Escenario
Sábado 15 de Abril de 2017

"Todos llevamos a Africa en la sangre"

el cantante de Calle 13 dijo que decidió "salir de la comodidad" y arriesgar en un plan solista. En septiembre viene a Rosario.

René Pérez Joglar, "Residente", emprendió su propio camino artístico. Luego de una larga década de rotundo éxito con Calle 13, la banda que compartió con su hermano Eduardo Cabra Martínez, "Visitante", y su hermana Ileana Cabra Joglar, "PG-13", el cantante y compositor de Puerto Rico decidió "salir de la comodidad" de una marca consagrada, y jugarse en un ambicioso proyecto personal que acaba de ver la luz: "Residente", un disco que se gestó durante dos años alrededor del mundo, y un impactante documental que registró el periplo. La película "Residente" se puede en el festival de cine independiente de Buenos Aires, y todo indica que será el suceso del año. El recital en Rosario, con la presentación del disco, será el 16 de septiembre en Metropolitano.

   "Hace seis años me hice una prueba de ADN; descubrí que mis raíces venían de distintos lugares del planeta", contó René, en una entrevista exclusiva con Escenario en las oficinas de Sony, en el barrio porteño de Palermo. Excusa o no, lo cierto es que cualquier mortal (con los recursos suficientes) puede hacerse una buena prueba de ADN y de allí establecer una genealogía étnica, incluso con porcentajes, para determinar casi matemáticamente su identidad. René lo hizo, descubrió que había africanos, asiáticos, rusos, siberianos, entre muchos otros, en su sangre. Y se largó a recorrer e investigar los sonidos, las músicas de esos pueblos, para luego integrarlos a un disco completamente extraordinario por su esfuerzo de producción.

   En la mega producción participan, entre otros, Tuareg, guitarrista de Nigeria, músicos de la ópera china en Pekin, la banda de metales de Goran Bregovic en Serbia, la actriz y cantante Soko en Francia y con cantantes de la tribu Dagomba de Ghana. El álbum fue grabado en la Electric Lady Studios de Nueva York, fundado por el legendario guitarrista y cantante Jimi Hendrix.

   "Seleccioné los lugares más raros, de esos que nunca pensé que iba a tener sangre. Hice música de los pueblos más recónditos, como Burkuina Faso, Ghana, Giorgia, Rusia, Siberia, China y Nigeria", explicó el artista casado con la actriz argentina Soledad Fandiño, y padre de Milo, también argentino de 3 años, que viven en Buenos Aires.

   Tal vez la obra complementaria del proyecto, registrar en un documental el periplo por el mundo buscando los sonidos originales, terminó por convertirse en el logro principal. Así lo explica: "Cuando hacés un documental, viajás con una maleta a medias. Dejás espacio para meter cosas, muchas de las letras las escribí en los lugares, otras las llevé semi preparadas. Todo sale mejor cuando hay un concepto claro", detalló sobre un viaje que le llevó dos años.

   —¿Es pretencioso decir que "conociste el mundo", o buena parte, con "Residente"?

   —Permanecer dos semanas en cada lugar te da una buena idea, clara y directa, de lo que pasa en el mundo. Es necesario ir con la cabeza abierta.

   — ¿Cómo sostener el ánimo y la búsqueda de una perspectiva musical en ese contexto que recorriste, profundo, campesino, pobre y devastado por la guerra?

   —La vida misma va con optimismo y también con pesimismo. Hay vida y hay muerte... para mí en el mundo hay una fuerza del amor que supera todas las catástrofes. Lo tomé como un estudiante, me asomé a recorrer el mundo. Uno puede ver cosas por internet, pero no es los mismo estar ahí, escucharlo, verlo. Fui a Siberia o Burkina Faso, del mismo modo que iría cualquiera de ustedes. Con la misma capacidad de asombro.

"Arriesgué todo". René admite: "Desde lo artístico, fui con las ganas de hacer el proyecto más increíble que haya hecho en mi vida".

   Salvo el documental, producido por un canal especializado, la producción del disco fue personal. "Arriesgué todo ahí, estuve sin tocar mucho tiempo, algo muy costoso", confiesa con su ritmo cansino, pensando las palabras.

   —Luego del viaje, terminado "Residente", ¿qué descubriste sobre tu música de Puerto Rico, que traías en el ADN, y no conocías?

   —En Puerto Rico tenemos una clave musical que viene del Oeste de Africa; que de todos modos se trata de un continente inmenso, que tiene un norte árabe, con quienes también colaboré. Todos tenemos una influencia de Africa, todos llevamos a Africa en la sangre, de allí viene la humanidad.

   —El proyecto se percibe un intento de reescribir tu historia, de dar un salto...

   —Con Calle 13 los discos iban cambiando, buscando hacer algo distinto; pero de todos modos dominaba un tipo de comodidad, aún con la innovación. Y empecé a sentir la necesidad de encarar un proyecto que me provoque otro tipo de incomodidad, otro desafío.

   —¿Más riesgo es equivalente a mayor libertad?

