Escenario
Sábado 12 de Agosto de 2017

"Quiero escuchar la música que vamos a tocar en Marte"

La cantante junto a su banda presenta su disco "me vuelvo cada día más loca por amor al blues", hoy, en Plataforma Lavardén

"A mí siempre me gusta hablar de los temas nuevos, los que estoy haciendo ahora, porque generan los perfumes del amor al hoy, y es el perfume que más me gusta", dijo Celeste Carballo poco antes de presentar en Rosario su último disco "Se vuelve cada día más loca por amor al blues", hoy, a las 21, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). El álbum, grabado en vivo y lanzado hace un año, contiene seis canciones de su disco debut de 1982 como "Querido Coronel Pringles", "Es la vida que me alcanza" o "Qué suerte que viniste", y otras seis grabadas para ese disco, como "Amanecer de un día García", "Por amor al blues", "Alfonsina volvé a nacer" o "Debajo del aguaribay". Y el show, adelantó, podría incluir algunas de las "toneladas de canciones" de una cantante que con sus clásicos dijo estar satisfecha por ser parte de la memoria colectiva.

   —¿Por qué quisiste grabar este disco, con estos temas y en este momento?

   —Justamente es el mejor momento, con la apertura de todas las tiendas digitales, como Spotify, iTunes y otras. Abrí mi sello digital, Cece Digital hace tres años, subí mis discos independientes y quería subirlo acá. Pude encima sumar el material nuevo y tener mi propio material, mi propio disco y recuperar los derechos. Está bueno explicar esto. A veces la gente se queda con una imagen mítica, que te gusta, o un perfume de una canción, pero no entiende que nuestro trabajo, nuestra profesión, tiene mucho que ver y está enraizada con toda la industria de la Argentina, con todo un movimiento de industria que va más allá de lo cultural.

   —Mencionás lo mítico del trabajo del artista, y el tuyo está incorporado a la memoria colectiva de dos generaciones...

   —Y de más de dos generaciones también te diría, pero lo digo porque lo veo, lo vivo. Creo que ese discurso quedó fuera de lugar porque es mucho más fuerte lo que estamos haciendo que eso, que sectorizar por épocas la música. En realidad las canciones que escribimos no pertenecen a una época, pertenecen a la cultura de un país. Las canciones hablan de nuestro inconsciente colectivo, de nuestra identidad, de nosotros, y el hoy, en el nosotros, es más que un día. Hoy es una parte de la contemporaneidad.

   —Mencionás la contemporaneidad, la actualidad. ¿Qué cosas te vuelven loca hoy de la Argentina?

   —Esa canción la escribí en plena guerra de Malvinas. De repente escucho tiros, ráfagas de ametralladoras en la calle donde yo había estado hacía dos minutos. Me puse a pensar ¿esto es normal o es que yo me vuelvo cada día más loca, que a mí me parece anormal, rarísimo esto? Me quedé escribiendo toda la noche esa canción que hablaba del apuro, de la locura de la calle, de no saber adónde vas, de los círculos viciosos, en lugar de los virtuosos. Y hoy pasa exactamente lo mismo. Se toma por normal la violencia cotidiana, la violencia de Estado que se le da el nombre de guerra, y a mí me sigue pareciendo que es una locura.

   —¿Qué canción le compondrías al presente?

   —(Ríe) Estoy haciendo canciones ya, siempre, estoy súper compositora, tengo toneladas de canciones, siempre quedan canciones afuera del disco y estoy componiendo canciones nuevas. Tal vez pueda llegar a tocar alguna en el show. Tené en cuenta que yo siempre escribo pequeñas crónicas, pequeños relatos. La lectura depende del que escucha. Nunca te voy a dar una historia cerrada, nunca te voy a poner una opinión en una canción porque me parece que la opinión la tiene que poner el que escucha, el que siente, el que vive. Pero hay mucho para escribir. Tengo todo un repertorio inédito que está madurando. Veo que pasan los años y la actualidad del relato, de la crónica que escribo en forma de canción, se mantiene. Falta mucho crecimiento en nuestras incipientes organizaciones políticas, democráticas. Falta crecimiento en nuestro país todavía.

   —En 40 años de carrera, ¿qué canción sentís que te representa con más exactitud?

   —Yo creo que ninguna. Yo estoy hablando de los demás todo el tiempo. A veces cuando escribís un tema se usa la primera persona de una forma simbólica, pero en realidad estás hablando del inconsciente colectivo, de todos los demás. Pero igual diría que hoy me representa "Por amor al blues". Ahí sí estoy hablando de mí y de nosotros, de los músicos.

   —La música, hoy más que nunca con la tecnología, es algo orgánico, con acceso a estilos y géneros de cualquier parte del mundo. A pesar de ese panorama diverso, la cumbia suele tener cierta resistencia. ¿Qué opinás de ese género?

   —En todo el mundo está teniendo éxito la cumbia. Yo crecí, desde los 5 a los 10 años, en una zona rural del sur de la provincia de Buenos Aires. En la que escuela rural que yo iba, dos veces por año se hacían fiestas. Venía un grupo de música que tocaba tangos y cumbia. En esa época había un par de bandas que hacían cumbia colombiana y tenían mucha calidad. En un punto hemos crecido escuchando esa música. Por ahí está bueno que empiece a tomar un poquito más de calidad la dialéctica, los temas que tratan, que es un poquito por ahí lo más discutible. Yo vivo en la última línea del conurbano, en el Oeste, así que acá escucho la música que escucha la gente, que escucha el pueblo.

   —Sería algo análogo a lo que decías sobre sectorizar por épocas, como decir "esto es tango puro", "esto es rock puro"...

   —Eso es quedarse en el puro pasado (ríe) Porque hoy el mundo está interconectado. Así se crearon también el blues, el tango. Los que venían de Europa o del Volga traían sus armonías y sus instrumentos, la gente que venía de Africa traía los tambores, la nostalgia, el dolor. Y eso está amasado en el blues. Y del blues salió el rock con todos los movimientos urbanos que tomaron los blancos. Esa es la historia de la música, las mezclas culturales, y eso continúa. Yo quiero escuchar la música que vamos a escuchar cuando vayamos a Marte (risas). Quiero escucharla y tocarla.

   —¿Qué tocarías en Marte?

   —Y... cantaría "Volver" (risas).

   —En "Qué suerte que volviste" hablás en primera persona...

   —Sí, claro, mi padre. Creo que también hay una conexión muy grande con la gente porque las historias son muy similares. Y otra vez siento que estoy comunicando con el inconsciente colectivo. Eso es tener un suceso, un éxito, cuando lográs retratar lo que le está pasando a mucha gente.

—¿Qué paralelismo harías entre las canciones que incluiste en el disco?

—A mí siempre me gusta hablar de los temas nuevos, los que estoy haciendo ahora, porque generan los perfumes del amor al hoy, es el perfume que más me gusta. Me gustaría que se fijaran en una zamba "Alfonsina volvé a nacer" y la puedo ubicar al lado de "Qué suerte que viniste"; "Hermano sol", "A cada paso", son más funky. O "Debajo del aguaribay" que la puedo ubicar al lado de "Es la vida que me alcanza", y que además es una broma... no vas a creer que es en serio, porque yo también me levanto a las 7 y media de la mañana (risas).

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