Escenario
Jueves 12 de Octubre de 2017

"Siempre me interesó interpretar un personaje sin características de héroe"

En "El muñeco de nieve", el actor Michael Fassbender encarna a un detective solitario y hosco que debe encontrar el patrón entre cientos de crímenes.

Todavía se angustia un poco cuando recuerda los años en los que no lograba conseguir un trabajo como actor, después de haber sido considerado como uno de los alumnos más prometedores del Drama Centre de Londres. Eso explica que haya trabajado sin solución de continuidad desde que 8 años atrás Quentin Tarantino le dio su gran oportunidad en "Bastardos sin gloria", obteniendo 2 nominaciones al Oscar y 3 al Globo de Oro en el camino, pero finalmente Michael Fassbender siente que se puede dedicar a descansar. Hoy se estrena en Rosario la última película que protagonizó antes de sus vacaciones bajo las ordenes de Tomas Alfredson, "El muñeco de nieve". En esta adaptación de la novela policial del noruego Jo Nesbo, Fassbender encarna al detective Harry Hole, un papel al que promete regresar. Hole es un detective que deberá investigar y conectar cientos de crímenes ocurridos décadas anteriores para descubrir la verdad sobre los brutales acontecimientos actuales antes de que llegue la próxima nevada.

—¿Qué es lo que te decide a participar en una película?

—La reacción que tengo frente al guión. Trato de no intelectualizarlo demasiado: tiene que generarme algo emocional. Y luego, claro, incide mucho el director. Esas son las dos cosas más importantes. No me importa si el director es un debutante o si es alguien como Tomas, a quien conocí en 2010. Nos encontramos para "El topo", para ver si yo podía participar, pero en ese momento estaba comprometido con "X-Men: primera generación" y no hubo manera de hacer coincidir los horarios. Pero nos caímos muy bien y él me impresionó mucho. Ya había visto "Criatura de la noche" y luego, claro, vi "El topo". Me gustó todo lo que hizo. Pero además siempre me encantó la idea de interpretar a un detective. Por eso cuando me propuso convertirme en Harry Hole, que es tan humano, con tantos defectos, sin ninguna característica de héroe del cine de acción, no lo dudé.

—¿De qué manera te preparás para tus personajes?

—Leyendo muchas veces el guión y buscando inspiración en gente de la vida real. Harry me hacía recordar en ciertas cosas a un vecino, a un maestro, a una tía, a un músico famoso. Además en este caso todo estaba en los libros. Por eso no hizo falta más que releer el guión y estudiar los libros. Leí tantos como pude antes de que comenzara el rodaje y también mientras estábamos filmando. Tampoco es que tuve tanto tiempo. La verdad es que pasaron dos días desde que concluí de filmar "Assassin's Creed" hasta que empecé con esta filmación.

—¿Conocías los libros de Jo Nesbo?

—No, recién me enteré de su existencia cuando me enviaron el guión. Y luego fue una carrera contra el tiempo para leer tantos como pudiera antes de la filmación. Deliberadamente no leí "El muñeco de nieve" porque Tomas me había dicho que había cambiado muchas cosas del argumento. Pero sí leí los libros previos y los posteriores de Nesbo Eso fue un verdadero lujo para alguien que está interpretando un personaje de ficción, porque allí estaba toda la información que me hacía falta. Lo aprendí todo sobre él, me enteré de cuáles eran sus orígenes y en donde se encuentra en el final de la serie. Insisto en que lo que más me gusta es que no tiene nada que ver con el típico héroe. No sabe vestirse, se lleva mal con la gente, tiene un solo amigo. Después de leer los libros me resultó muy fácil imaginármelo: caminando, hablando y respirando.

—Trabajaste con Harvey Weinstein en "Macbeth". ¿Te sorprendió enterarte de las acusaciones en su contra?

—Por supuesto. Pero lo cierto es que no sé demasiado sobre el tema. Leí lo que está en los diarios.

EM_DASH¿Te acordás de como fue tu primera audición?

