Escenario
Domingo 03 de Septiembre de 2017

Los estrenos bajo la lupa de Escenario

►"La maestra": el miedo no es zonzo. ►"No te olvides de mí": la familia ausente. ►"Dos son familia": golpe bajo al corazón. ►"Ojalá vivas tiempos interesantes": fumona, sangrienta y anodina.

►"La maestra": el miedo no es zonzo

Calificación: cuatro estrellas

Intérpretes: Zuzana Mauréry, Zuzana Konecná, Csongor Kassaa, Oliver Oswald, Éva Bandor y Martin Havelka.

Dirección: Enrique Gato.

Género: comedia dramática

Sala: Cine del Centro.

El miedo atraviesa a los personajes de "La maestra", película basada en una historia real que el director checo Jan Hrebejk usó para hablar de su país durante la ocupación soviética. La historia transcurre en 1983, en una escuela primaria de Bratislava, seis años antes de la Revolución de Terciopelo que acabaría con el comunismo. La protagonista asume todo el poder que le da estar al frente de un aula con adolescentes. Y lo hace como un dictador: "Nosotros gobernamos", dice ella para justificar su impunidad, porque además de autoritaria es corrupta. Usa su parte de poder para extorsionar a los alumnos y a sus padres: si los hijos quieren conservar o mejorar sus notas todos tienen que trabajar para ella limpiándole la casa o haciéndole los mandados.

El conflicto aparece en las primeras escenas, pero gracias a la estructura del relato, un montaje ágil y muy buenos actores, se tarda en descubrir qué pasó con uno de los chicos. El episodio llevó a que su padre pida una reunión con la directora y los otros padres para hablar sobre el comportamiento de la maestra. Hrebejk y su guionista trataron la trama sin subrayar una situación que claramente fue dramática. Al contrario, le aportaron la acidez que mostró su compatriota Milan Kundera en sus primeros trabajos como "La broma" o "El libro de los amores ridículos", en los que hizo universales situaciones personales.

Rodolfo Bella / La Capital


►"No te olvides de mí": la familia ausente

Calificación: tres estrellas

Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Cumelén Sanz y Santiago Saranite.

Dirección: Fernanda Ramondo

Género: Drama.

Salas: Monumental, Showcase.

Hay búsquedas que son tan intensas que a veces desnaturalizan el objeto del deseo. Y aparece otra cosa, quizá algo mejor. "No te olvides de mí" parte de esa consigna: todos los personajes tienen un vacío familiar y exponen la necesidad de llenarlo, como pueden, claro. Ambientada en 1934 en una zona pampeana (en realidad se filmó mayormente en la localidad bonaerense 9 de julio), la película cuenta la historia de Carmela y el pequeño Aurelio, quienes caminan en medio de una ruta perdida en el campo en busca de su padre. Arriba de un camión desvencijado irá Mateo, un anarquista renegado y osco, que los invitará a llevarlos a destino. El vínculo que se logra entre los tres es lo más maravilloso del filme, porque sin apelar al golpe bajo ni a la lágrima fácil, la directora Fernanda Ramondo se las ingenia para mostrar las diferencias y complicidades. Y también para exponer todos los costados vulnerables y cuánto se necesitan entre ellos. Mateo (otra impecable composición de Sbaraglia) es un tipo solitario, recién salido de prisión, con amores inconclusos y capaz de confesar que "hace mucho sí tenía" una casa. Su obsesión es encontrar el gallo Rey, un animal al que se aferra como quien apaña a un hijo, aunque le dio más de un dolor de cabeza debido al ilegal juego de la riña. Contada a la manera de una road movie, "No te olvides de mí", que participó en la competencia argentina del último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, tiene algún guiño al neorrealismo italiano y también al western. Pero más allá de los géneros, la realizadora apuntó a la profundidad de los personajes. A mostrar corazones solitarios en busca de amor en una Argentina de los años 30, pero no tan lejana en el reflejo de los vínculos afectivos.

Pedro Squillaci / La Capital


►"Dos son familia": golpe bajo al corazón

Calificación: una estrella

Intérpretes: Omar Sy, Clémence Poésy, Gloria Colston, Antoine Bertrand, Karl Farrer y Anna Cottis.

Dirección: Hugo Gélin.

Género: Comedia dramática.

Salas: Del Centro, Showcase, Hoyts y Village.

Samuel es un mujeriego que vive en Marsella y tiene un trabajo muy relajado: pasea turistas en un barco y organiza fiestas en la playa. Su vida se altera totalmente cuando una de sus amantes casuales aparece con una bebé y afirma que se trata de su hija. La mujer desaparece sin dejar rastro y Samuel debe madurar de golpe para convertirse en padre soltero. Ese es en principio el planteo de "Dos son familia", remake de la comedia mexicana "No se aceptan devoluciones" (2013), que batió récords de taquilla. Respetando el débil guión de la original, la película francesa protagonizada por Omar Sy (toda una estrella en Francia), comienza como comedia y después se transforma en un dramón pasado de rosca que no genera ninguna emoción creíble. Cuando la hija en cuestión ya tiene ocho años, su madre reaparece en escena para reclamar sus derechos. Pero eso no es todo. La historia se tiene reservadas algunas vueltas de tuerca que resultan irritantes. "Dos son familia" no llega a funcionar en ningún aspecto. Como comedia está viciada de estereotipos y chistes trillados, y como drama desbarranca en golpes bajos que rozan el ridículo. Omar Sy y Gloria Colston (la pequeña que personifica a su hija) consiguen una buena química, pero eso no alcanza para salvar a la película.

Carolina Taffoni / La Capital


►"Ojalá vivas tiempos interesantes": fumona, sangrienta y anodina

Calificación: dos estrellas

Intérpretes: Ezequiel Tronconi, Julián Calviño, Giselle Motta.

Dirección: Santiago van Dam.

Género: comedia negra.

Sala: Village.

La historia del escritor sin inspiración que cuenta "Ojalá vivas tiempos interesantes" parece una ironía sobre la mismísima película: un relato anodino que nunca encuentra un desarrollo interesante. Marcos, el protagonista, fue alguna vez un exitoso autor de libros infantiles, pero llega un día en que quiere convertirse en un escritor serio y encara la obra que lo redima, mientras en su departamento cultiva flores alucinógenas -erythrinas- que luego seca para fumarlas y/o comercializarlas. Lo cierto es que el joven escritor no encuentra ni las musas ni la historia que intenta contar. Y a la película de Santiago van Dam le ocurre lo mismo. Aunque, es preciso aclararlo, el fracaso del filme no es consecuencia de la ausencia de relato en la novela que está escribiendo el protagonista. En cine, se sabe, puede perdonarse la falta de historia o relato literario, pero es imprescindible un relato cinematográfico. Algo de lo que carece esta película, donde apenas sobreviven algunos sketchs graciosos, la mayoría gracias a un vecino hippie y seductor de mujeres. El resto se vuelve laxo e insustancial, a pesar del intento del director de convertir una comedia fumona en un thriller sangriento.

José Cavazza / La Capital

Comentarios