Escenario
Domingo 24 de Noviembre de 2013

“Mis cosas las guardo para mí”, sentenció Cecilia Roth

La ex mujer de Fito Páez, la rubia de rasgos perfectos y carácter irascible.Automáticamente saca el perfume de su cartera el cual rocía por todo su cuerpo y se predispone al diálogo.

El aroma a ciervo, proveniente de la bandeja de canapés que casi ni probó, parece perturbarla. Ella jamás olvida que es una estrella internacional, que ganó dos premios Goya, que es la chica Almodóvar y que los años parecen no pasarle por su rostro. Está intacta, espléndida. Pero no se olvida quién es, ni siquiera cuando su visita es por tan sólo quince minutos para realizar una lectura de “Omnibus”, aquel inolvidable cuento de Julio Cortázar, en el cual lució su perfil de poetisa.

   Y allí está sentada. Cecilia Roth, la ex mujer de Fito Páez, la rubia de rasgos perfectos y carácter irascible.Automáticamente saca el perfume de su cartera el cual rocía por todo su cuerpo y se predispone al diálogo. “El olor del ciervo es muy fuerte”, sentencia como excusándose del abuso de perfume importado. Y las palabras aparecerán en cuentagotas. Llegó a Rosario por apenas unas horas, para leer un cuento de Cortázar en la apertura de actividades de la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española en la Bolsa de Comercio, que la convocó por la íntima relación con la lengua española que Roth extendió como un puente entre dos mundos.

   Después de haber tenido un exitoso año con la obra “Una relación pornográfica” y de su vuelta al cine con Pedro Almodóvar en “Los amantes pasajeros”, junto a Penélope Cruz y Antonio Banderas (ver aparte), y en su fugaz paso por Rosario, Roth dialogó en exclusiva con Escenario y aseguró que el cine argentino se parece más al cine independiente que al de la industria y que le gustaría filmar en el país. Además, dijo que le parece más interesante hablar como actriz que ser una vocera política y expresó que siempre quiere volver a trabajar con Almodóvar. Con ustedes, Cecilia Roth.

   —Estás acá justamente en un evento donde el lenguaje es protagonista, y quién mejor que vos para puntualizar acerca del lenguaje cinematográfico que es tu especialidad. Has participado en producciones tanto argentinas como españolas... ¿Cómo ves el cine argentino actual y su industria?

   —Uy, esa es una pregunta para alguien que se dedica puntualmente a la parte teórica. Yo no puedo hablar de la industria cinematográfica, es una tema que no me corresponde. Hay gente que tiene mucho conocimiento de lo que está sucediendo tanto con el Incaa y cómo son las nuevas producciones, pero yo realmente desconozco con profundidad así que no soy la indicada para hablar de esto. Muchas veces hablé de oído y después me he arrepentido porque inclusive me han dicho: “Esto es así y no asá”. Por lo cual lo que sí te puedo decir es que en el cine argentino hay un enormísimo talento, tanto en los directores clásicos como en las nuevas generaciones. Hay un extraordinario talento y ganas de hacer muchas cosas. Así que mientras eso exista y haya posibilidades de que se pueda hacer cine, es maravilloso. Hay mil maneras. No sé a qué te referís cuando hablás de industria...

   —Me refiero a las últimas películas argentinas que fueron muy exitosas como “El secreto de sus ojos”, que ganó el Oscar, a “Séptimo” con Ricardo Darín y la española Belén Rueda, que fue una coproducción Argentina-España, a “Corazón de León”, a “Wakolda” que está nominada al Oscar...

   —Esas son las grandes películas mainstream que abren y están a la altura absolutamente de las grandes películas que se están haciendo en el mundo, sobre todo en el de habla hispana. Ni hablar. Y después están las películas de autor. Yo creo que el cine latinoamericano, hispanoamericano siempre es un cine de autor. Cuando hablamos de industria podemos hablar de cine norteamericano, te diría que el cine francés también...Pero no sé, nosotros hacemos cine de autor, ni hablar. Lo nuestro se parece más al cine independiente que a la industria. Y ahora con los aportes y las ayudas del Estado algunas cosas funcionan mejor, por supuesto. Se está haciendo mucho cine. El tema es cuáles son las puertas de visualización de ese cine, que hay muchas también; los mismos cines y ahora, internet.

