Escenario
Jueves 10 de Agosto de 2017

Llega la tercera película sobre el carioca carismático

"El filme se mete con el amor, la locura, la libertad y el exilio", dice Tomás Lipgot, director de "Moacir III", que se estrena hoy en Rosario

El actor y cantante brasileño Moacir Do Santos tiene "Moacir III", su nueva película a partir de la dirección de Tomás Lipgot, que se estrena hoy en Rosario y donde con una mezcla de documental y ficción la cámara apunta a la creatividad cinematográfica del ex interno del Hospital Borda.

En 2007, Lipgot ya había rodado "Fortalezas", filme sobre el día a día en el neuropsiquiátrico de Barracas y en el cuál descubrió a Moacir, con quien filmó la cinta homónima un año más tarde.

En la primera de ellas, el brasileño sufre el encierro hospitalario, mientras que la segunda, recorre el detrás de escena de la grabación del disco. En "Moacir III" se ve al personaje con mayor libertad, dirigiendo una película.

"Si ves la progresión de las tres, pasás del tipo internado al creativo", señaló el director en una entrevista con Télam.

Moacir, oriundo de una familia pobre de Río de Janeiro, llegó a Argentina para jugar sus piezas en el canto y la actuación, pero el destino y sus problemas mentales lo llevaron a trabajar como limpiavidrios y hasta a vivir en la calle.

"Para mí, es un personaje inagotable. Es muy rendidor. Tiene muchas características biográficas y cualidades artísticas versátiles, siempre encuadrado en lo singular que es él. Es un personaje muy rico y para mí, como director, me permite bordear límites por fuera de lo documental", subrayó Lipgot, director que cuenta con ocho documentales.

EM_DASH¿Por qué eligieron mezclar ficción con documental en esta oportunidad?

—La estructura surgió así porque no era sencillo hacer una tercera película con el mismo personaje. Yo lo veía a Moacir muy entusiasmado con dirigir y mandar y tomé eso para hacer ésta, en la cual es co-guionista. Fue un experimento porque queríamos hacer algo diferente a las anteriores.

EM_DASH¿Moacir metió la mano en las escenas de ficción?

—Sí, él las quería representar de esa forma. Nacieron de él y tenían un sentido. En el proceso se fueron acomodando con cosas que le iban pasando y que las usaba como un psicodrama para la elaboración. Además, puso el germen de los personajes. El sugería los diálogos y yo los pulía. Fue un trabajo interesante, creativo y muy compartido.

—¿Es un personaje incontrolable?

— Antes fue más difícil para dirigir. Hubo momentos ríspidos, sobre todo con Sergio Pángaro en la anterior, pero ahora no. Los momentos de tensión fueron por el cansancio. Hubo mucha colaboración por parte de él y del equipo.

— ¿Cómo trabajás el guión, en la previa, con un personaje tan particular?

—Escenas prefiguradas no escribo, sí proyectos muy elaborados, pero no suelo volver a verlos. Pero en este caso, lo volví a leer y estaba todo lo que en la película después apareció. Más que guiones, trabajo con hipótesis proyectadas y con eso salgo a buscar. Soy muy obsesivo de lo narrativo, soy muy clásico: hasta divido todo en actos y narro el camino del héroe.

—¿Se cumplieron esas coordenadas?

—Me parecía que Moacir quería hablar de su sexualidad. Esa era una premisa que se cumplió.

—¿Se puede decir que ya son amigos?

—Tenemos un vínculo establecido. Nos vemos cada semana o diez días. Hay una red alrededor de él, que son los que están en la película. Es lo que él llama "la familia".

EM_DASHEn un momento hay un monólogo sobre la libertad a cargo de un policía...

— Fue una parte del juego. Me parecía divertido en ese momento para poner algo fuerte, sobre todo en un policía. Marca el tono de la película. Era una propuesta lúdica y en ese personaje, una especia de alter ego de Moacir, que lo secunda.

—¿Y el "nadie es normal" que dice Moacir?

— Surgió ahí y fue genial que saliera. Son de esos regalos que te regala el documental. Estoy muy contento con lo que logré con esta película, que no es un logro mío, sino de todo un grupo que entendió un concepto muy difícil. Había mucha incertidumbre en el proceso. Recién en el montaje me di cuenta que había una buena mezcla de lenguajes entre la ficción y el documental que quedaba bien. Yo no la tenía tan clara.

—La soledad es recurrente en el texto.

— Es un gran tema en la vida de Moacir y en la de cualquiera. La película se mete en eso, en el amor, el desengaño, la locura, la libertad y un poco en el exilio en la melancolía del inmigrante. Esos son los tópicos, pero puestos en carne de este protagonista tan especial. La identidad sexual es otra de las temáticas.

EM_DASH¿Se viene la cuarta película con Moacir?

—No estoy convencido de hacerla, aunque él sí. Si hubiese una cuarta película, imagino que sería como una ficción más pura.

"Para mí es un personaje inagotable; muy rendidor. Tiene cualidades artísticas versátiles y características biográficas"

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