Escenario
Martes 11 de Abril de 2017

La historia de una mujer que debe reinventarse tras una separación

La brillante Isabelle Huppert encarna a una profesora de Filosofía que se enfrenta a un inesperado divorcio a los 60 años.

"El porvenir", la película que llega este jueves a los cines de Rosario, reúne a dos de las mujeres más importantes del cine actual. La directora y guionista es la francesa Mia Hansen-Love, que con 36 años es una de las realizadoras más prometedoras del cine europeo. Y la protagonista es nada menos que Isabelle Huppert, la brillante actriz que hace muy poco ganó un Globo de Oro y estuvo nominada al Oscar por "Elle", la perturbadora película del holandés Paul Verhoeven.

En "Edén" (2014), su anterior película, Mia Hansen-Love tomaba el auge y caída de la cultura dance para poner en imágenes la experiencia de su propio hermano, un DJ que vivió el apogeo de la escena house parisina, pero sobre todo su ocaso. En "El porvenir", la directora toma de su álbum familiar el perfil de sus padres, ambos profesores de Filosofía, para narrar algo parecido: un colapso. El personaje central es Nathalie (Isabelle Huppert), una profesora de Filosofía que ronda los 60 años y que da clases en un instituto de París. Su trabajo la entusiasma y reparte su tiempo entre sus alumnos y su familia, con sus hijos ya mayores y su madre algo senil. Un día su marido le anuncia que se va a ir con otra mujer. Y ese será sólo el primero de una serie de grandes cambios que obligarán a Nathalie a reinventar su vida de un día para otro.

"Más optimista"

En cierta medida, "El porvenir" está inspirada en la madre de Hansen-Love. "Se inspira en un aspecto muy puntual de su vida: su separación y cómo se las arregló para mantenerse a flote y reinventarse", reveló la directora. "Al principio tuve dudas sobre si escribir o no sobre el asunto, me asustaba. Pensé que el guión sería muy pesimista. Lo curioso es que ahora resulta que «El porvenir» es mi película más optimista, o eso me dicen. Y haciéndola he aprendido algo interesante: que uno puede ser feliz aunque no tenga a nadie de quién enamorarse", confesó.

Las películas de Hansen-Love siempre tienen elementos autobiográficos. "He intentado escribir sobre asuntos y personas que no me son tan cercanas, porque quizá eso me resultaría menos agresivo emocionalmente, pero no me sale", reconoció la francesa. "Me sale escribir sobre personas muy cercanas a mí y a las que amo. Supongo que lo que persigo haciéndolo es, de algún modo, contribuir a que esa gente bella y singular deje un rastro, que permanezca para siempre", explicó.

En las historias que refleja la directora, la alegría y la melancolía generalmente van de la mano. "Eso es inevitable", aseguró. "Tiene que ver con acontecimientos que se remontan a la historia de mi familia. Yo crecí marcada por la imagen de mi abuelo, que se suicidó dejando una esposa y seis hijos de entre 4 y 18 años. Por eso, resulta paradójico que por otra parte yo siempre haya idealizado la idea de familia: me sugiere alegría e inocencia. Aunque también, como digo, me hace sentir melancólica", señaló.

El dolor y el sufrimiento siempre están presentes en la filmografía de Hansen-Love, pero sus filmes suelen resolverse con una nota optimista. "Nunca sabré contar historias sobre gente rotundamente feliz, pero no creo que pudiera hacer una película que no da opción a la esperanza", aseguró. En todo caso, siento que «El porvenir» es mi película menos melancólica. Retrata a una figura femenina que es fuerte y pragmática, y que demuestra tener una gran vitalidad", afirmó.

Para interpretar a una mujer fuerte nadie mejor que Isabelle Huppert, que es la primera actriz famosa con quien Hansen-Love trabaja. "Obviamente trabajar con ella no es lo mismo que hacerlo con actores no profesionales. Pero Isabelle me lo hizo muy fácil. Se adaptó a mí en todo momento", dijo la directora. "En realidad trabajar con una actriz famosa no fue una estrategia calculada de antemano. Después de escribir la película me di cuenta de que nadie más que Isabelle podría protagonizarla, por la autoridad y el carisma que ella transmite, y por su forma de manejar el humor negro", explicó.

Estimular el misterio

Huppert, que tiene una extensa carrera en el cine, alabó el trabajo de la joven directora. "Ella me hizo comprender que el personaje requería cierta liviandad. Porque mi primer instinto suele ser llevar a mis personajes al lado oscuro", confesó. En ese sentido se explayó: "Los actores tenemos dos vías distintas para inspirarnos. Una es la realidad de nuestra vida, quiénes somos; la otra son nuestras fantasías. Yo suelo apoyarme más en esto último, en los comportamientos que me imagino en mis sueños, que muy a menudo son pesadillas", reveló.

Según la actriz, inspirarse en los sueños "es muy emocionante y liberador, una aventura increíble. Y creo que también permite establecer una conexión muy particular con el público, porque estimula el misterio. El espectador no sabe cuánto de lo que ve en el personaje forma parte de la personalidad del actor, de modo que se implica emocionalmente de forma más intensa. Eso es lo que hace que el público a veces sienta conexiones emocionales tan íntimas con los actores", opinó.

Más allá de su intensidad como intérprete, Huppert dijo que le resulta "muy sencillo" desconectarse de los personajes al final del rodaje. "Da igual que algunos de ellos conecten conmigo de forma muy personal. Suelo ser perfectamente capaz de delimitar en todo momento donde empiezan y donde acaban. En ese sentido, podría interpretar 10 personajes a la vez sin problema. Nunca he sido muy partidaria de ese tópico del actor tan comprometido con el papel que no puede dejarlo ir. Yo me tomo las cosas menos a la tremenda. De otro modo mi vida sería una pesadilla. Eso sí, me implico en mis personajes como el que más", aseguró.

de carne y hueso. El personaje de Huppert está inspirado en la madre de la directora de la película.

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