiciones. Ahora lo estoy disfrutando y me estoy encontrando más cómodo en ese lugar.

—De Jaime Roos, Rada y Fattoruso a Spinetta, Páez y los Illya Kuryaki figuran en tu larga lista de artistas consagrados con quienes tocaste. ¿Qué señalarías de cada uno, o de los que elijas, que te significó una marca indeleble en tu carrera?

—Con Jaime es con quien toqué más años y sin dudas fue el que más me marcó. Es como haber ido a una Universidad de música uruguaya. También Rada y Hugo (Fattoruso) fueron faros importantísimos que me guiaron a la parte más profunda de lo nuestro. Hugo fue muy inspirador a todo nivel, incluso como instrumentista. Lo del Flaco Spinetta fue una bendición realmente y haberlo conocido fue algo espiritualmente muy fuerte. Con Fito aprendí muchísimo de profesionalismo y me posibilitó tocar en muchas partes del mundo. Y en el caso de los Illya Kuryaki es algo alucinante lo que me pasa porque son de mi misma generación. Me hice fan de amigos de mi misma edad y eso está bueno. Mi acercamiento al género del funk tiene que ver con haber compartido música con ellos.

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