Maximiliano Guerra y Moria Casán recrean un cuento clásico en clave de humor

La obra con música en vivo y efectos especiales tiene guiños para el público adulto, con insinuaciones y giros pícaros en la trama

La popular historia de Cenicienta llega a la calle Corrientes de Buenos Aires de la mano de Maximiliano Guerra, Moria Casán y la española Ana Belén Beas. Ellos son los protagonistas de "Luz Cenicienta", un musical imponente, con 22 artistas en escena, música en vivo y efectos especiales para narrar el cuento de amor, en clave de humor y dotado de guiños para el público adulto, con Moria Casán en el rol de una madrastra muy particular. El espectáculo se acaba de estrenar en el teatro porteño El Nacional, de la avenida Corrientes 960.

La eterna historia de la bella huérfana, presa de la maldad de su madrastra y sus hijas, capaz de transformar su vida al enamorarse de un príncipe, tuvo diversas versiones en formatos varios desde sus orígenes ligados a la tradición oral europea. La idea original, libro y letras de "Luz Cenicienta" son de Ana Belén Beas. Su historia extiende sus límites narrativos, tradicionalmente destinados a los chicos, e intenta conquistar a los adultos, gracias a insinuaciones y giros pícaros en la trama, con música original de Angel Mahler, dirección de arte de Ariel Del Mastro y diseño de escenografía realizado por Jorge Ferrari.

Durante los ensayos, el clima de faena minuciosa reina en la sala, donde una pantalla de led gigante ya se encuentra ubicada sobre el escenario, mientras los bailarines ensayan en el hall, bajo la atenta mirada de la coreógrafa Mariela Anchipi (La Chipi), una de las coachs más carismáticas de "Bailando por un sueño", quien también se presta a la danza para señalar movimientos al detalle.

La reunión de figuras prestigiosas del musical local como Pablo Sultani ("Shrek el Musical"), Julián Pucheta ("Rufianes") y Sabrina Artaza ("El diluvio que viene" ) e intérpretes populares como Gladys Florimonte y Divina Gloria, resulta otro atractivo de la propuesta. Además, este ambicioso show —coproducción con España— está destinado a girar por el mundo, y ya tiene a Madrid y Las Vegas como dos posibles rumbos.

El resto del elenco está integrado por Diego Hodara, Andrea Lovera, Leandro Gazzia, Maia Contreras y un ensamble formado por: Marien Caballero Galve, Emmanuel Robredo Ortiz, Mariana Barcia, Jorgelina Amendolara, Antonio Hair, Micaela Barber Clas, Priscilla Rocca, Nicolás Pereyra, Carla Andretto y Mariano Zito.

Télam conversó con la hermosa Ana Belén Beas y Maximiliano Guerra, quienes se mostraron dotados de un entusiasmo contagioso. "El espíritu del cuento original se mantiene: el tema del amor, su magia, resulta muy divertida, bien escrita, con un toque de cada condimento necesario para que el público la pase bien", dijo el bailarín.

"La capacidad de divertir a los grandes a través de guiños es fundamental", agregó Beas. "Queremos que se transforme en una buena opción para una salida de amigas, o como una escapada de pareja. La puesta resulta bastante especial. Maxi es el héroe, pero uno bastante particular llamado Manuel, un bailarín gitano de fama mundial, y al arribar al pueblo arma un revuelo digno de la realeza, los habitantes quieren tenerlo cerca y que él les cuente sus anécdotas, por eso, sus amigos, en plan cariñoso lo han apodado «el príncipe», un seductor, sin intención de cambiar su camino de conquistas, hasta que conoce a Lucía", relató.

La española no quiso adelantar si su Cenicienta guarda algún secreto, pero comentó: "Lo que puedo decir es que es una muchacha decidida, con una situación familiar difícil, y vive en una casa que no representa su hogar, junto a tres mujeres que no la quieren, tres malvadas deliciosas interpretadas por Moria, Divina Gloria y Florimonte. Ella ama el amor, pero no se siente lista como para encontrarse amorosamente con alguien, hasta que casualmente se topa con Manuel y se produce un choque entre ambos, literalmente: él la lleva por delante y vuelca sus pertenencias", contó.

Según Beas, el vínculo entre los protagonistas se construye a través de un "un encuentro casual, de esos que de repente pueden cambiar tu vida. Se relacionan a partir de una confluencia accidental, y como ella no sabe quién es él, desconoce el halo que lo rodea, logran una conexión fuerte entre ambos, ya que ella accede a relacionarse con el verdadero Manuel. El caballero consigue acercar a Lucía a aquellos valores sobre los que le hablaba su madre fallecida. Ambos coinciden en un punto: el amor al baile. Los dos comparten la misma filosofía de vida: cuando sienten que las cosas van mal, miran al cielo y bailan la vida. La moraleja es que más allá de las melodías que suenan, hay que bailar la vida", se explayó.

Por su parte, Maximiliano Guerra acotó: "Ambos comprenden que la vida es una melodía que adopta ritmos diferentes cada vez: a veces te tocan melodías de terror, en otras ocasiones suenan tristes o alegres. Mi personaje anda por la vida acompañado por su «representante» (Julián Pucheta), un ser ultra gracioso, quien intenta constantemente llevarme lejos del poblado para que siga generando dividendos con el baile, que continúe facturando. En el musical se producen muchas situaciones divertidas", aseguró.

Del Colón a la calle Corrientes

En 2015 Maximiliano Guerra se convirtió en el director del Ballet Estable del Teatro Colón, un desafío que aceptó a la vez que siguió con sus espectáculos particulares. En el caso de "Luz Cenicienta" confesó que "fue complicado, tenía que dividirme: medio día estaba destinado a la puesta y medio al Colón". El bailarín admitió que a fines del año pasado "hubo muchos conflictos" en el Colón, "pero logramos realizar las funciones de Parque Centenario. Ahora hasta abril no hay funciones, algo que me permite estar más tranquilo, ya pasó el período de ensayos", aclaró.

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