Escenario
Sábado 17 de Junio de 2017

"Soy un compositor bastante sociólogo", afirma Aristimuño

El músico, que hoy presenta "constelaciones" en Metropolitano, habló de las influencias de Silvio Rodríguez y Alejandra Pizarnik.

Lisandro Aristimuño se entrega a una charla con el mismo placer que expresa en sus canciones. Y habla de cómo lo influenciaron en su formación artística Silvio Rodríguez, la escritora Alejandra Pizarnik y fundamentalmente sus padres allá en su infancia rionegrina. Sostiene que le gusta componer desde lo social, pone en relevancia el oxímorom de lo "hermosamente triste" y afirma que le encanta trabajar desde ese lugar. "La felicidad total es poder tener un equilibrio entre tu parte oscura y tu parte alegre", afirma. Y reniega del sistema que propone que los humanos sean robots "para hacernos olvidar de nuestras quejas, dolores y tristezas". Hoy, a las 21, en Metropolitano (Alto Rosario) presenta "Constelaciones". El artista que mira para arriba para cantar lo que le pasa a los de acá abajo.

—Siempre vas por un paso más, como que nunca te quedás en lo mismo.

—Laburo todos los días para eso, para cambiar también y seguir generándome cosas y que otro lo vea.

—Estás lejos de buscar un hit, aunque de hecho hay temas inolvidables para tu público, pero nada que ver con "Despacito".

—(Risas) Claro, ahí hay un grado de comercialización muy fuerte atrás, son esas máquinas poderosas de las multis (por multinacionales) que te lo van metiendo, en cualquier lado que estés lo escuchás. Es una invasión más que un placer, más allá de que el tema esté bueno o malo, no importa eso.

—¿Contame por qué surge "Constelaciones"?

—Viste que yo siempre laburo con conceptos generales en los discos, me gusta tener como una especie de guión, como si fuese una peli, ¿viste? Siempre me gustó laburar así, porque es como que parto desde una base, desde una raíz de algo, de una temática. Sobre todo me encanta la idea de estudiar sobre eso, cada disco no es solamente musical.

—A ver, explicame un poco eso.

—En "Constelaciones", por ejemplo, quise pensar en los mensajes estelares, los del cielo, la comunicación desde otro lugar, el más allá, lo que desconocemos incluso. Y vos sabés que me fui a una librería y me compré libros de eso, me puse medio como a estudiar y con un fibrón remarqué partes que me interesaban y me parecían que podían ser herramientas para una canción. Me encanta involucrarme desde ese lugar en un disco, de estudiar lo que voy a decir, de saber y tener un conocimiento. No sólo decir «bueno, las estrellas se unen y hacen una constelación», sino decir por qué, qué sentido tiene, por qué está ahí, la naturaleza es muy sabia y siempre me gustó. Para "Constelaciones" no sólo compré libros de Física sino que también investigué qué escritores y poetas se coparon con eso y qué decían. Y bueno, de ahí va todo seduciéndome y va sacando el concepto general de un disco. En este caso fue decir «che, qué mensaje hay ahí arriba que quiero verlo y quiero saberlo». De algún modo la flasheé en el sentido de que quizá los muertos nos están hablando desde ahí, ¿no? qué se yo. También uno tiene esa fantasía y en la música también es lindo imaginarse esas cosas, hasta te diría románticas.

—En otros discos tenés letras más directas, pero en este trabajo hay que buscar la punta del hilo del ovillo e incluso eso termina seduciendo más.

   —Claro, en este disco busqué mucho el receptor, en cuanto a la parte letrística, me encantaba la idea de darle un protagonismo mucho más grande al oyente. Me motivó escribir de esa manera, como dejar algo inconcluso para que lo rellene quien lo escucha, me gustaba esa idea. Intenté ser lo más metafórico posible. En vez de decir algo realmente abstracto intenté arrancar de algo textual y traté de camuflarlo para que el otro pueda tener varias lecturas sobre eso y no tener sólo la mía.+

—¿Por lo que decís, hay varias puertas para entrar a estas "Constelaciones?

—Y mirá, laburé mucho con la mirada, me empecé a enroscar con eso también. "Constelaciones" tranquilamente se podría haber llamado "La mirada" o algo así. Cada uno tiene su visión de las cosas, yo seguramente si estoy al lado tuyo y miramos para arriba creo que vamos a mirar totalmente distinto el cielo, o las constelaciones o una montaña. A cada uno le va a producir distintas cosas por su infancia, por su cultura. No creo que un japonés vea a El Chaltén igual que yo, y eso me resultó muy interesante. Entonces quise tener esa búsqueda también en el disco, la mirada de cada uno. En "Good Morning Life" el video es todo ojos, y en cada ojo hay como una especie de relieve, como si fuese una constelación también. Eso me fascina: laburar tan minuciosamente sobre algunas cosas.

