Estreno
Jueves 14 de Julio de 2016

"La historia de una película siempre debería triunfar sobre la tecnología"

Hoy llega a los cines de Rosario "El buen amigo gigante", el nuevo filme de Steven Spielberg basado en un famoso libro de Roald Dahl.

Después de dos excelentes películas de temática histórica como "Lincoln" (2012) y "Puente de espías" (2015), Steven Spielberg vuelve al mundo de la animación y del cine para chicos con "El buen amigo gigante", que se estrena hoy en los cines de Rosario. Se trata de una adaptación a la gran pantalla de la famosa novela "El gran gigante bonachón", de Roald Dahl, y tiene un condimento especial y emotivo: el guión fue escrito por Melissa Mathison, guionista de "E.T." y fallecida en noviembre pasado. La película también cuenta con la producción de dos pesos pesados: Walt Disney Pictures y los estudios DreamWorks. Sus protagonistas son la carismática niña Ruby Barnhill y el premiado actor británico Mark Rylance, que se pone en la piel del gigante con ayuda de la técnica de captura de imágenes.

La historia se centra en Sofía, una niña huérfana con problemas para conciliar el sueño. Una de las muchas noches en la que se encuentra dando vueltas en la cama de su orfanato decide romper una norma y asomarse a la ventana, algo completamente prohibido en la estricta institución en la que vive. Desde su ventana ve algo completamente extraordinario: un hombre de un tamaño enorme, que se asoma a las casas de la gente mientras duermen. Cuando el gigante descubre que una niña lo está espiando, decide llevarse a la pequeña Sofía en la mano y viajar con ella al País de los Gigantes.

El libro original en que se basa el filme se publicó en 1982, el mismo año en el que se estrenó "E.T", una de las películas más emblemáticas y queridas de Spielberg. "Creo que mis películas ahora son muy diferentes de las que hacía entonces, porque yo mismo soy muy diferente de cómo era en 1982", dijo el director en una entrevista con el diario español "El Mundo". "Lo que no ha cambiado es que cuando encuentro una buena historia dejo que ésta me transmita lo que necesita. No descarto sus valores para imponer la visión madura del hombre de 69 años que soy. Sobre todo, cuando es un niño lo que necesita, no un adulto. Siento que un libro como el de Dahl o cualquier otra película que veo que encarna los valores de la juventud pueden transportarme a mi infancia en un momento. Eso sí, no hay que comparar esta película con «E.T.». El único punto en común es Melissa Mathison, que firmó «E.T.» y que también ha adaptado el libro de Dahl antes de fallecer. Hay muchas diferencias entre «El buen amigo gigante» y «E.T.», empezando por su escala", aseguró el realizador.

Carcajadas en el set. Según Spielberg, la filmación de la película fue pura diversión. "No hubo día en el que no nos riéramos a carcajadas en algún momento", contó. "Ruby y Mark trabajaban en un espacio blanco enorme llamado «volumen para captura de movimiento». Todo el plató estaba lleno de cables y Ruby estaba en un decorado gigante que la hacía parecer más pequeña. A Mark Rylance lo tuvimos que colgar de cables que lo lanzaban por los aires cada vez que su personaje tenía gases. Y le encantaba. No hace falta decir que era la primera vez que Mark, alguien que se dedica principalmente al teatro, hacía una película así. Lo han colgado alguna vez en el escenario, pero nunca antes lo habían lanzado por los aires acompañado del sonido en off de un gas volador. Creo que, si siempre pudiera hacer películas así, haría muchas más. La pasamos muy bien", enfatizó.

El director aseguró que "El buen amigo gigante" se enfrentó a distintos retos a nivel tecnológico, pero que él se empeñó en no perder de vista la historia. "Creo que siempre debería triunfar la historia sobre la tecnología", señaló. "Muchas veces me seducen conceptos que tienen esa capacidad de asombrar. Pero luego me planteo: «¿Para qué voy a invertir dos años de mi vida en algo asombroso cuando no estoy seguro de que la historia tenga algún valor social o duradero que sea recordado en diez años o ni siquiera un año?». Me pasa como a todo el mundo, que me seducen las grandes ideas y los derechos para rodar grandes adaptaciones. Pero creo que he llegado a un punto en mi vida en el que me resulta fácil decir que no. Antes me costaba. He dicho que no a tantas y tan enormes adaptaciones que creo que me he vuelto bastante bueno en ello", dijo entre risas.

El cine de Walt Disney es una referencia fundamental para Spielberg, y en esta película se nota. "Walt Disney fue el que más me influyó cuando empecé a tener noción del concepto de suspenso y del poder del cine. Más que Alfred Hitchcock o cualquier otro", recalcó. "Tiene ese poder de atraparte y no dejarte escapar, y, cuando finalmente lo hace, salís tocado porque te consiguió aterrorizarte. Con Disney me di cuenta por primera vez de que podían darme un gran susto y rescatarme minutos después. Disney tenía esa capacidad increíble para crear imágenes que daban tanto miedo que tenías que taparte la cara. Pero, entonces, esas mismas imágenes se convertían en algo precioso y trascendental", recordó.

Una ducha caliente. Después de unas cuantas películas históricas y varios dramas para adultos, el creador de "Indiana Jones" volvió a recobrar esa capacidad de asombro infantil que hace falta en una historia como la de Roald Dahl. "Hacer una película como ésta ha sido como darme una ducha relajante y caliente y ver cómo la Historia se la lleva el agua", confesó el director. "Volveré al género histórico después de «Ready Player One», mi próximo proyecto. Pero me encanta la Historia y no puedo alejarme de ella. Leo demasiados libros de Historia. Y, cuanto más mayor me hago, más importante se vuelve para mí", reconoció.

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