Escenario
Viernes 23 de Junio de 2017

"No siempre me acuerdo de que estoy en esto para divertirme"

El protagonista de la recién estrenada "Un don excepcional" habla de la actuación y de sus planes en la pantalla grande

Si algo caracteriza a Chris Evans es la sonrisa con la que siempre habla con la prensa, feliz de saber que se encuentra en un lugar privilegiado. Es que este actor nacido en Boston que acaba de cumplir los 36 años, hijo de una profesora de teatro y un dentista, es hoy el sinónimo del Capitán América, y aunque sabe que después de haberlo interpretado en siete películas llegará el día en que tenga que pasar la antorcha, por ahora pertenecer al Universo Marvel le aporta una gran estabilidad, la misma que le ha permitido probar suerte como director un par de años atrás e incursionar en el cine independiente en un filme como "Un don excepcional", que ayer se sumó a la cartelera local.

En la película que hizo otro veterano de las grandes superproducciones, Marc Webb ("El sorprendente Hombre Araña"), Evans encarna a un hombre soltero que cría a una sobrina (Mckenna Grace) con una inteligencia excepcional, y debe batallar en los juzgados para conservar la tenencia frente a una abuela que tiene grandes planes para ella.

—Debe de haber sido un gran cambio para vos poder dejar al Capitán América a un lado para hacer esta película...

—Esa es la belleza de la actuación cinematográfica. Siempre aparece una oportunidad para satisfacer tu apetito creativo. A mí me gusta la variedad, y soy muy temperamental a la hora de elegir. No decido racionalmente lo que me gustaría hacer, y dejo que sea ese apetito creativo el que me dicte adonde ir. Y eso también puede cambiar bruscamente. Lo cierto es que encontrar una película que estuviera tan alejada de cómo llevo mi vida profesional últimamente fue muy satisfactorio, sobre todo porque pude contar con alguien como Marc Webb para que me ayudara a guiar mi interpretación. Eso me hizo sentir muy bien.

—¿Qué fue lo que te sorprendió de trabajar con una nena de 9 años de igual a igual?

—Ciertamente me ayudó a recordar lo que es divertirse. Ella venía al set todos los días muy feliz, saludaba a todo el mundo por su nombre, y aunque yo nunca me olvido de que soy uno de los pocos que en esta profesión se da el lujo de hacer lo que más le gusta, no siempre me acuerdo que estoy en esto para divertirme. Hace falta la presencia de un chico para ayudarte a recordar por qué te metiste en esto.

—La película habla sobre el respaldo que un chico puede o no recibir para seguir su vocación. ¿Cómo fue en tu caso?

—Si tengo que ser honesto, jamás sentí que el sueño que yo tenía podía no ser el acertado. Mis padres siempre me apoyaron. También es cierto que cuando sos chico, si participás de una obra de teatro en un grupo juvenil en el que hay 40 nenas y 8 varones, las posibilidades de que te den un buen papel son bastante grandes. Como resultado yo terminé haciendo mucho teatro infantil y juvenil, me dieron muy buenos papeles y eso me ayudó a crecer como actor. Cuando decidí hacer el intento de probar suerte como profesional, yo sabía que era bueno en esto. Creo que si mis padres hubiesen pensado que esta no era la carrera que yo tenía que seguir, me hubieran tratado de persuadir con mucha sutileza para que me dedicara a otra cosa. Pero yo tenía mucha pasión. Era lo que más me gustaba en el mundo, y creo que ellos sabían que yo tenía posibilidades de triunfar. Supongo que todo ese contexto ayudó a que contara con mucho apoyo en mi familia. Jamás le pusieron un pero a mis ganas de ser actor.

—¿Cual es tu relación con el tema de la adopción del que también trata "Un don excepcional"?

—Muy fuerte. Mi hermana menor es adoptada, una expresión que me suena un tanto extraña porque está con nosotros desde que nació y para mi es simplemente mi hermana. Ellos la recibieron como padres sustitutos, un sistema legal muy habitual en Estados Unidos, y para cuando Shanna tenía 2 o 3 años, pidieron la adopción legal. Por suerte fue muy fácil porque mi familia está muy bien conectada políticamente en Massachusetts por lo que todo se dio muy rápido. Sin embargo, también es cierto que la adopción tiene un estigma. Pero insisto, para mí, Shanna es mi hermana de sangre.

EM_DASH¿Cuán diferente es la forma en la que encarás la actuación en una película como esta frente a como lo hacés en los filmes de Marvel?

—La gran diferencia es que en los filmes de Marvel el Capitán América es un personaje que fue creado en el mundo de las historietas. Hay toda una serie de expectativas generadas en los fans a partir de lo que han estado leyendo durante años. Para interpretarlo tuve que estar muy atento a lo que esperaban ver. En cambio, en "Un don excepcional", yo fui el que creó al personaje con la ayuda del director, basándome en mis experiencias personales y buscando la forma de darle autenticidad a la historia que queríamos contar. Tuve más libertad pero a la vez me dio un poco más de miedo porque no tenía una hoja de ruta como si ocurrió con Capitán América.

EM_DASH ¿Cómo te llevás con tu personaje más famoso?

— Muy bien, porque esas películas han evolucionado. No se puede comparar a la primera "Capitán América" con "Guerra Civil". En la primera no sabíamos cómo la audiencia la iba a recibir, pero para cuando llegamos a "Guerra Civil" yo ya me sentía muy cómodo en la piel del personaje y también con la maquinaria de Marvel. Es una fábrica que funciona muy bien, que genera productos de calidad y eso ayuda mucho. Pero también es cierto que a la hora de filmarlas, llevan mucho tiempo y el proceso es bastante tedioso. Te pasás muchas horas esperando en un camarín. Es mucho mejor para mi una película como ésta, en donde como no teníamos mucho dinero filmábamos muchas escenas mías por día. Terminé agotado pero feliz.

—¿Cuál fue el encuentro más extraño con un admirador?

—No sé si hay uno que sea el más extraño. Por lo general los fans son muy dulces conmigo. A veces se quedan mudos y no saben que decir, o les cuesta no temblar o no ponerse a llorar. Voy seguido a las convenciones de historieta en donde están los fans más fieles. Esos vienen a verme con un plan. Saben lo que me quieren decir, pero cuando me ven, se olvidan de todo. Yo trato de ser lo más amable posible porque se lo importante que es ese encuentro para ellos.

"Si mis padres hubiesen pensado que esta no era la carrera que yo tenía que seguir, me hubieran tratado de persuadir..."

Gabriel Lerman

Especial (Los Angeles) / La Capital


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