   —En realidad, con la banda sentía que estaba pendiente de todo, lo visual, lo estético y la música. Mucha cosa, todo pasaba por mí. Incluso coproduje los temas, algo que tal vez no se sepa muy bien. De igual modo, con mi hermano nos dividimos bien las funciones, yo aportaba las letras y el componía, era su espacio. Es complejo dejar Calle 13; es una marca que siempre te va garantizar que llenás los conciertos. Ahora se trata de un proyecto de cero, donde tengo todas las libertades, es cierto, incluso de no consultar nada con nadie. Y eso está chévere.

   —¿Cómo presentarías este nuevo disco?

   —Mi mejor trabajo, sobre todo porque todo cabe dentro de un mismo concepto. Eso no lo había hecho antes, donde cada tema era una pieza independiente; ahora cada tema se conecta con el otro por el ADN, un concepto sólido, bien pensado. Por ejemplo, el tema dedicado a "Milo" -su hijo nacido en 2014-, en una sola frecuencia armónica minimalista, con el piano, con la voz de la actriz y cantante Soko, de Francia. Te emociona. Busqué esa voz particularmente, porque conozco otras cantantes francesas, pero esa voz es particularmente brillante para ese tema.

   —En el documental se ve tu paciencia para encontrarte con los sonidos de cada país, cada grupo étnico, ¿fue una premisa?

   —Son todos puros los sonidos, reales de cada sitio, un disco bien preciso; nunca había trabajado de ese modo. Busqué cada sonido en muchos lugares del mundo, con persistencia, y con paciencia. Fue un trabajo de dos años.

   —¿Cuánto hay en este disco de tus gustos actuales y cuánto de la música que fuiste encontrando en los lugares que recorriste?

   —Fue un proyecto personal, un reto imposible. Me movió más la vocación por empezar de cero, por recorrer, aprender, escuchar, que las influencias musicales. Por supuesto lo que está en el inconsciente no lo tenemos en cuenta, ya está. Pero no pensé en hacer tal cual o cual música, busqué hacer algo distinto, que no se parezca tanto a Calle 13. Si voy a grabar algo africano, voy y busco a la tribu africana. Sin intermediación.

   —¿Cuántas horas de trabajos tuvo este trabajo?

   —No sé cuántas horas, sí hubo mucho trabajo de pre y post producción. Porque es muy fácil caer en la world music, con tantas herramientas, puede todo terminar siendo barroco. Pero no era la idea. La única influencia que aceptamos es sobre lo que nos gusta.

   —¿Un trabajo que va por fuera de la marca Calle 13 facilitó otro tipo de búsqueda, de riesgo artístico?

   —La motivación fue salir de algo que ya estaba pasando, que tenía éxito. Ahora la música es distinta, el sitio de Facebook es otro, ya no de Calle 13. Siempre aparece el que te dice que estás loco, que para qué te vas por el mundo justo en el momento que estás con un éxito como Calle 13. Todo el mundo se preocupa; como cualquier persona que trabaja y que de pronto deja de hacer shows, y deja de cobrar por eso. Fueron dos años de riesgos completos. Me gusta eso.

   —No querés etiquetar el trabajo como world music, ¿por qué?

   —Es que no se puede pretender tocar la música de determinado lugar por haber estado sólo dos semanas allí. No es serio eso. De todos modos, habrá quien va a colocar a "Residente" dentro de esa corriente musical.

   —Señalaste: "fui como estudiante", ¿cuál fue entonces el aprendizaje principal de un proyecto tan ambicioso?

   —Aprendí mucho; las editoriales no siempre ponen el ojo en el concepto del trabajo. Ellos distribuyen porcentajes, tanto a la música, tanto a la letra, a la estructura, la melodía, la armonía. Pero el concepto, que para mí es lo central, resulta que para las editoriales no tiene un porcentaje asignado en ese reparto. En contrario, yo quise acentuar esa parte, porque mi visión es que con un concepto sólido puedes tocarle el alma a la gente.

   —¿Y en cuanto a los viajes?

   —Confirmé que Francia, y que Europa en general, han saqueado a Africa. Lo sabíamos ( risas) pero lo confirmé. También que tenemos mucho en común en Puerto Rico con otros países que son colonia como nosotros.

   —Recorriste el mundo, las catástrofes de la guerra, las migraciones, y curiosamente, al mismo tiempo, prosperan partidos políticos de ultra derecha, o directamente nazis, en Francia y otros países; ¿algún comentario sobre eso?

   —Son tiempos difíciles, pero a la vez buenos para el arte. Veo mucha movilización de los pueblos, en la Argentina, también en Nueva York o en Puerto Rico. Todo eso va a sumar para la producción artística.

   —Y la Argentina, tu lugar adoptado, tu familia, tu hijo, el público, ¿cómo lo vivís?

   —Acá está mi mujer, mi hijo, su escuela, y el público de acá, el más cabrón de todos (apasionados). Los argentinos son súper exagerados.

   —¿El vivo de "Residente" cómo será?

   — Una banda de cinco o seis músicos, de distintos lugares del mundo, Alemania, Marruecos, Argentina, Estados Unidos. Un show emotivo.

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