Escenario
Domingo 30 de Abril de 2017

"Laurita tiene muchas cosas que hacer", la vida misma hecha arte

La idea inicial de una "ficción autobiográfica" asusta si de escuchar historias mínimas convertidas en supuestos hechos heroicos se trata. Una costumbre por estos pagos.

La idea inicial de una "ficción autobiográfica" asusta si de escuchar historias mínimas convertidas en supuestos hechos heroicos se trata. Una costumbre por estos pagos. Pero rápidamente el susto desaparece gracias a un relato ameno, a la curiosidad que despiertan todos esos bolsos llenos de cosas, y a la identificación que produce la ciudad descripta y a los tiempos que la atraviesan. Casi como de viaje por la vida, la protagonista va contando su devenir mientras saca innumerables objetos de sus valijas y las deposita sobre las tablas. Y como por arte de magia aparecen la niñez, la juventud, la madurez, la facultad, la militancia, la política, el poder, y hasta los que están y los que ya no, en un ejercicio de memoria que no es para muchos y que en "Laurita tiene muchas cosas que hacer", un unipersonal de Laura Copello con la dirección de Ricardo Arias, se presenta tan natural como el arte puede serlo.

   La obra fue elegida por el Instituto Nacional del Teatro para ser exhibida, entre el viernes 19 y el domingo 28 de mayo, en la Fiesta Nacional del Teatro 2017 que se realizará en Mendoza. "Laurita" representa a la provincia de Santa Fe junto a "Nenúfares, un espectáculo puto", una puesta de la capital provincial.

Desafío. Todo comienza con una necesidad: la de organizar una narración coherente sobre nuestra propia vida. Aunque, en este caso, no se haga solamente con palabras, sino con aquellos objetos (diseñados por Pali Díaz) que encarnan un tiempo y un lugar. Los mismos que se atesoran en polvorientos desvanes.

   Ropas, juguetes, cartas, recuerdos en general, libros pop-up (de esos que se abren y se despliegan), fotos, posters y decenas de pequeñas luminarias alimentan un universo irrepetible pero manso, sin estridencias. Si hasta el complejo montaje escénico parece un hecho tan cotidiano como abrir una vieja caja sin saber que habrá adentro.

   Concebida entonces como teatro de objetos, con un relato biográfico en primera persona como hilo conductor, histórica, tierna, corajuda, conmovedora e inocente en su construcción del mundo a través de las cosas que lo representan; con una actuación tan profunda como simple; con una dirección preocupada tanto por el recorrido biográfico como por el ensamble final; y con un epílogo apoteótico con la ciudad y sus luces como contexto, "Laurita" se muestra como es, así, como la vida misma, pero hecha arte, sobre un escenario.

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