Escenario
Domingo 02 de Julio de 2017

"Lucho por un país mejor"

La actriz, que fue una sex symbol en los 80, destacó su compromiso social y rechazó a los "salvajes" con dinero

La actriz brasileña Sonia Braga, una figura del cine internacional reconocida por "Doña Flor y sus dos maridos", "Gabriela" y "El beso de la mujer araña", entre otros filmes, es la madrina del Festival Internacional de los Países del Sur del Mundo que comenzó ayer, y en el cual se manifestó a favor de la renuncia del presidente del Brasil, Michel Temer. También destacó el tema central de "Aquarius", su última película como protagonista: "En la actualidad el comportamiento de la gente con mucho dinero es muy salvaje, no hay más sentido humano".

   La actriz, que en 2016 fue premiada en el festival de Mar del Plata por la película de Clever Mendonca Filho, recordó el momento vivido en Cannes cuando ella y el equipo invitado a la gala se expresaron con carteles opuestos al proceso que destituyó a la entonces presidenta Dilma Rousseff, que indicaban que "Un golpe de Estado se ha producido en Brasil".

   "Decíamos 'fuera Temer", dijo frente a la prensa y tras un corto silencio insistió con énfasis "¡Y fuera Temer!", ratificando su compromiso frente a la situación de su país, y recordó la "persecución" que desde entonces aquel filme tuvo por las autoridades, que le otorgaron una excesiva calificación restrictiva a menores, luego apelada, y la olvidaron a la hora de enviar un título con posibilidades a la competencia por los Oscar. Sonia Braga, quien aseguró que le encanta Buenos Aires y el "portuñol", habló con Télam acerca de lo que significan los premios, de algunas de sus películas y el compromiso del actor frente a la sociedad. Y de ella misma en este momento clave de la vida política de su país.

   —Para vos, ¿qué significan los premios?

   —Con cada premio, todos los que hicimos "Aquarius" festejamos juntos. Es importante el apoyo que tuvimos de América Latina, aquí, en Cuba, en Perú, donde comprendieron la esencia de la historia que cuenta, que se habla acerca de una verdad del ser humano, de lo que está pasando con todo esto, porque en la actualidad el comportamiento de la gente con mucho dinero es muy salvaje, no hay más sentido humano, no hay metas humanas. Y esto llegó a Australia, de Estados Unidos y gente de todo este continente también.

   —¿Cómo planearon lo de los carteles?

   —Nos preguntábamos dónde y cuando debíamos hacerlo, cual era el mejor lugar y cuando Thierry (Frémaux, director artístico del festival) me tocó como para que nos pusiéramos de cara a los fotógrafos, yo dije "Ahora!". Una semana antes y al recibir el premio Pulitzer, un compatriota, el fotógrafo Mauricio Lima, había hecho algo parecido.

   —Cannes del 2016 será recordado también por ese acto político en la alfombra roja.

   —Al menos nosotros lo recordaremos también por eso. Era hora de hacerlo y de alertar al mundo.

   —¿Cuando estaban haciendo la película ese espíritu estaba claro?

   —Estaba en la cabeza de Clever, el director de "Aquarius". Cuando vi la película la comprendí de una manera diferente: es una historia simple pero te pega fuerte, vos podés comprender todo esto de una manera contundente. Me dicen 'Yo vi la película tres veces' porque es como la música, que hay que volver a escucharla para comprenderla mejor, como la música clásica o una ópera. Cuando a vos te gusta una composición, la volvés a escuchar, porque hay muchas cosas que te tocan de esa música. Con "Aquarius" pasó eso. Mucha gente me viene diciendo que la vio varias veces. Es muy lindo lo que pasó.

   —Quiere decir que Clever fue muy importante para anticiparse a un momento crítico en lo social como el que se disparó antes de su pase en la competencia de Cannes.

   —Los artistas tienen una observación muy profunda de lo que pasa en su propio país. No podíamos pensar en lo que ocurrió después, pero algo se venía. ¿Sabés cómo se anticipa un tsunami? Ves que el agua se va y se va. El artista sabe cuando viene el tsunami, está escribiendo y ve que el agua se va, se va y cuando viene con todo dice "yo sabía". Clever nos hablaba de los conflictos sociales de la película, pero ¿cómo se puede anticipar con precisión el futuro? Hay quienes piensan que esta película se hizo por el momento que se estaba viviendo, pero no, no fue así. ¿Cómo se podría saber en 2014 o 2015 lo que ocurriría en 2016?

   —En un sentido parecido y diferente a la vez, hace muchos años pasó algo parecido con "Doña Flor y sus dos maridos".

   —Es verdad. Allí estaba la esencia de Jorge Amado, es una película muy bien hecha y con música de Chico Buarque. Es una combinación de la idea de vulnerabilidad de las personas frente a la pérdida, cuando se pierde a alguien, que nada lo reemplaza, y entonces por qué no probar con todas las opciones. Habla de muchas cosas. Para mí fue muy importante hacer "Gabriela", también de Amado, a la que no le fue muy bien como a la novela. En verdad, yo soy mucho como ese personaje, una mujer con una esencia muy importante.

   —¿Creés que los actores deben tomar postura en momentos tan cruciales como este?

   —Uno no puede decir qué es lo que se debe hacer. Cuando vivía en Brasil había un lugar en que una montaña seca se desbarrancó. Fui a ver con la policía civil en qué podía ayudar y me dijeron que era necesario separar zapatos, cosas de aquí y de allí. Después me llamaron los periodistas para preguntarme por qué lo hacía y les dije que era voluntaria y me volvieron a preguntar por qué y yo les respondí "¿por qué no?"

   —En tu caso está claro que hay compromiso.

   —Como ciudadana pienso que hago las cosas que tengo que hacer por los canales que corresponde, y hay actores que estamos presentes en casi todo lugar en que debemos estar, luchando por la democracia, junto a trabajadores en huelga, y estamos todos ahí. Hace poco tuve un conflicto con la Red Globo por derechos de emisión, pero no lo hacía porque les ganara o no, nadie podrá decir en el futuro que acepté renunciar a eso derechos. Desde los 70 cuando participé en la lucha para defender lo que a los actores nos corresponde pienso así, y cuando se trata de la vida del país es más fuerte y no hay opción. Es simple: hay que luchar para que tu país sea mejor. Y que todos los que están a tu alrededor, los otros, estén incluidos.


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