"Los pibes se ríen cuando nos ven tan grandotes y jugando como chicos"

Marcos Mundstock habló de las motivaciones del grupo, que hoy lanza el estreno nacional de su nueva antología en el Auditorio Fundación.

En una gran reserva están esos vinos añejados que uno guarda celosamente para una ocasión especial y un disfrute supremo. Quizá por esa misma ocasión Les Luthiers tituló así su espectáculo número 37, cuyo estreno mundial será, como de costumbre, en la ciudad de Rosario. Marcos Mundstock es el emblema de la agrupación que cumple 50 años y que la integra junto con Jorge Maronna, Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio y la dupla más nueva que conforman Horacio Turano y Martín O'Connor, que ya saltaron del banco de suplentes al equipo titular. En diálogo con Escenario, Mundstock habló de algunas perlitas de esta antología, que se presenta hoy, mañana y el domingo en Auditorio Fundación y repite el próximo fin de semana antes de su estreno del 19 de mayo en el Gran Rex de Buenos Aires; de por qué atraen a las nuevas generaciones y hasta reveló el motivo por el que son tan fieles a vestir smoking en el escenario.

—La "agrupación de instrumentos informales", como ustedes llaman al grupo, fue una de las atracciones en sus comienzos por lo novedoso. ¿Hoy sigue siéndolo?

—Fue cambiando el tipo de sorpresa que provocan los instrumentos, antes era casi toda la orquesta con esos instrumentos, después pasó a ser algo menos importante y ahora te diría que pasó a ser el asombro particular de algún instrumento. Actualmente son más grandes o más vistosos, pero ahora sorprendemos con instrumentos muy estrambóticos o particularmente graciosos, como el bolarmonio, que es este que está hecho con pelotas de playa anaranjadas, que lo ponemos en un dúo de jazz y blues entre el pianista y un instrumento, eso es en "Rapsody in balls", que está en este espectáculo.

—¿A veces sienten que su público responde a sus clásicos como si fuese el hit de una banda de rock?

—En algunos casos ocurre con el público más entrenado. ¿Viste cuando en un recital se oyen los primeros acordes y la gente reconoce la canción? Bueno, a nosotros también nos pasa, cuando nombro a Mastropiero o alguna de las canciones que la gente valora más, se escucha una ovación.

—¿Conservan el mote de humor inteligente o para algunos es humor inocente?

—Creo que pasan las dos cosas, sigue siendo un humor inteligente porque maneja ideas, conceptos, giros del lenguaje y un nivel superior a la comicidad reinante en la tele, por ejemplo, aunque cada vez en televisión hay menos humor y más ordinario, no en sentido de guarango, sino de burdo, poco trabajado. Y en ese aspecto creo que sí, en una de las obras que hacemos que se llama "Quien conociera a María amaría a María", que es una canción acompañada por una escena, el cantante interpreta un tema de amor y dos de nosotros representamos las cosas que va diciendo la canción. Pero la presentación es una conferencia de un semióloga, que empieza a hablar, y decir cosas muy hinchapelotas y la gente se mata de risa a cada párrafo. Entonces, yo digo, no hace falta ser un semiólogo o un intelectual, pero sin embargo hacemos reír con este tipo de cosas, con el manejo de situaciones. Eso es humor inteligente, porque de repente otros hacen reír con un tipo que encuentra la mujer con otro, uno que resbala y se cae, o citando a un político que salió en los diarios, esa es la diferencia con lo que hacemos . Esto es humor inteligente, porque trabajamos con materiales más abstractos y más intemporales. Ahora, por ahí hay gente que no disfruta tanto de ese juego a esos niveles y necesita una cosa mas violenta o más actual, pero ese público no viene a vernos a nosotros (risas).

—Pero, por ejemplo, ustedes decían "flor de relosss" y la gente explotaba, y no sé cuál es el disparador inteligente allí, pero resultaba igual.

—Claro, ahí hay una mezcla de una cosa donde se está retratando a un tipo bastante ignorante con una confusión idiomática, están las dos cosas. Mirá, de antemano es difícil saber cuál chiste va a funcionar y cuál no, después de tantos años en este oficio todavía no lo sabemos.

—¿Cómo se hace para armar un espectáculo que haga reír a la generación de sus nietos, al público tradicional y, lo más importante, a ustedes mismos, porque si no se divierten ustedes no pueden divertir a nadie?

—La respuesta a cómo hacen es no sé, qué se yo. Si tratamos de entender por qué pasó eso, no es algo que no hemos propuesto y no hicimos nada en especial. Y yo pienso que tiene que ver con un humor abstracto, general, intemporal, y eso les permite a los más jóvenes que no haya una clave que no entienden. No sabemos cómo se enganchan con lo nuestro, quizá sea por herencia familiar porque en la casa aprendieron a degustar a Les Luthiers, pero aún así no es una gran explicación porque fijate vos que los pibes cuando hay algo que les gusta a los viejos más que provocarles adhesión les provoca rechazo. Y sin embargo los pibes adhieren y yo sigo pensando que uno de los componentes que sí funciona, en los chicos de 10, 12 años, es que a ellos entran en el juego porque a los pibes les divierte ver a los grandes jugando. Ver semejantes boludos grandes, como nosotros, jugando como niños y riéndose entre ellos, metiendo la pata, siendo compañeros en el escenario y divirtiéndonos, eso es un factor de atracción para ellos.

—Alguna vez los Bersuit dijeron en una entrevista con Escenario que nunca dejarían de usar los pijamas, ¿ustedes alguna vez actuarán sin smoking?

—Mirá, lo que pasa es que el smoking es una forma de no ponerse nada. El pijama tiene una connotación del absurdo o paródica, de un tipo que se sube a un escenario vestido con lo que se pondría en la cama. Para nosotros es subirse con la ropa de cualquier tipo que se sube a un escenario, es casi neutro, no es una cuestión estética sino de neutralidad, nos permite hacer de marineros, de señoritas, de borrachos y de cowboys, qué se yo, es parte del juego.

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