—Por supuesto, porque me dieron el trabajo, lo cual no estuvo nada mal. Fue para una propaganda de la aerolínea SAS. Fue como si hubiera ganado la primera mano en una partida de poker, pero luego me llevó mucho tiempo conseguir el siguiente trabajo. Era un trabajo muy interesante porque tuve que filmar desnudo.

—¿Qué hacías en esa propaganda?

—Hacía de un muchacho que se despertaba en la cama. Había alguien a su lado. Estaba en un cuarto de color rosa y se notaba que el muchacho no tenía idea en dónde estaba. Cuando veía que la que estaba a su lado era una chica se aliviaba. Iba hasta la cocina, desnudo, tomaba leche y se preparaba unos huevos. Comí demasiados huevos en ese rodaje. De pronto se daba cuenta que la madre de la chica estaba allí mirándolo. Yo tomaba una planta que estaba allí a mano y la usaba para cubrir mis partes pudendas. Y eso era todo. Luego decía "SAS Airlines: cuando preferirías estar en otro lugar". Era una propaganda bastante buena.

—¿Y no habías trabajado hasta ese entonces?

—No. Luego hice "Hermanos de sangre" para Steven Spielberg, que fue una gran oportunidad. Pensé que me había consagrado. Pero después de eso no conseguí otro trabajo durante un año y medio.

—¿Ahora no parás de trabajar por esos años duros que pasaste?

—Fue así por un tiempo. Pero este año no hice nada, sólo trabajé unos días en "X-Men". Y pienso continuar así durante un tiempo más. Estoy disfrutando del dolce far niente.

—¿Y en qué ocupás tu tiempo?

—Hice mucho surfing y también estoy participando de las carreras del Ferrari Challenge. Cada 3 ó 4 fines de semana participo en una en diferentes lugares de Estados Unidos con una Ferrari 488.

—¿Siempre fuiste un fan?

—Sí. En Italia es una religión. Es mucho más que un automóvil. Si vas a Maranello, sentís el orgullo en la gente. Y es algo que se extiende a todos los italianos. Soy un gran fan de la Fórmula Uno y de Schumacher. Cuando él corría para Ferrari fue para mí la época de oro de la Formula Uno. La experiencia de correr con ellos es fantástica. Tuve que aprender mucho en un período muy corto de tiempo. La gente de Ferrari ha sido fantástica. Siempre cuento con un entrenador, con ingenieros y mecánicos, y por supuesto los autos. Es algo que estoy disfrutando mucho.

—Tu papá era chef...

—Así es, me encanta cocinar, pero no tengo su talento.

—¿Por eso te volviste actor?

—Sí. Me dí cuenta que no podía seguir sus pasos y no me quedó otro remedio que buscarme otra cosa. Trabajé en bares y restaurantes durante muchos años. Desde que tenía 16 años y a lo largo de una década atendí, aunque no en forma constante, el mostrador de un bar de Londres. Me metí en la actuación gracias a un ex-alumno de mi escuela secundaria, Donald Courtney. Yo tenía 17 años y no sabía que iba a hacer con mi vida. El organizó un curso de teatro en St. Brendan's College todos los miércoles. A la segunda clase decidí que eso era lo que quería hacer. Me sentí muy cómodo. Antes me gustaba mucho la música y pensaba que me iba a dedicar a eso. Me dí cuenta que no era muy bueno más o menos en la misma época en que descubrí la actuación. Comprendí que si no podía tocar bien, al menos podía hacer como que era un gran guitarrista.

—¿Cómo llevás tus 40 años?

—Me siento más viejo y un poco más sabio. Pero estoy en un muy buen momento de mi vida. Yo siempre me imaginé trabajando muy intensamente hasta cumplir los 40 para luego jubilarme. Para mí esa era la edad en la que uno tenía que tomarse unas largas vacaciones para decidir por dónde tenía que seguir. Es lo que estoy haciendo ahora y lo estoy disfrutando mucho.


Gabriel Lerman

Especial / La Capital

Desde los Angeles

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