Escenario
Jueves 05 de Enero de 2017

Una historia de resistencia, memoria y lucha personal con trasfondo político

Hoy se estrena en Rosario "Aquarius". Sonia Braga interpreta a una crítica de música que se niega a vender su antiguo departamento a una importante empresa inmobiliaria

Mientras las actrices más veteranas de Hollywood luchan por más y mejores papeles, Sonia Braga consiguió el papel de su vida a los 66 años en "Aquarius", la película del director Kleber Mendonça Filho que cosechó excelentes críticas y que llega hoy a Rosario. La actriz de "Doña Flor y sus dos maridos" interpreta aquí a Clara, una ex crítica musical de Recife que vive retirada en un edificio, el Aquarius, construido en la década del cuarenta sobre la coqueta avenida Boa Viagem, que bordea el océano. Un importante promotor inmobiliario ha comprado todos los departamentos, pero ella se niega a vender el suyo y emprende una guerra fría contra la empresa que la acosa. La estresante situación la perturba y la lleva a pensar en su vida, en su pasado y en sus seres queridos. A través de esta historia de resistencia, la película también refleja el Brasil de los últimos 40 años, con un trasfondo político que generó polémica.

"Braga es una viva encarnación de las glorias del cine brasileño", dijo el diario "New York Times". "Una actriz cautivadoramente intuitiva que transmite una sensualidad aristocrática en la madurez y sabe mezclar la firmeza de Clara con ternura", escribió la revista "Variety". "Cuando recibí el guión fue uno de los regalos más hermosos que me hayan dado en toda mi vida", recordó la actriz. "Estaba leyendo el mejor guión que había leído. Cada palabra tenía sentido. Cada escena tenía sentido para mí, de principio a fin", agregó. "Además Kleber (Mendonça Filho) me estaba dando una película que iba a hacer en mi lengua materna después de 20 años trabajando en Estados Unidos. Iba a hablar de nuevo en portugués", manifestó. "Lo llamé inmediatamente. Aunque tuve que respirar antes de poder llamar", relató.

"Aquarius" debutó el pasado mayo en Cannes, donde fue la única película latinoamericana compitiendo por la Palma de Oro. Después brilló en festivales en Sidney, Nueva York, Los Angeles, Viena y Mar Del Plata. Aunque muchos la consideraban una contendiente natural al Oscar a la mejor película en lengua extranjera, Brasil presentó "Pequeno segredo", de David Schurmann. Según la prensa, esto se dio por la protesta del elenco de "Aquarius" contra el gobierno interino de Michel Temer en la alfombra roja de Cannes, donde levantaron pancartas que decían que Brasil ya no era una democracia. Braga afirmó que ella y sus colegas no se arrepentían y que sin duda lo haría de nuevo.

A pesar de haber quedado fuera de la carrera por el Oscar, "Aquarius" es, como dijo Mendonça Filho, "la película que representa a Brasil, de todas maneras". "La historia nació con una serie de inquietudes que tenía acerca de la ciudad de Recife, que es donde yo vivo", contó el director. "Se trata de una ciudad fantástica con muchas personalidades, pero que está pasando por un proceso de demolición y reconstrucción. Eso para mí es muy problemático, porque estamos hablando de pasar por encima de documentos e historia y eso es un tema muy fuerte", aseguró.

El realizador reconoció que fue "complicado" mostrar a Clara como una mujer con ideales de izquierda, porque en Brasil hay "una división política muy fuerte y muchos buscan cualquier señal para estigmatizarte como alguien de izquierda", señaló. "Por eso era importante conocer el pasado político de Clara para llegar a entender el porqué de su negativa a vender su propiedad a una inmobiliaria. Ella se rodea del tipo de gente que comúnmente se asocia a la izquierda. Clara se convierte en una suerte de heroína a raíz de un tema muy sencillo, pero por una cuestión de democracia no la pensé como una revolucionaria ni mucho menos. Para mí era muy importante presentarla como una militante sin haberlo sido realmente. Yo conozco mujeres que son feministas pero no militan en ningún movimiento. Su accionar y su vida son feministas, pero no su discurso ni ideas. Mi gran pregunta ahora es qué significa realmente ser de izquierda. De la derecha al menos ya lo sabemos", ironizó.

Según Mendonça Filho, hoy en Brasil existe una "política retrógrada". "En Brasil nos pusieron una calificación para mayores de 18 años, y nosotros reclamamos, y nos decían que eso no era censura. Después nos dieron de 16 años, y nos decían que no era censura. Lo mismo pasó cuando no fuimos elegidos para el Oscar, y también nos decían que no era censura. En Brasil hoy no pasa nada pero pasa todo, es una dictadura cínica. En los años 60 y 70 había gente con armas y rifles, hoy no, pero sí está este cinismo, que no sólo está en mi país, también en Estados Unidos y Europa. Es el fascismo con sonrisas", criticó.

La presentación de la película ocurre en plena dictadura militar, pero el desarrollo posterior —ya en democracia—, cambia el rol de opresores de los militares a los empresarios. "Un día paseaba por un shopping y en la vidriera de una librería vi un libro sobre marketing que se titulaba «Cómo mentir usando números». Todo un bestseller", contó el director. "Al momento de escribir el guión yo buscaba referencias en libros de negocios como ese, pero de ninguna manera quisiera parecer marxista por hacer esas críticas. Me parece increíble que las prácticas del capitalismo sean tan sucias, y fue así como construí al personaje de Diego (el promotor inmobiliario). Tenés que pensar que cuando una obra te plantea mentir es que estás frente a una nueva clase de villano", afirmó.

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