Escenario
Domingo 13 de Agosto de 2017

Los estrenos bajo la lupa de Escenario

"Una mujer, una vida", el laberinto de la infelicidad; "Moacir III", la vida es una fantasía; "El fútbol o yo", sólo una idea atractiva.

"Una mujer, una vida", el laberinto de la infelicidad

Calificación: ***. Intérpretes: Judith Chemla, Jean-Pierre Darroussin, Yolande Moreau, Swann Arlaud, Nina Meurisse, Olivier Perrier, Clotilde Hesme y Alain Beigel. Dirección: Stéphane Brizé. Género: drama. Sala: Del Centro.

Jeanne es una joven que aspira a ser feliz llevando una vida ordenada y fiel a los mandatos familiares. La historia acontece en Normandía, en 1819, y mientras ella mata el ocio en la campiña francesa como hija de un importante Barón, se deja bañar por Rosalie, la criada con quien tendrá un vínculo tan inocente como cruel. Basada en una novela de Guy de Maupassant, el realizador Stéphane Brizé configuró un relato cansino, como para respetar los tiempos de los protagonistas, y utilizó la elipsis junto a un formato atípico en el encuadre cinematográfico, similar al que empleó Xavier Dolan en "Mommy" para graficar el encierro. Jeanne está encerrada en un círculo que parece ideal pero es lo más parecido a la infelicidad. El sexo aparece disfrazado de amor y ella pensará que eso es igual a encontrar el hombre de su vida. Pero el matrimonio la llevará a más aburrimiento y a soportar infidelidades. La mentira y la traición le mostrarán su verdadera cara y el paso de los años la obligará a toparse con las miserias humanas y también las del bolsillo. En ese derrotero, su vínculo con Rosalie volverá a tomar forma, y ella será la dueña de la frase más importante de esta historia: "La vida nunca es tan buena o tan mala como se la imagina". Esas palabras, que es preferible no adelantar en qué momento de la película aparecen, servirán para echar luz sobre la trama y también sobre el alma del espectador.

Por Pedro Squillaci


"Moacir III", la vida es una fantasía

Calificación: ***. Intérpretes: Moacir dos Santos, Ruy Alonso, Tomás Lipgot, Sergio Pángaro, Noelia López, Dante Mancovsky y Damián Ubeda. Dirección: Tomás Lipgot. Género: Documental. Sala: Hoyts.

“La vida es una fantasía que tenemos que saber cómo disfrutar”. Categórico, Moacir Dos Santos, el protagonista de “Moacir III”, da una pista sobre por dónde va esta película de Tomás Lipgot que completa la Trilogía de la Libertad integrada por “Fortalezas” y “Moacir”. Sin pretensiones, con artificio, sensibilidad y humor, Lipgot acompaña en esta tercera ¿y última? parte a Moacir en el proyecto de filmar su película.

   En la primera lo muestra en el hospital Borda, en la segunda lo hace en el proyecto de grabar su primer disco y ahora en un documental que difumina los límites entre ficción y realidad para contar una historia creada por Lipgot y Dos Santos. El cine puede ser también un refugio para la felicidad, que, en el caso de Moacir, llega después de una infancia en Brasil, su llegada a Buenos Aires para cantar, su internación en un hospital psiquiátrico, su externación y su libertad.

   No por casualidad esa palabra resuena con fuerza en los últimos minutos de la película. Algunas canciones de Dos Santos son la banda de sonido de una trama que habla de un hombre al que la vida le reservó algunas malas jugadas y que a sus 70 y pico de años parece enfrentarlo todo con un chaleco antibalas hecho de humor y actitud.

   “Moacir III” es también una película de amor, en la que casarse puede ser un epílogo, y eso también es parte de este documental con un elaborado trabajo técnico y de producción. El filme también es un agradecimiento del protagonista a Argentina, un país que lo “abrazó” cuando llegó con 25 años. Y es una película lúdica, un puzle de los sueños a veces un poco erráticos de una persona que pelea contra la adversidad y que el espectador deberá armar desafiando las convenciones.

Por Rodolfo Bella


“El fútbol o yo”, sólo una idea atractiva

Calificación: **. Intérpretes: Adrián Suar, Julieta Díaz. Rafael Spregelburd, Alfredo Casero y Federico D’Elía. Dirección: Marcos Carnevale. Género: comedia. Salas: Monumental, Showcase, Hoyts, Del Centro y Village.

Comedia con pretensión dramática; con una pareja ya probada en otras experiencias de ficción, en cine y en teatro. Adrián Suar y Julieta Díaz cuentan la historia de un apasionado por mirar fútbol que progresivamente se va convirtiendo en adicto, y que termina por romper lazos familiares y laborales.

Aunque muy en el canon del orden social dominante, la del hombre que mira mucho fútbol, y la de la mujer que espera que su marido vuelva la mirada sobre ella, “El futbol o yo” recorre, de todos modos, una idea general atractiva.

Un pie interesante para plantar una comedia donde Suar despliegue eso que mejor sabe actuar, picardía y gesticulación de comediante. Verónica (Julieta Díaz) acompaña. No parece su zona más confortable poner los subrayados en clave de sketch que deben terminar luego en la descarga de una sonrisa del público. Lo suyo anda muy bien en la trama dramática. El texto o la gestualidad exagerada para el ejercer el humor requieren de alta sofisticación para conseguir verosimilitud.

La nueva producción dirigida por Marcos Canevale despliega el guión clásico de una historia de amor donde una de las partes se extravía en el camino amoroso familiar, hasta que reacciona, y emprende la difícil tarea de retornar y ser aceptado.

Los personajes despliegan modestos matices en sus actuaciones, de bajo vuelo. Aunque en esa parte habría que mirar más al director que a los actores.

El final llega, con algo de dificultad, y luego de algunos intentos; por eso, “El futbol o yo”, para comedia, queda un poco larga. Y para drama no tiene la estatura suficiente.


Por Rodolfo Montes

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