Escenario
Miércoles 15 de Marzo de 2017

Scorsese vuelve a cuestionar la naturaleza e importancia de la fe en su último trabajo

El último filme del laureado director norteamericano, ambientado en el Japón del siglo XVII, se estrena mañana en Rosario

"Silencio", la última película de Martin Scorsese, se estrena mañana en Rosario. Se trata de una ambiciosa producción que describe la crisis de fe de los cristianos en el Japón del siglo XVII, y está basada en la novela homónima de Shusaku Endo, un japonés católico que enfrentó la misma incomprensión que los jesuitas perseguidos en el imperio del sol naciente.

Scorsese, al igual que hiciera en obras como "La última tentación de Cristo" o "Kundun", vuelve a cuestionar la naturaleza y la importancia de la fe en este nuevo filme, con la que ha tratado de componer una película "con significado". "En el mundo actual apenas nada tiene relevancia o sentido alguno. No veo mucho cine moderno desde hace unos años. Paré porque no significa nada. Nos inundan con imágenes y palabras que no significan nada", valoró el cineasta durante la presentación del filme en Nueva York.

"¿Dónde está la verdad hoy día? Hay que desnudar todo para encontrarla. Hay que llegar hasta el fondo y olvidarse de las capas. ¿Cómo llevar una buena vida, con compasión hacia los demás, en el mundo actual?", dijo también el célebre realizador oriundo de la ciudad de Nueva York.

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"Silencio" cuenta la historia del jesuita portugués Sebastian Rodrigues (Andrew Garfield), enviado al Japón del siglo XVII para averiguar qué ocurrió con su mentor, el padre Ferreira (Liam Neeson), un cura que renunció a su fe por las torturas recibidas por los japoneses, cuyo objetivo era neutralizar a toda costa la expansión del cristianismo en su territorio.

"En el cine y en la vida, siempre busco el camino que conduce hacia la fe verdadera, hacia el cristianismo real. Y creo que el mensaje que transmite esta película es que, para alcanzarla, hay que olvidarse de uno mismo, hay que vaciarse por completo, y entregarse a los demás. La fe se lleva dentro de uno mismo. Puede ser solamente para nosotros", declaró el multipremiado director.

Tras "Pandillas de Nueva York" (2002), "Silencio" es la película que más tiempo le ha tomado llevar a cabo a Scorsese y sólo pudo ver la luz 27 años después de que el cineasta devorara por primera vez las páginas de Endo durante un viaje en un tren bala por Japón. Eso había sido en 1989, en un alto del rodaje de "Buenos muchachos". Mientras el director se dirigía al set de "Sueños de Akira Kurosawa" para cumplir la promesa de personificar a Van Gogh hecha al maestro japonés, leyó la narración que le había regalado un año antes el arzobispo episcopaliano de Nueva York, el muy liberal Paul Moore. "Desde el momento en que la leí supe que quería hacer una película con ella", confesó el cineasta.

"Pero no sabía cómo hacerla. Me ha tomado 20 años llegar a este punto. No entendía cómo traducir la obra en imágenes y, sobre todo, cómo estructurarla. Me llevó muchos años de releer la novela, tomar notas, hacer varias películas más entre medias... y así el proyecto se fue refinando solo", explicó el autor, que terminó el guión junto a su socio Jay Cocks en 2006.

Un actor creyente

"Lo que me quedó claro tras el rodaje de esta película es que no puedes tener una fe profunda sin tener dudas profundas", indicó Neeson en la misma rueda de prensa. "Hoy día, incluso la ciencia puede explicar por qué las personas tienen fe y creen en la religión. Es algo que me parece interesante. Aún así, yo sigo creyendo en un Dios", agregó.

Preguntado por la apostasía en la que incurre su personaje, el irlandés señaló que su personaje existió realmente y que fue "un enorme bochorno" para la Iglesia católica, hasta el punto de que fue desterrado.

"Cuando me crucificaron para una escena, aquello me hizo plantearme cosas. Mi personaje, en la realidad, aguantó las torturas cinco horas. No pudo más. Quiso parar aquel horror. Otros fieles japoneses que le acompañaron aguantaron hasta 30 días antes de fallecer. Ese es el poder de la fe", concluyó.

El encuentro entre el escritor japonés y el director

Hacia el final de su vida, en 1993, el escritor japonés Shusaku Endo tuvo un

breve encuentro con el director Martin Scorsese en la ciudad de Nueva York. Endo, que al año siguiente perdería el premio Nobel en una publicitada disputa con su compatriota Kenzaburo Oé, quería asegurarse de que las cosas iban bien.

El escritor quería tener cierta claridad de que finalmente el director de "Taxi Driver" haría la adaptación de "Silencio" (1966), su novela sobre dos sacerdotes jesuitas portugueses enfrentados a la persecución contra los cristianos en el Japón del siglo XVII. Tres años más tarde, Endo moría de hepatitis a los 73 años en un hospital de Tokio, mientras Scorsese preparaba el rodaje de "Kundun", película que lidiaba con la fe, pero en su dimensión budista. Pasarían otros veinte años hasta que por fin pudiera darle forma y fondo a la fábula de Endo.

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