Escenario
Viernes 14 de Julio de 2017

"Un hombre jamás admitiría que es pollerudo y que la mujer manda"

El trío rosarino presenta su nuevo show "Los más pollerudos" hoy en el Broadway. "Las mujeres son más diplomáticas", asegura "El Negro" Cigno

El fenómeno del "pollerudismo" no es trivial, es algo que afecta a millones de hombres en todo el mundo. Y de este tema se encargaron Lo Lumvrise, el grupo cómico rosarino que estrena su nuevo espectáculo "Los más pollerudos", hoy a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223).

Este nuevo espectáculo del trío humorístico conformado por "El Negro" Cigno, "Pelu" Taborda y "Pachi" Fontana aborda desde el humor las relaciones de pareja y de cómo las mujeres logran siempre lo que se proponen con los hombres. Además de tener la música, el baile, las parodias y los personajes que ya caracterizan al grupo, en este show se verán situaciones cotidianas de la relación de los hombres con sus suegras y amigos de sus parejas.

Con 18 años de trayectoria en sus espaldas, Lo Lumvrise cosecharon 6 nominaciones a los premios Estrella de Mar y realizaron varias temporadas junto a Flavio Mendoza en "Stravaganza", además de realizar varias temporadas en la calle Corrientes de Capital Federal.

"Un hombre jamás admitiría que es pollerudo y que la mujer es la que manda. El hombre dice ‘no voy a jugar al fútbol porque me duele el gemelo', observa "El Negro" en una entrevista con Escenario antes del estreno de este show que promete un ritmo vertiginoso de humor con muchos personajes.

—¿Cómo surgió este tema tan polémico para el nuevo show?

—Lo propusieron nuestras mujeres (risas). No, creo que es algo que nos pasó a todos. Incluso, era algo que nos impedía ensayar por momentos. "Mi mujer tiene que hacer tal cosa y yo tengo que cuidar a los chicos". Y decíamos "somos una manga de pollerudos". E intentábamos decírselos a nuestras mujeres ¡y no lo lográbamos! Entonces nos reímos de nosotros mismos y de la situación de que cada vez estamos más grandes y tenemos más amigos pollerudos que inventan excusas para no juntarse, y todos sabemos que es la mujer la que no los deja.

—¿El hombre no admite ser pollerudo?

—Un hombre jamás admitiría que es pollerudo y que la mujer es la que manda. El hombre dice ‘no voy a jugar al fútbol porque me duele el gemelo'. ¡Mentira, no le duele nada! La mujer es la que le dice que se quede en la casa. Y nosotros como hombres, no queremos admitir que la mujer manda, pero entre hombres sabemos cómo es esto.

—No es lo mismo ser pollerudo a los 25 que a los 50... ¿A qué edad el hombre pertenece a esta categoría?

—El "pollerudismo" tiene que ver con la edad, cuando uno es más joven es menos pollerudo. El noviazgo y más tarde el casamiento va subiendo el nivel. Pero cuando tenés un hijo, olvidate, sos un pollerudo experto, y el que te diga que no es mentira. Muchas veces lo hacemos porque creemos que ella tiene razón, otras por miedo a las represalias, y lo peor es que lo hacemos igual siempre.

—¿Cuáles son las represalias por no obedecer?

—Muchísimas. Cuando tu mujer te dice: "Andá, andá con tus amigos". No, te conviene quedarte en tu casa y hacer silencio. Porque después está tres días sin hablarte. Pero esto no quiere decir que el hombre no haga lo mismo. Esto también lo padecen las mujeres, lo que pasa es que las mujeres son más inteligentes. Te dicen: "Vos que nunca estás con la nena, aprovechá que salgo para quedarte con ella". La mujer es diplomática.

—¿Los hombres nunca soportan a las suegras o hay excepciones?

—Yo amo a mi suegra. Pero el tema con las suegra es que uno ve en ella los defectos potenciados de su hija. Cuando ves a la madre y a la hija caminando por la calle te das cuenta que son iguales pero con 30 años de diferencia. La realidad es que no se animan a decírselo a la mujer, entonces le sacan mano a la suegra. Igual los tiempos han cambiado mucho y ahora los suegros son más compañeros y buena onda.

—¿Cuál es la clave para ser un pollerudo en una era donde nadie apuesta al compromiso y el Tinder gana cada vez más terreno?

—Nosotros somos los últimos locos de una generación que se anima a apostar. Y cuando uno se anima a apostar tiene que saber que tiene que ceder. Sino vamos a quedar en la generación del divorcio a los 15 minutos, instantáneo. Porque somos una generación mucho peor que la de nuestros padres que se divorciaron, nosotros duramos tres meses casados. Y para que una relación humana funcione uno tiene que aprender a ser pollerudo. Ser pollerudo no es malo, sino que demuestra cariño para con la otra persona, un ida y vuelta y la capacidad de comprensión.

—¿Hay alguna clave para la continuidad y la vigencia del grupo ya que están hace 18 años arriba del escenario?

—El gran secreto está en la formación, la pertenencia y el cariño que uno tiene con el grupo. Hoy los grupos duran muy poco, es muy difícil mantenerse así. Nosotros somos muy amigos, la pasamos bien arriba y abajo del escenario, pasamos más de la mitad de la vida haciendo Lo Lumvrise, no es joda.

—Tuvieron 6 nominaciones a los premios Estrella de Mar, han sido humoristas de "Stravaganza" durante varios años y han realizado más de 300 funciones en la calle Corrientes de Capital Federal. ¿Qué importancia tienen las nominaciones y premios en su carrera?

—Honestamente, cualquier nominación o premio nos pone contentos. Por supuesto que uno quiere cada vez más. Nos encanta que la gente nos reconozca y más en tu propia ciudad. Creemos que vamos por el buen camino, no bajamos los brazos.

—En ese sentido, tuvieron la posibilidad de actuar ante públicos variados, de Mar del Plata, en Capital y distintas ciudades del interior, ¿es cierto que el rosarino es el público más complejo?

—Es un público exigente porque culturalmente es muy culto en música y teatro. Entonces no podés proponer cualquier cosa. Obviamente que es más fácil el público de Mar del Plata porque están todos de vacaciones.

—¿Tienen algún proyecto para volver a la televisión?

—Siempre tenemos propuestas de terceros y nuestras. Pero hacer tele en Rosario es complicado, porque hay que solventarse todo, desde el espacio hasta la producción del programa. Dependemos de que se den muchas cosas, ojalá podamos hacer algo pronto.

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