Escenario
Domingo 12 de Marzo de 2017

"The young Pope", el lado oscuro detrás de los muros del Vaticano

Hoy se estrena por Fox Premium la polémica serie de Paolo Sorrentino que retrata a un papa joven, déspota y contradictorio.

El director italiano Paolo Sorrentino, que ganó un Oscar por "La gran belleza" y filmó joyas como "Il divo" y "Las consecuencias del amor", se aventuró en el mundo de la televisión con "The Young Pope" ("El Papa joven"), la serie que levantó polémica en Europa y que hoy se estrena a la medianoche por Fox Premium. Producida por HBO, Sky Italia y Canal , la serie que se divide en 10 episodios narra la historia de Pío XIII, el primer Papa estadounidense y el más joven en la historia. Sorrentino imagina a un Papa irreverente, sexy, contradictorio y déspota, que fuma como un preso y viola el secreto de confesión. El protagonista deberá pilotear las disputas de poder del Vaticano, cuestionando la honestidad de sus cardenales, en medio de conspiraciones y un clero ávido de fantasías sexuales.

"The Young Pope" cuenta con un elenco de lujo. En primer lugar está el inglés Jude Law, que da vida a Lenny Belardo, el hombre que se convertirá en Pío XIII. Y junto a él actúan Diane Keaton, el español Javier Cámara ("Hable con ella"), los italianos Silvio Orlando ("El Caimán") y Tony Bertorelli ("La pasión de Cristo"), los americanos James Cromwell ("American Horror Story: Asylum") y Scott Shepherd ("Jason Bourne"), la belga Cécile de France ("Más allá de la vida") y la francesa Ludivine Sagnier ("8 mujeres").

La historia comienza cuando Lenny Belardo —un sacerdote norteamericano abandonado por sus padres hippies y criado por monjas— es elegido Sumo Pontífice. Electo por sus pares con la presunción de que por su edad e inexperiencia sería manipulable, Pío XIII pronto demostrará que no sólo se equivocaron al pensar que era de carácter débil, sino también porque su conducción despótica y ultra conservadora iniciará un fuerte proceso con la intención de llevar las relaciones entre la Iglesia y los fieles varios siglos hacia el pasado.

Pío XIII no quiere sacarse fotos, no quiere dejarse ver, y tampoco acepta el marketing del Vaticano. Pretende crear una sombra espectral sobre su persona y sobre su divinidad. Cómo él mismo dice, los artistas más importantes —Salinger, Kubrick, Banksy— siempre han protegido su identidad.

Con un sutil manejo del ridículo y escenas que rozan lo surrealista, Sorrentino propone un relato terrenal acerca de las esferas más influyentes de la Iglesia Católica, e imagina las encarnizadas disputas de poder que se dan hacia su interior.

El argumento para esta serie estuvo dando vueltas en la cabeza del director durante muchos años. "La idea de un Papa con dudas sobre Dios la tuve hace mucho", contó. "Escribí un guión ya con 22 años, aunque luego lo he cambiado muchísimo. Charlando con el productor Lorenzo Mieli excluimos modos de contar la Iglesia ya vistos. Por ejemplo, ciertas derivas hagiográficas de la televisión italiana, o el acercamiento amarillista de los estadounidenses, que ven el Vaticano como un nido de víboras y viciosos. Pensamos que estaría bien narrarlo como un lugar de trabajo rarísimo: a la vez que sacan adelante una farmacia o un banco, deben lanzar constantemente a mil millones de fieles mensajes y posturas sobre la vida. Es esquizofrénico en cierto modo. La mayoría de nosotros se levanta y tiene que resolver pequeños problemas. Ellos además afrontan cuestiones trascendentales", explicó.

Temas ambiciosos. Jude Law, por su parte, aseguró que la serie trata temas "ambiciosos y enormes", como "la fe, el abandono, la amistad y la traición", pero que, en el telón de fondo, se trasluce un único tema, que es la humanidad. "Tuve miedo de interpretar a un Papa", reconoció. "Pero Paolo me recordaba constantemente que, en realidad, sólo estábamos hablando de un hombre que sucede que es Papa. Sorrentino me trajo a la tierra", señaló.

El realizador italiano no contó con la colaboración del Vaticano para la filmación de la serie. "Pude dar un par de vueltas con su autorización, y nada más", dijo. "Había pedido rodar allí, pero tuve que recrear todo: la Capilla Sixtina, San Pedro... Creo que se equivocaron: habría podido contarlo bien, y la serie no busca atacar sino entender", aseguró. Además se refirió al conservadurismo de su personaje teniendo en cuenta la apertura que ha mostrado el Papa Francisco. "El Papa que mostramos en la serie es diametralmente opuesto al existente, pero existe la posibilidad de que tras un liberal llegue uno diferente, porque no creo que la Iglesia siga el camino hacia la libertad. En el futuro nuestro Papa puede ser verosímil", afirmó.

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