Escenario
Domingo 16 de Abril de 2017

Sobre la visibilidad del teatro local

El primer nombre del colectivo fue Asociación Rosarina de Teatros Independientes, cuyos integrantes se enorgullecían de desarrollar "una gestión pública continuada, libre de toda tutela comercial y ayuda externa".

Cuenta la leyenda, y el archivo del diario La Capital, que por agosto de 1960 en calle San Lorenzo al 1000, donde alguna vez estuvo la Bolsa de Comercio, los teatreros rosarinos se reunieron atraídos por la necesidad de canalizar sus pretensiones, luego de más 25 años de trabajo fecundo con agrupaciones "que han consagrado su vocación al servicio de la educación del pueblo". El primer nombre del colectivo fue Asociación Rosarina de Teatros Independientes, cuyos integrantes se enorgullecían de desarrollar "una gestión pública continuada, libre de toda tutela comercial y ayuda externa". En la misma declaración que aquí se transcribe, alertan que "Rosario debe despertar de su letargo" y le solicitan a la ciudadanía que "colabore con su campaña mediante la asistencia a todos los espectáculos de sus teatros independientes".

Más de medio siglo después, la carta de intención de la más tarde denominada Asociación de Teatros Independientes de Rosario (Atir) parece escrita la semana pasada.

Y si bien los esfuerzos han sido muchos, desparejos y hasta dispersos, la realidad de las tablas locales está muy lejos de ser la óptima. Por eso, hace un tiempo la Atir viene bregando por un reconocimiento esquivo, no del público en general, y sí de la política o de los políticos, si se trata de sus graves problemas económicos y de infraestructura que soportan.

De ese difícil contexto tomó nota la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario que, junto a actores, actrices, directorxs, productorxs teatrales y regentes de las salas nucleadas en Atir, presentaron la temporada 2017 del teatro independiente rosarino.

A ESCENA. Según la propia Secretaría de Cultura, representada por el secretario Guillermo Ríos, la Municipalidad "impulsa acciones que buscan visibilizar las salas de teatro independiente de la ciudad y su amplia y diversa programación teatral". Además, dice que "se busca poner en agenda el trabajo del teatro local". Se trata éste de un viraje con buenas intenciones luego del cortocircuito generado en los primeros días de esta gestión allá por diciembre del año anterior.

Inexplicablemente y sin decir agua va, la secretaría en cuestión decidió quitar de la agenda oficial de ese organismo a todas las salas de teatro independiente de Rosario. Hoy aún nadie se hizo cargo de semejante desatino, después de que varias reuniones y comunicados la retrotraigan de aquella equivocación.

PARA ADELANTE. Limadas algunas de esas asperezas, funcionarios y teatreros se juntaron el miércoles en el teatro La Nave y con discursos del director de esa sala, Walter Operto, de la directora y actriz Laura Copello en nombre de Atir, y del secretario Ríos, se hizo la presentación correspondiente que contó con una intervención de la obra "El Zorzal" interpretada por Ignacio Farías.

Del acto participaron delegados de todas las salas que componen Atir, a saber: Teatro Caras y Caretas (Corrientes 1518), La Morada (San Martín 771), Teatro de La Manzana (San Juan 1950), Teatro La Nave (San Lorenzo 1383), La Escalera (9 de Julio 324), Espacio Bravo (Santiago 150), Cultural de Abajo (Entre Ríos 599), La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051), Amigos del Arte (3 de Febrero 755), Centro de Estudios Teatrales (San Juan 842), Teatro del Rayo (Salta 2991) y La Grieta (Centeno 1738).

Entre sandwichs de miga y bebidas sin alcohol se tiraron flores y prometieron seguir en estrecha relación para, de una vez por todas, discutir una ordenanza que contemple las necesidades del sector, sobre todo las que se refieren a la habilitación municipal de las salas y a las formas de promoción y publicidad.

Bienvenidos sean los consensos si no quedan sólo en palabras. Porque de ser así, será necesaria una nueva y otra, y otra declaración como la de los teatreros rosarinos de 1960.

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