Escenario
Sábado 30 de Septiembre de 2017

"Leer para creer", una obra de teatro rosarina rumbo al cine

La productora Kashimá lanza hoy en Arteón su debut audiovisual con la adaptación de una obra infantil.

"Me gusta abrir puertas", dijo la actriz y directora Agustina Toia que hoy estrena "Leer para creer", la versión adaptada al cine de una obra teatral de la productora Kashimá. Toia, junto a Julia Rovere y Laura Wulfson, interpretan una historia fantástica que luego de un exitoso recorrido por escenarios locales y festivales provinciales y nacionales se podrá ver en pantalla grande, a las 16, en la sala Arteón (Sarmiento 778).

   Toia, junto a Rovere y Wulfson, además de Fernanda Villa, formaron Kashimá en 2015. Luego de tres propuestas teatrales lanzó su primera producción audiovisual. Las cuatro egresadas de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres y con experiencia en otras obras de la ciudad, pusieron en escena otras obras infantiles como "DeFORMaS, una extraña geometría de las palabras" y "La fábrica de sonidos". El paso del teatro al cine de "Leer para creer" fue impulsado por los pequeños espectadores que aprobaron una pieza que intenta estimular el gusto por la lectura y tiende puentes a la imaginación.

   Aunque Toia ya tiene experiencia detrás de la cámara -rodó "Mandala" en París, además de otros trabajos en Suiza, Italia y Burkina Faso- este es el debut de Kashimá en cine. En este proyecto las acompañan un grupo artistas locales integrado por Ariel Morelli, a cargo de la música original; Juan Manuel Durán en la dirección de fotografía y Maia Ferro y María Florencia Evdemón en las animaciones. El trabajo contó con el apoyo de empresas e instituciones santafesinas y fue grabada en locaciones de Rosario y ciudades de la región hasta donde Malena, la niña protagonista, llega después de abrir un libro mágico.

   Malena es una nena que pasa el día con su tablet, un objeto que con un click pone el mundo en una pantalla. Pero la rutina se rompe cuando en su habitación aparece un libro misterioso. Abrirlo producirá hechos insólitos como que los personajes y paisajes se materialicen en su habitación con lo cual Malena se transporta mágicamente a los ríos, barrancas y bosques de cuentos clásicos como otros escritos por el trío de artistas.

   "La idea de llevarla al cine surgió por dos razones. Primero, porque los chicos lo pidieron", contó Toia. "Estuvimos en muchos teatros donde los nenes les dijeron a los padres que querían volver a ver la obra. Un día dijimos por qué no hacer una adaptación al cine, y así surgió este formato que les permite llevarse la obra a sus casas", recordó.

   El rodaje comenzó hace un año y medio y el equipo se trasladó a distintas ciudades para encontrar las locaciones. "En la obra de teatro Malena abre un libro de piratas y aparece un río, una cascada, un bosque, un precipicio y quisimos llevarla a los lugares reales. Por eso para la adaptación estuvimos filmando en Rosario, Cañada de Gómez, Lucio V. López, el río Carcarañá, las barrancas, un bosque, un teatro, un consultorio odontológico y en la estación de trenes de Cañada de Gómez".

   —¿Cuál era el objetivo de la obra de teatro?

   —Estimular la lectura en los niños, que vuelvan a los cuentos. En realidad es muy lindo y se logra transmitir el mensaje. Fue muy loco para nosotras terminar la función y que los chicos salgan diciendo que querían una biblioteca, que le gustan las historias de animales o de piratas. Es increíble cómo el teatro les despierta eso. Ahora en formato audiovisual es otro desafío.

   —¿La protagonista refleja la relación actual de los chicos con la tecnología?

   —La obra empieza con Malena que está obnubilada con su tablet, pero en realidad no estamos en contra de la tecnología. Al contrario, creemos que la tecnología es muy útil, pero también la idea era invitar a los chicos a que vean que la lectura tiene una lógica contraria si se quiere. La tablet tiene la imagen ahí y no podés imaginar casi nada porque desde lo sensorial está todo al alcance de la mano. El cuento y las palabras tienen otra lógica. Tenés que imaginarlo todo.

   —¿La tecnología podría reemplazar al libro?

   —Creo que también se trata de pensar que son dos mundos completamente distintos pero necesarios. Uno no más que el otro, y poder disfrutar de las dos cosas. Hoy también se lee literatura en forma digital y uno también accede a la imaginación a través de la virtualidad. Pero la obra también tiene un elemento de reflexión porque toma los clásicos, que son un guiño para todos, y hay una reflexión sobre la comunicación de los niños con los padres.

   —¿Los dispositivos como la tablet son realmente adictivos para los nativos digitales?

   —La tecnología lo es, pero lo que queda explícito en esta historia es cómo salir a otros mundos. En la tablet está todo ahí: mirás una película, escuchás una canción, dibujás, pintás, jugás. Lo lúdico y la comunicación, todo pasa por ahí, pero en realidad uno sigue estando en el mismo lugar. Lo que le pasa a esta niña es que se transporta a un bosque de verdad, a un teatro, cosas que tienen otras lógicas, como es poder cambiar de lugar y de espacio. Creo que lo que se vuelve adictivo es el teatro porque es el momento de mayor espontaneidad, el aquí y ahora. Las obras de teatro que hicimos abordan el tema de las matemáticas, la geometría, o "La fábrica de sonidos" que tiene que ver con la música. Lo que me gusta es abrir puertas, no cerrar, con las imágenes, los lenguajes, para que los niños puedan entrar por dónde quieran y de la manera que quieran.

   —¿Los libros aun son interesantes para los chicos?

   —Tal vez tenga que ver con los padres porque los libros se siguen vendiendo, se siguen usando como objetos, mucho menos que antes quizás, pero siguen estando vigentes. De hecho, desde hace dos años vamos a todas las ferias del libro y los chicos se llevan cuentos. En las escuelas también, y de hecho ya se incluyó la tecnología como parte de la educación.

   —¿Cómo es tu relación con la tecnología?

   —Me pasa algo muy loco porque tengo un libro digital y es como mil libros en un mismo lugar, y en ese sentido es mucho más práctico, pero el encuentro con el papel, poder subrayarlo, intervenirlo, es mucho más lindo. Seré una romántica. Hay como un romanticismo, un deseo en realidad, de que eso no se pierda. Que sí tengamos acceso a la tecnología, a la virtualidad, pero que también puedan quedar soportes donde el niño ingrese desde otro lugar y de otra manera para formar su subjetividad y sus experiencias. Un poco es apelar a no condenar la tecnología en absoluto porque la usamos todos y hay que usarla a favor.

   —Están por filmar el segundo largometraje...

   —Empezamos a filmar "Fragmento" en el Museo Castagnino con la participación de muchos artistas rosarinos y la semana que viene vamos a Mar de las Pampas a filmar la última parte. También se sumó Guillermo Kuitca porque yo me inspiré en sus cuadros para hacer esta película y él nos dio los derechos para hacer alusión a su obra. Se hizo un grupo de trabajo muy lindo y Cristina Banegas, que fue mi maestra en Buenos Aires, va a hacer una voz en off. El texto es de Fernando Sdrigotti, un rosarino que hace 15 años que vive en Londres. Su primer libro de relatos se llama "Tríptico" y yo hago una adaptación del cuento "Cliché en 35 mm".

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