—En "De nuevo al frío" aparece El Chaltén y Nehuén, un mombre mapuche, o sea se ve la constelación y también el sur. ¿Está asociado con tu lugar de origen?

—El disco necesitaba también volver un poco a hablar del sur. Quizá "Mundo anfibio" fue un disco muy urbano, muy Capital, muy del sistema, del capitalismo y de una autodestrucción inconsciente que estamos haciendo los seres humanos. En "Constelaciones" quería un poco volver a mis raíces y esa canción la puse porque tenía bastante marcada esa parte mía del sur y la Patagonia. Y puse Nehuén, que significa fuerza en mapuche, porque me encanta esa palabra, hasta fonéticamente.

—Hablás de la mirada del otro y uno mira el cielo cuando piensa en constelaciones. ¿Qué te pasa al componer sobre esto en medio de un país y un mundo que está políticamente en llamas?

—Sí, mirá, yo como compositor tengo un gran porcentaje de sociólogo también, si querés, me gusta componer desde lo social, me interesa, me parece re importante. Me parece que en mis letras y en mi forma de expresarme con la música estoy dando una visión y una mirada de las cosas que están ocurriendo, por eso digo que uno como compositor es bastante sociólogo con esto de mirar lo que está ocurriendo y lo que le está pasando al resto de la gente. Me interesa ser un reflejo de eso.

   —Claro, pero salvo en "Traje de Dios", en el que cantás contra los poderosos, no sos tan directo con tus letras. ¿Se puede hacer una canción social sin ser literal?

   —Sí, yo tengo una escuela que me estoy dando cuenta más de grande, voy a cumplir 39 este año, y hay un compositor que me encanta, aparte de Spinetta, que es Silvio Rodríguez. Para mí es un genio, yo sin darme cuenta lo escuchaba todo el tiempo en mi infancia, gracias a mis viejos que lo ponían, y ahora de grande lo volví a encontrar. Y la verdad que me parece alucinante cómo escribe, la forma que tiene de ser sociólogo y de poder poner en sus letras cosas que son interesantes y muy inteligentes, pero a la vez tiene una poesía encantadora. Eso se me juntó también ahora y hoy en día Silvio Rodríguez volvió a estar dentro de mi influencia más grande.

—Pocos como él han usado la poesía como canción de barricada y resistencia.

—Claro, eso de buscarle otra vuelta, te diría más poética, de poder decir algo desde un lugar más pensado y más sentido capaz, que decir hijos de puta, ¿no?

—¿Qué escritores te tiran herramientas o un link para una canción al momento de componer?

—Algo que nunca me falta, pero nunca, ni en ningún disco me faltó, fue Alejandra Pizarnik. A esa poeta la tengo como el Manual Kapelusz (risas), viste, cada vez que se me ocurre algo voy y agarro ese libro. Por ejemplo, "Prosa completa", de ella, me fascina. Eso que a veces dicen que yo hago música oscura, me parece que la influencia es de ella, porque tiene una oscuridad muy dulce, como las películas de Tim Burton, cuando uno dice «esto es hermosamente triste» (risas). A mí me encanta llegar a ese lugar, el lugar de lo profundo pero hermoso, qué haríamos si no podemos llorar, qué feo sería no poder llorar, sea de alegría o de tristeza. Pero el hecho de llorar es realmente hermoso.¿Por qué no podemos reír y llorar? Emocionate, dejá que pase, por algo nos ocurre eso.

—¿Hacer un disco es exorcizar cuestiones personales?

—Por supuesto, hay una terapia enorme ahí adentro. Yo creo que a toda la gente le pasa esta cosa con las emociones, pero nadie habla de esto, como decir «loco, me enamoré tanto que estoy hecho pelota en un rincón». Y no, todos hablan del amor desde el lado de ir a la plaza de la mano y mirar las palomas, y yo creo que amás muchísimo cuando también estás triste por algo que te pasó. Y es tan importante como lo otro, como la parte de decir «te amo» sonriendo. Siempre considero que hay que tener un equilibrio en eso, me parece que ahí está la felicidad total, de poder tener un equilibrio entre tu parte oscura y tu parte alegre y brillante. Eso es el ser humano, si no somos robots que estamos todo el día felices. Eso es un poco lo que nos quiere hacer el sistema, hacernos olvidar de nuestras quejas, dolores y tristezas, y estar todo el día contentos e ir a comprar cosas. Si sería así me muero, no podría vivir. Y a mí me encanta la vida.

Comentarios