Escenario
Viernes 19 de Mayo de 2017

Un nuevo golpe para los hijos de Seattle

La muerte de Chris Cornell fue un nuevo golpe para el mundo del grunge. El sonido de Seattle, un subgénero del rock alternativo, alcanzó su pico de popularidad a fines de los 80 y principios de los 90, gracias a míticas bandas como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, Stone Temple Pilots y Mudhoney.

La muerte de Chris Cornell fue un nuevo golpe para el mundo del grunge. El sonido de Seattle, un subgénero del rock alternativo, alcanzó su pico de popularidad a fines de los 80 y principios de los 90, gracias a míticas bandas como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, Stone Temple Pilots y Mudhoney. Pero varios de estos grupos se vieron golpeadas por la muerte de sus integrantes, en gran parte relacionadas al consumo de drogas. La pérdida más temprana e impactante fue la de Kurt Cobain (foto), el líder de Nirvana. En abril de 1994, y tras años de adicción a las drogas, al alcohol e ingresos hospitalarios, el cantante se suicidó a los 27 años. En 2002, la tragedia se repitió: Layne Staley, el vocalista de Alice in Chains, murió a los 34 años, como consecuencia de una sobredosis de heroína y cocaína. Seis años después, el grunge perdió a otro de sus líderes. Scott Weiland, que se hizo famoso como cantante de los Stone Temple Pilots, murió a los 48 años a causa de una sobredosis de éxtasis, cocaína y alcohol, sumado a otros medicamentos. Weiland, que también fue vocalista de Velvet Revolver, llevó toda una vida de excesos, marcada por sus innumerables internaciones por rehabilitación.

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