Escenario
Domingo 27 de Agosto de 2017

Unos pocos peligros sensatos

Dirigida por Carla Tealdi, "manifiesta" denuncia el peso de la corrección social sobre los cuerpos.

¿Y si un día los cuerpos se rebelan y dejan de ser aptos para las estrategias modernas de socialización? ¿Y si se les da por expresarse libres, sin las proscripciones de la cultura? ¿Y si ya no sirven sólo para producir? Hurgando en la urgente necesidad del cuerpo de ser cuerpo, e intentando responder a aquellas preguntas, "Manifiesta (cuerpo en expansión)" se presenta como una obra de teatro performático que conjuga una tríada de lenguajes (actuación, música e iluminación) para detenerse en la opresión ejercida por los ocultos poderes del proceso civilizatorio, y soportada por los cuerpos, sobre todo, el de la mujer. Intensa y profunda, a veces tragicómica y otras críptica, intenta construir en escena otros cuerpos, esta vez sin identidad sexual, desdeñando la corrección social y la corrección política.

   Con la iluminación, dramaturgia y dirección de Carla Tealdi, y las interpretaciones actoral de Jésica Biancotto, y musical de la violinista y compositora María Belén La Rocca, la obra se estrenó en mayo y hace su temporada en el Cultural de Abajo (Entre Ríos 579), donde se la verá los jueves de septiembre a las 21:30.

   La producción estuvo precedida por una efectiva campaña de difusión callejera teaser, o de incógnito, a través de sticks art; es decir, afiches callejeros de bajo costo ubicados en lugares poco convencionales con un diseño gráfico, entre poco informativo y perturbador (únicamente se mostraban partes deformadas del cuerpo de la actriz).

Modelaje. Ya en la sala, no se trata de una historización de los usos y significaciones del cuerpo, ni de la exposición de éste como recurso declamativo. Porque, tanto la belleza renacentista del desnudo final, como el desenfreno del sexo sin tabúes o la candidez de los juegos infantiles, son construcciones de una cultura que termina utilizando los cuerpos para expresar sus simbologías. Así, por ejemplo, la expiación, la sacralización o la pureza se descubren, impúdicas, a través de un mismo cuerpo que les sirve de vehículo.

   Si esto es verdad, "Manifiesta" se trata de las formas con las que el capitalismo moldeó las corporalidades y de cómo se apoderó de ellas, sojuzgándolas ideología mediante, para alcanzar sus non sanctos objetivos organizativos.

   Inspirada en la diatriba "Para acabar con la masacre del cuerpo", que publicara el filósofo francés Félix Guattari en 1973, la obra entrelaza una acción triádica de música de violín en vivo, de fragmentadas escenas con poética posmoderna y de juegos de luces propias (esto es, que no dependen de la iluminación de la sala).

   Concebida como un unipersonal, con una puesta minimalista que sólo exhibe un tapete y una pileta como toda escenografía, y dispuesta en un círculo de expectación, "Manifiesta" fantasea con un cuerpo más natural o salvaje, más cercano a su origen, porque es allí donde cree hallar una huella más humana.

   Es entonces cuando sobresale la performática de la actriz, en un trabajo de gran entrenamiento y esfuerzo, aunque de gran calidez y encanto.

Reflexión. Es difuso el supuesto carácter universal, repetido por las gacetillas de prensa y sus hacedoras, de una propuesta típica de la oleada feminista contemporánea, seleccionada además para participar del 32° Encuentro Nacional de Mujeres 2017 de octubre en Chaco. También fue elegida para participar del ciclo Teatro X la Identidad 2017 organizado para el mes entrante por Abuelas de Plaza de Mayo Rosario.

   Casi como una reflexión filosófica, y a su vez antropológica, con intenciones de radicalidad propositiva, feliz en su concepción triádica, tan chocante como atrayente, con prominentes giros estéticos y sin indulgencias éticas, "Manifiesta (cuerpo en expansión)" sale desesperada en busca de aquello que si alguna vez lo fue, ya nunca lo será: un cuerpo expresándose en su más absoluta libertad. Valen su arrojo y autenticidad, su verdad y técnica, su disciplina y belleza. Pero las distopías ya han están aquí, y las utopías, cada vez más lejos. Y he aquí una corporización, tan poética como contundente, de esa desesperanzadora realidad.

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