Escenario
Sábado 29 de Abril de 2017

"Para mí es fundamental no perder el foco", afirma Franco Fontanarrosa

El bajista, al frente de La Mujer Barbuda, presentará en la comedia el nuevo disco de la banda, "agridulce".

Franco Fontanarrosa, hijo dilecto de la ciudad y verdugo de melodías pegadizas, regresa con los bolsillos llenos de sonidos nuevos, con su identidad musical, entre el jazz y el rock, pegada en la piel como un sello propio. El año pasado hizo un fugaz aterrizaje como parte del Christy Doran's Sound Fountain, agrupación de la vanguardia europea, con la que además grabó el disco "Belle Epoque". En el inicio del milenio fue parte del trío Fuga de Cerebros y desde hace una década está al frente del cuarteto La Mujer Barbuda, formación con la que hoy a las 21 en el teatro La Comedia presentará, con entrada gratis, "Agridulce" , un álbum potente, fronterizo y, obviamente, instrumental, que salta del free al noise, pura experimentación aunque como él mismo dice en esta nota con "composiciones más concretas" y en las que "predomina la partitura" sobre la improvisación.

   Asentado desde hace ya varios años en Buenos Aires, el bajista supo encontrar la salida del capullo rosarino y también sortear el círculo magnético que emana la mítica figura de su padre, el gran Negro Fontanarrosa. "Sobre todo en lo profesional, en lo personal es un camino más profundo que creo lleva toda la vida", dice Franco a Escenario.

   —¿Esta última búsqueda que resultó ser "Agridulce", ¿qué nueva experiencia significó?

   —Yo creo que es la continuación y mejor versión hasta ahora de un proceso de búsqueda que viene desarrollándose hace años con este grupo. Y que tiene como meta hacer una música no idiomática, no clasificable dentro de un estilo. Un lenguaje musical en el cual puedan encontrarse influencias pero que estas estén muy bien mixturadas en un sonido homogéneo y único.

   —Hubo cambio de guitarrista en la formación, ¿qué le suma a la música de La Mujer Barburda la entrada de Nicolás Sánchez?

   —Para empezar el Mu es un hermano para mi. ¡Tocamos juntos desde los 11 años! Así que imaginate que me resulta muy natural, fácil y familiar hacer música con él. Creo que con él el grupo es muy firme rítmicamente; además, muy ordenado para interpretar las composiciones, con la posibilidad también de desordenar absolutamente todo si uno lo desea.

   —¿Qué garantiza que el audio siga estando a cargo siempre del mismo tipo, Facundo Rodríguez?

   —Para mí el técnico de grabación durante el registro de un disco es tan importante como los músicos. Su forma de escuchar tiene mucho que ver en cuanto puede potenciarse el sonido del grupo en el estudio. Con Facundo me siento muy cómodo. Realmente puedo delegarle ese aspecto a él y yo sólo concentrarme en tocar. Ya hemos hablado mucho sobre sonido y entiende que busco en la producción del audio.

   —¿En qué cambió la música de La Mujer Barbuda desde aquel comienzo con "Música para cuando aparece un monstruo"?

   —Principalmente el material escrito se acrecentó mucho. Al principio, si bien siempre hubo material escrito, había un porcentaje bastante balanceado con improvisación. Ahora todas las composiciones tiene algo de impro pero predomina la partitura. La composiciones se han vuelto mas concretas.

   —¿Cómo será la gira de presentación del disco, qué expectativas tenés?

   —Estamos muy pero muy contentos con esta gira. Es la primera que vez que hacemos algo así. El disco ya lo venimos tocando en vivo desde el año pasado, y lo presentamos oficialmente en Buenos Aires. Ahora venimos a presentarlo a la provincia de Santa Fe. Alejandro Hilier estará la mando de las imágenes. Ya trabajé con él varias veces y él iba a proyectar y procesar dibujos de Florencia Balestra, junto con ella durante el concierto. Pero Flor al final no puede estar. Alejandro va a trabajar con todo tipo de material de imagen, incluyendo dibujos de Flor, y hacer un gran aporte desde los visual.

   —¿Cómo definirías el público de La Mujer Barbuda?

   —Es bastante heterogéneo. Aunque creo que podría decirte que en su mayoría se trata de melómanos. También gente de otras disciplinas artísticas.

   —¿Cuál es la fórmula de poder formar parte de varias formaciones y proyectos muy diferentes entre sí?

   —No creo que que haya una fórmula para eso. Cada músico tiene su manera de llevar adelante los proyectos en los que está involucrado. En mi caso creo que de alguna manera todos los proyectos en los que estoy tienen algún punto en común. Trato en lo posible en estar ciento por ciento focalizado en cada proyecto cuando este está en actividad. Es fundamental no perder el foco.

   —¿Hay posibilidad de que vuelva alguna vez a juntarse Fuga de Cerebros? ¿Qué vínculo tenés con los dos restantes miembros del trío?

   —Claro que sí. La verdad es que nunca hablamos de una posibilidad concreta, aunque perfectamente podría suceder. Con Alexis Perepelycia (baterista) llevo años tocando en un dúo de improvisación que tenemos que se llama Niño Envuelto y estamos constantemente proyectando cosas desde ese proyecto. Con Paula Shocrón (piano) hace poco compartimos una fecha con su grupo junto con La Mujer Barbuda, somos buenos amigos y siempre cada tanto nos cruzamos.

   —¿Qué lugar ocupa en tu vida tu otra pasión, el dibujo?

   —Ultimamente no dibujo mucho. El costado gráfico se mantuvo en mí desde la animación, en eso sí sigo ocupado. Siempre me gustó mucho hacer animación en stop motion. De hecho este sábado (por hoy) también vamos a estrenar un video clip animado que filmé a principios de año en el espacio debajo de las tablas del escenario del Teatro La Comedia, el llamado "subescenario". Descubrí que era un lugar increíble, detenido en el tiempo, perfecto para un tema de La Mujer Barbuda. Y tuve la suerte de poder contar con el apoyo del teatro para hacer fotos en esa locación. Así que vamos a estrenar el video clip de "Hidrometeoro", uno de los temas de nuevo disco.

   —¿Sorteaste ya ese campo magnético producto de ser el hijo del Negro Fontanarrosa?

   —Yo creo que sí, sobre todo en lo profesional. En lo personal es un camino mucho mas profundo que yo creo que lleva toda la vida. Pero en lo artístico, creo que con el tiempo me hice mi espacio propio y me siento muy cómodo y orgulloso llevando su mismo apellido y dedicándome también a hacer arte.

   —¿Cuál fue la mayor enseñanza que te dejó?

   —En la vida en general, a ser observador. La buena observación es una herramienta de supervivencia increíble. Y en lo artístico, a tener una voz propia. A hacer "eso que uno hace". Siento que esa es justamente una de las razones por la que hago algo completamente distinto a él, porque aprendí de su forma de trabajo a buscar algo que sea mío y me represente.

   —¿Qué extrañás de Rosario, si es que extrañás algo?

   — Lo que más extraño son mi amigos. De todos modos cada tanto los veo, igual que a mi mamá. A veces extraño vivir en una ciudad con un tamaño un poco menos monstruoso que Buenos Aires. ¡Es increíble lo que te condiciona la vida el tamaño de una ciudad! Y el río y la costanera en Rosario son destacablemente mejores que en la Ciudad de Buenos Aires. De todas formas no me quejo de vivir en Buenos Aires, tengo a mi mujer, mi casa y mis gatos. Y además encontré también grandes y muy buenos amigos.

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