Escenario
Miércoles 02 de Agosto de 2017

"Queríamos hacer algo que pudiera empujar los límites del horror"

El director canadiense Jeremy Gillespie dijo que la película "Conjuros del más allá" que codirige junto a Steven Kostanski puede ser entendida como una alegoría

La película canadiense "Conjuros del más allá", escrita y dirigida por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski, elige la senda del "horror cósmico" impulsado desde la prosa y la poesía por el escritor estadounidense Howard Phillip Lovecraft, para narrar un thriller sobrenatural sobre portales que abren paso hacia otra dimensión y la existencia -inexplicable e incomprensible- de fuerzas oscuras que dominan al hombre desde un universo remoto.

Este largometraje de terror, que se estrena mañana en Rosario y cuyo título original en inglés es "The Void" (el vacío), se sumerge en las profundidades de la literatura lovecraftiana, reflotando la idea de la existencia un universo dominado por seres ominosos, "los primigenios", que escarban buscando algún resquicio en la realidad para poder regresar desde un otro espacio donde permanecen latentes y acechantes.

Como muchos otros antes que ellos, pero sin hacerlo explícito como John Carpenter en la aterradora "En la boca del miedo" (1995), Gillespie y Kostanski evocan la literatura fantástica del autor estadounidense haciendo honor a una mitología de pesadilla en la que la raza humana está a merced de otros seres innombrables, que esperan el momento adecuado para regresar al mundo y volver a dominarlo por completo.

Con claras referencias a filmes de Carpenter o incluso a otros de Howard Hawks, en el sentido de que encierra a sus protagonistas en un único espacio asediado por huestes de seres monstruosos, "Conjuros del más allá" apela a un horror metafísico -y también físico, palpable- para advertir, entre otras cosas, sobre el temor real a ciertas transformaciones corporales provocadas por una maternidad no deseada.

"Creo que nuestro filme trata definitivamente sobre los temores humanos frente al «horror del cuerpo» por la transformación que puede producir un embarazo y un nacimiento, así como también ciertos conceptos sobre el más allá de la muerte", afirmó Gillespie desde Canadá, en una entrevista con Télam.

—¿Qué tipo de miedos profundos de la sociedad norteamericana expresa este filme?

—Sólo puedo hablarle desde un punto de vista canadiense, que observa lo que ocurre en los Estados Unidos desde lejos. Pero desde la llegada de Donald Trump al poder, hay un miedo en la sociedad, que ve cómo a su alrededor todos se convierten en sociópatas y predadores. Estamos asistiendo a una distopía. Sin embargo, tengo esperanzas en que sólo sea una trampa por ese tipo de actitudes, más que una señal real de hacia dónde se dirigen las cosas. Sin embargo, nunca se debe subestimar la estupidez de la raza humana.

—¿Hasta qué punto su película aborda el horror metafísico propio de los relatos de H. P. Lovecraft?

—Indudablemente la mitología creada por Lovecraft nos inspiró mucho más que cualquier otra historia específica. Soy un gran admirador del "horror cósmico" creado por él. Y me gusta que la idea de algo más allá de la comprensión humana sea la fuerza antagónica de una historia o el concepto de un universo indiferente. Sin embargo, personalmente también encontré inspiración en autores como Laird Barron, Thomas Ligotti, Clark Ashton Smith y Mark Danielewski.

—¿Por qué eligieron el horror metafísico para atrapar a los personajes en semejante pesadilla?

—Ambos somos admiradores del cine de horror y además estamos arraigados en lo fantástico. Por eso queríamos hacer algo que pudiera empujar y superar los límites de lugar donde el horror independiente llega en general. Pienso en la película más como una alegoría que como un viaje literal, así que es razonable que derive en cierto surrealismo.

—¿Por qué eligieron el triángulo como símbolo del umbral hacia otra dimensión? ¿Existe alguna razón mágica o alquímica?

—La mitología de la película gira en torno a un misterio cósmico, que queríamos representar con algo que fuera a la vez simple y sorprendente. El triángulo ya está cargado de significado interminable en mundos esotéricos como la astrología, la brujería, el ocultismo, los illuminati, y así sucesivamente. También tiene importancia con la idea de puertas y resurrección, que también juegan un papel importante en la historia. En la película, ponemos el simbolismo en un nivel casi psicótico para que la gente pueda decodificarlo y analizarlo si quisiera.

—¿Hasta qué punto existe un diálogo con "Asalto al precinto 13" de John Carpenter?

—Creo que la similitud con Carpenter es el elemento claustrofóbico, porque los personajes están atrapados en un mismo lugar y además están bajo asedio. Cuando empezamos tuvimos una idea del tono de la película y decidimos que fuera una especie de condenación opresiva que, es cierto, podría relacionarse con las obras de Carpenter. Pero no quisimos rendirle homenaje ni nos interesaba hacer referencias explícitas. Esta película definitivamente ocurre en un territorio mucho más extraño y sobrenatural que "Asalto al precinto 13".

Escuela de tanques

Jeremy Gillespie y Steven Konstanski tienen una larga experiencia en la industria trabajando en el departamento de arte, maquillale o asistencia de dirección de tanques de Hollywood como “Escuadrón suicida”, “La cumbre escarlata”, “Poltergeist”, “Pixels”, “Robocop”, “Resident Evil” y “Pacific Rim”, entre otros, además de las series “Hannibal” y “Fargo”.

Paulo Pécora

Télam

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