Escenario
Viernes 02 de Junio de 2017

Roger Waters vuelve con nuevas canciones y un guiño a Pink Floyd

El músico regresa hoy a las bateas tras 25 años de "Amused To Death". El disco es una descarnada lectura de la realidad política y social

Roger Waters vuelve a la escena con "Is This The Life We Really Want?" (¿Es esta la vida que realmente queremos?), lo que representa la primera producción de canciones originales a 25 años de "Amused To Death", su anterior trabajo discográfico de estudio. El material se lanzará hoy en CD, vinilo y streaming (Sony Music), producido por el célebre Nigel Godrich, en el que con una atmósfera sonora que remite a Pink Floyd, la banda que lideró hasta 1982, Waters realiza una descarnada lectura de la realidad política y los males de la vida moderna, temáticas recurrentes en toda su obra.

"El título «Is This The Life We Really Want?» viene de un poema que escribí en 2008 cuando se invadió Irak y todas esas invasiones que se fueron dando. Era preguntarme si realmente queríamos vivir en un mundo en el que estamos permanentemente en estado de guerra y esa pregunta, después de nueve años, sigue siendo el centro de nuestras vidas", reflexionó Waters durante una entrevista para The Big Interview with Dan Rather para la cadena de televisión AXS TV.

El nuevo disco contiene doce cortes en los que Waters resigna aspectos melódicos y apela a sumar capas de teclados, en lugar de recurrir a virtuosas instrumentaciones para crear sus tradicionales climas intensos y angustiantes, en este caso, magistralmente elaborados por Godrich, la mano detrás de joyas como "OK Computer", de Radiohead, y "Chaos and Creation On The Backyard", de Paul McCartney.

"Entregué el control del proceso de grabación a Nigel, y fue como una forma de probarme a mí mismo, de tratar de saber si yo iba a ser capaz de estar callado y de dejar que otros se encargaran de eso. Y así es como yo me encontraba a mí mismo en el estudio, mientras él, Godrich, estaba trabajando con los demás músicos, y yo me preguntaba: «¿Pero por qué diablos está haciendo eso?» Pero la mayor parte del tiempo logré tener la boca cerrada", relató.

Entre las particularidades de este trabajo, resultó un disco que no tiene solos de guitarra y luce un sonido muy comprimido, que los especialistas asocian al estilo Radiohead. Casi como un guiño a la agrupación que integró junto a David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason, el disco es atravesado por voces y sonidos de relojes, que suelen enlazar las canciones, al modo en que ocurría en el recordado "Dark Side Of The Moon". En tanto, el ex Pink Floyd le pone voz a la locura, se convierte en el histriónico orador que encarnaba cuando interpretaba "In The Flesh", en "The Wall", o apela a su desgarrador tono para volver a cantarle a las mismas cuestiones que lo interpelan desde los primeros años con su histórica banda.

"Estuve de gira con «The Wall» y en ese tiempo siempre tuve una guitarra en la habitación de hotel y escribí algunas canciones, de pronto comencé a darme cuenta que podría haber un disco ahí, en algún lugar. Y tuve esa idea de hacer un trabajo como una radionovela en la que un abuelo y su nieta trataran de descifrar la pregunta de la niña «¿por qué se están matando niños en algunas partes del mundo?»", dijo Waters.

De este modo, Waters vuelve a poner el foco en la situación política, con alusiones a líderes "sin cerebro", a las incursiones armadas de las potencias a los países del Medio Oriente, y al drama de los refugiados, entre otras cuestiones; como así también a la alienación, la locura y la muerte.

Waters redondea quizás su disco más "floydeano" desde su alejamiento de la popular banda de rock sinfónico, con la sutil pero determinante diferencia de que prescinde del virtuosismo de sus ex compañeros.

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