Escenario
Lunes 27 de Febrero de 2017

La segunda noche del Cosquín Rock reveló que los 90 no pueden durar para siempre

Los pericos celebran 30 años de carrera. Juanse se florea con lo que mejor sabe hacer. Covers por doquier. Cierran los Cadillacs precedidos por Skay Beilinson. Pero también lo nuevo tiene un lugar destacado.

Amaneció y se sabe que Cosquín Rock sin lluvia no es Cosquín Rock; sin embargo, la jornada pintaba esplendida. Rara sensación en las rutas congestionadas: mientras alrededor llovía, en el predio gobernaba el sol. Apenas una ráfaga intensa de gotas que se dispersan en unos minutos y cuando abre el escenario principal, todo indica que el resto del día será sensacional.

Mamita Peyote y Sol Pereyra en el escenario temático. Un extremo del predio comenzaba con dos bandas conducidas por dos personas carismáticas, excelentes cantantes, y administradoras de un espacio que seduce, se desea, y pocos aprovechan. Eugenia de Mamita agradece a los fans de las ciudades aledañas a Rosario que llegaron hasta Cosquín para ver su show, y cierra con una canción que levanta al público que expresa parado el descubrir unos artistas genuinos y satisfechos de tocar en tamaño evento.


Carpas Cruzadas

Todos los años hay dos carpas de circo ambientadas con todo lo necesario para que lo que pasa adentro se escuche bien y se disfrute. Casi en su totalidad están programadas con bandas de poco cartel y prometedor futuro. En esta ocasión, el condimento está dado en que a media tarde, cuando los rayos luminosos comienzan a esconderse, estos espacios están protagonizados por Los Pericos (las tres jordanas divididas en la celebración de sus tres décadas en la música argentina) y Juanse, dedicando los días a recorrer su amplia carrera con los Ratones Paranoicos y sus discos solistas. De acá para allá los que caminan se meten, cantan, bailan, saltan, recuerdan, viven, ovacionan, y repiten letras acondicionadas en el cerebro de todos los que alguna vez les tocó un semáforo en rojo y en el auto estacionado la radio estaba a todo volumen. Canciones que todos conocen, y movilizan el flujo de invitados que lejos de fastidiar, generan sorpresa y anécdotas eternas por congelar momentos irrepetibles. Con Los Pericos Juanse toca y canta Jamaica Reggae. Ciro sube para cantar Runaway. Apenas un tiempo después, enfrente Juanse cede espacio para que Ciro cante Route 66, versión Pappo. Pero los noventas no pueden durar para siempre. El escenario Quilmes Garage desborda de bandas que imponen escena sin rigor nostálgico. Si bien su musicalidad remite a cosas realizadas, la postura es de regreso, no de retroceso.


Cosquin Rock 2 VIDEO

Juventud divino tesoro

Rocambole proyecta imágenes con sus obras y cuenta la novela que lo une con los redonditos. La historia de una postal que le llegó enviada por Poli y Skay. Y afirma, entre aplausos, que Patricio Rey vive en Cafayate. Da una charla sobre arte, vinculado a lo que más conocen los presentes, que son muchísimos y esperan por Roberto Pettinato. Mientras despliega su versión caótica y entretenida de Sumo, Germán Daffunchio interpretaba algunas de esas canciones con la banda mexicana Panteón Rococó. Pero si de covers se trata, Cállate Mark rompió todo con "Ya no sos igual" de 2 Minutos. En la carpa Geiser había poca gente, y Callate estaba dando un show increíble. Florián (hijo de Vicentico) y Astor (hijo de Flavio) con guitarra y batería impulsaban un frenético show rabioso. Cuando empezaron a cantar "Carlos se vendió..." explotó. No se sabe de dónde salió la gente, parecían que florecían de la tierra. Se llenó y detonó. Eran mutantes y los pibes –que luego confirmaban sus virtudes sosteniendo a sus padres en Los Fabulosos Cadillacs- potenciaban la horda que abrazaba a un perro (sí, hasta los animales fueron corriendo) mientras un punk con tatuaje de los Buzzcoks le sostenía la cámara a un trabajador que decidió dejar su responsabilidad y momentáneamente dejarse llevar por el espíritu que indicaba que tenía que estar ahí...en el medio. Termina y a su lado, en el ex hangar transformado en Quilmes Garage, Valdez propone que los cuerpos presentes se muevan gelatinosos, balanceándose y festejando que los JVulián retribuyan la invitación de ellos unos momentos antes. Las personas pasan y pasan, casi sin parar. Pero en el mismo espacio la melodía de Indios los detiene. Observan y se sienten atraídos por el viboreo seductor de Joaquín Vitola, un frontman increíble, que invita a los pasantes a quedarse, y no se mueven de ahí. Es más, conocen las canciones. Indios está sonando y se nota.


cos1.jpg

Yo te avisé

Todos lo escucharon. Los Fabulosos Cadillacs debutaron en Cosquín Rock y confirmaron que son una de las bandas más populares de Argentina. Nada de lo que salió del escenario no obtuvo respuesta. Fue un permanente ida y vuelta con la gente que convirtió el predio en un gran espacio de placer y baile. Vicentico camina con afecto su modo de ser líder, y cuando suena "Saco Azul" se atreve a la pasarela, estilo Darth Vader, épicamente, superando las cabezas que al unísono bajaban y subían aprobando el ritmo encendido. El soberbio protagonismo de Flavio (bajo) se licua mucho cuando un gigante comunitario como Los Cadillacs divide la batuta entre Vicentico y Sergio Rotman. Tienen canciones demoledoras, y "Carnaval toda la vida" convive frecuente con "Averno, el Fantasma" de su último disco. Los Cadillcas son de todos, superan los nombres propios, porque sus canciones eligieron estar en los bolsillos y oídos de cualquiera que los quiera escuchar. Y Cosquín rock lo afirma, hoy y siempre.





Comentarios