Escenario
Domingo 05 de Febrero de 2017

La insistencia de un cine que apunta al analfabetismo sexual

En otra oportunidad me tocó opinar públicamente sobre este "fenómeno literario y boom cinematográfico" que fue "Cincuenta sombras de Grey". Ante el estreno la semana próxima de la secuela "Cincuenta sombras más oscuras" trataré de unir mis opiniones anteriores con lo que desde el punto de vista literario y cinematográfico me provoca este hecho que, si bien puede ser considerado un "fenómeno masivo", no deja de explotar situaciones vinculadas a la sexualidad. Si alguien busca en lo literario algún valor, es preferible leer a un clásico como "La venus de las pieles", de Leopoldo Von Sacher Masoch, (de quien deriva el vocablo masoquismo); a Alfred de Musset, que por encargo escribió "Gamiani" ("Dos noches de lujuria"); o "El amante de lady Chaterley" de D. H.Lawrence, donde por lo menos encontrarán estilos literarios y situaciones eróticas fuertes y realistas. O al Marqués de Sade, siempre mal leído y mal interpretado, pero que en su "Filosofía en el tocador" dejó a la posteridad infinidad de cuestiones a investigar por la medicina, la psicología y las ciencias sociales. Si de pronto, la excitada mente de algún lector busca algo más fuerte, que se anime, deje los prejuicios de lado y lea pornografía, sí, no disfrazada de "erotismo" para aliviar su conciencia, sino pornografía descripta sin tapujos como el anónimo "Memorias de una pulga", "Fanny Hill" de John Cleland o esos clásicos "Grafittis amatorios pompeyanos", una joya descriptiva y espontánea de la vida sexual de la época. Desde el punto de vista cinematográfico, poco que decir. Lujo, ambientes como para embelesar a quienes sueñan con lugares adonde la clase media no tiene acceso, pero que es la forma de perpetuar un sistema que apunta a la ensoñación para ocultar la realidad abrumadora de todos los días. Sólo aquellos que tienen claro el verdadero sentido de la sexualidad humana, ligada a valores como el amor cotidiano, el placer compartido, lo lúdico y lo comunicacional, verán estos aspectos críticos. Los demás, disfrutarán de un cine que insiste en generar mucho dinero, apelando al analfabetismo sexual imperante, que gracias a la educación sexual tiende a modificarse.

En otra oportunidad me tocó opinar públicamente sobre este "fenómeno literario y boom cinematográfico" que fue "Cincuenta sombras de Grey". Ante el estreno la semana próxima de la secuela "Cincuenta sombras más oscuras" trataré de unir mis opiniones anteriores con lo que desde el punto de vista literario y cinematográfico me provoca este hecho que, si bien puede ser considerado un "fenómeno masivo", no deja de explotar situaciones vinculadas a la sexualidad. Si alguien busca en lo literario algún valor, es preferible leer a un clásico como "La venus de las pieles", de Leopoldo Von Sacher Masoch, (de quien deriva el vocablo masoquismo); a Alfred de Musset, que por encargo escribió "Gamiani" ("Dos noches de lujuria"); o "El amante de lady Chaterley" de D. H.Lawrence, donde por lo menos encontrarán estilos literarios y situaciones eróticas fuertes y realistas. O al Marqués de Sade, siempre mal leído y mal interpretado, pero que en su "Filosofía en el tocador" dejó a la posteridad infinidad de cuestiones a investigar por la medicina, la psicología y las ciencias sociales. Si de pronto, la excitada mente de algún lector busca algo más fuerte, que se anime, deje los prejuicios de lado y lea pornografía, sí, no disfrazada de "erotismo" para aliviar su conciencia, sino pornografía descripta sin tapujos como el anónimo "Memorias de una pulga", "Fanny Hill" de John Cleland o esos clásicos "Grafittis amatorios pompeyanos", una joya descriptiva y espontánea de la vida sexual de la época. Desde el punto de vista cinematográfico, poco que decir. Lujo, ambientes como para embelesar a quienes sueñan con lugares adonde la clase media no tiene acceso, pero que es la forma de perpetuar un sistema que apunta a la ensoñación para ocultar la realidad abrumadora de todos los días. Sólo aquellos que tienen claro el verdadero sentido de la sexualidad humana, ligada a valores como el amor cotidiano, el placer compartido, lo lúdico y lo comunicacional, verán estos aspectos críticos. Los demás, disfrutarán de un cine que insiste en generar mucho dinero, apelando al analfabetismo sexual imperante, que gracias a la educación sexual tiende a modificarse.

(*) Médico Sexólogo Educador Sexual Docente de la F. C. M - U. N. R

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