    —¿Te gustaría volver a filmar una película aquí en Argentina?

   —¡Cómo no! Hay muchas cosas en el aire, por supuesto. Este fue un año de teatro y voy a seguir con esta misma obra (“Una relación pornográfica”, junto a Dario Grandinetti) la primera parte del año que viene. Vamos a estar de gira en hispanoamérica, luego en algunas ciudades argentinas y después de eso tengo muchas ganas de hacer cine.

   —Si tuvieras que fantasear y pensar un director y coprotagonista...

   —No, no, de ninguna manera, no pienso en esas cosas. Las cosas son mucho más interesantes cuando vienen sin que las hayas pensado. No soy de pensar así, no es mi manera de pensar. “Quiero hacer una película con tal”, no no me sale. Me gusta que me lleguen y después ver...

   —¿Cómo ves esta especie de polarización de opiniones, el estar de un lado o del otro, fenómeno que involucra cada vez a más artistas, como Darín, Alfredo Casero, Fito Páez, Florencia Peña?

   —Yo creo que los medios están empujando a que todos hablen (se ríe). Ya está, podemos dar por cerrado esto. Yo soy una actriz, por supuesto que también soy una ciudadana, pero me parece mucho más interesante hablar como actriz que ser una vocera política. He hablado y sigo hablando frente a determinadas situaciones, opino lo que me parece que debo opinar, pero hacer de esto “el tema” me cansa. En vez de hablar de polarización tratemos que no sea así. A veces se llega a extremos falseados. Yo no creo que ni Casero, ni Ricardo, ni nadie se haya pronunciado a favor o en contra de algo o hayan dicho algo sintiéndose voceros políticos, son pensamientos. Somos artistas y ciudadanos y pensamos, estamos inmersos en la misma sociedad todos, pero luego eso se convierte en titular y me parece que ya no va. Basta.

    —Estuviste muy presente en la presentación de la gira de “20 años después de amor” junto a Fito Páez. ¿Qué se siente que el disco de rock más vendido de la historia esté dedicado a vos?

    —Ehhh (se ríe). No pienso hablar. Viste cómo son las historias amorosas... ¿te enamoraste alguna vez? Bueno, son íntimas...

   —¡Pero él la hizo pública en el disco!

    —Pero yo no. Para mí es una historia de amor. Y por supuesto que en ese momento la primera que escuchó esas canciones fui yo. Y me quedo con ese momento.

   —¿Y seguís escuchando el disco?

   —Ay, de esas cosas yo no hablo. Yo no te pregunto a vos por tus ex novios. Entiendo porque somos dos figuras públicas, ni hablar, pero hay cosas que van más allá de lo público y pertenecen a lo personal. De todos modos, es lógico preguntarle esto a Fito porque es él quien decide volver a sacarlo veinte años más tarde, pero mis cosas las guardo para mí. Mis discos, mis libros, mis fotos, y mis propios recuerdos. Esas cosas las comparto menos.

   —Venís de hacer “Los amantes pasajeros”, de Pedro Almodóvar que se alejó del drama y descontracturó la densidad de su anterior filme, “La piel que habito”...

   —Buenísimo, buenísimo. Sí, igual viste que Pedro tiene esa cosa que dentro de un drama pone comedia y dentro de una comedia pone drama. Esa es la singularidad de un director único. Fue hermoso haber hecho esta película con él y ojalá volvamos a trabajar juntos.

   —¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Tenés ganas de hacer tele, cine, teatro en Argentina?

   —Mi proyecto para el próximo año, cuando termine la gira con la obra “Una relación pornográfica”, tiene que ver con el cine. En cuanto a laTele, por ahora no. Hay varias cosas... (se ríe).

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