Escenario
Domingo 05 de Marzo de 2017

"Jackie", una mirada a la intimidad del dolor

La película del chileno Pablo Larraín indaga en el mundo privado de Jacqueline, la viuda de Kennedy.

"Estados Unidos nunca ha tenido realeza y, sin embargo, en ese momento, Jackie se convirtió en una reina sin trono, en una madre para una nación en duelo". Esa idea quizo profundizar el director chileno Pablo Larraín en "Jackie", que se estrena el jueves en Rosario luego de competir por tres Oscar, una de cuyas candidaturas fue para la protagonista, Natalie Portman. Dejando en segundo plano los aspectos más conocidos en torno a la esposa de John Kennedy, como que fue un referente de clase y estilo, Larraín abordó la forma en que esta mujer en minutos pasó de ser una imagen perfecta para transformarse en sostén del legado de su esposo y en viuda de un país.

Al comenzar el 22 de noviembre de 1963, Jacqueline Kennedy era una de las figuras más famosas, admiradas y envidiadas del mundo. Elegante, seductora y con gran estilo, no sólo fue la mujer del presidente electo más joven de los Estados Unidos, sino también la Primera Dama de la era televisada. Fotogénica, cautivadora y aún así poco conocida detrás de su imagen casi mítica.

El guión plantea la muerte de John Fitzgerald Kennedy desde el punto de vista de su mujer, sentada junto a él cuando recibió los disparos en Dallas y viuda con tan sólo 34 años. Fue eso lo que atrajo a Larraín del proyecto. A partir de ahí empezó a trabajar en una figura de la que existía mucha información oficial pero que es "la más desconocida de los personajes desconocidos".

Sin embargo, en pocas horas, el mundo de Jackie, junto con la fe de su país, se sacudiría hasta los cimientos cuando John Fitzgerald Kennedy recibió varios balazos mientras transitaba junto a Jackie en una caravana presidencial por Dallas. En un momento lleno de confusión y conmoción, el mundo fue testigo del dolor de la Primera Dama en imágenes que siguen siendo conmovedoras y fascinantes.

Pero lo que nadie vio fue lo que ocurría puertas adentro, en su mundo privado herméticamente cerrado. Repentinamente sola, salvo por su familia, su confidente y sacerdote, la Primera Dama se enfrentó a una serie de desafíos como esposa, madre y parte reticente de la máquina política: consolando a sus hijos, planificando el funeral de su marido, preparándose para que el próximo presidente se mudara inmediatamente a la Casa Blanca y luchando para mantener el control sobre cómo definiría la historia el legado de su esposo.

El guionista Noah Oppenheim, quien antes firmó los guiones de "Divergente la serie: Leal" y "Maze Runner. Correr o morir", fue el responsable de hacer de esta historia real un hecho cinematográfico. "La bendición de escribir sobre alguien como Jackie es que hay una cantidad abrumadora de información acerca de quién era, cómo se comportaba, la línea de tiempo de su vida", admitió.

"Esta preponderancia de información sobre su vida me permitió enraizarla en la realidad, pero también me dio la oportunidad de indagar y utilizar mi imaginación para darle vida en las páginas. Gracias a que contaba con esta riqueza de investigación, fui liberado de forma creativa y pude excavar más profundamente y explorar sobre su vida más allá de los límites de los hechos en los que pude basarla", añadió.

Mientras investigaba y escribía, Oppenheim dijo que sentía que estaba escribiendo una historia no sólo del pasado, sino una historia que resuena plenamente con el mundo de hoy: una historia sobre una mujer que de muchas maneras fue la primera en la historia presidencial en forjar la idea de crear un legado visual que vive para siempre.

"La historia de Jackie Kennedy nos habla hoy por varias razones", dice Oppenheim. "Por un lado, se remonta a una época en que la política tenía cierta dignidad, cuando todos admirábamos a la gente que ocupaba la Casa Blanca. También creo que Jackie fue una especie de primera reina norteamericana, alguien que nos mostró lo que es tener la gracia más noble bajo fuego. Y creo que en este momento la gente está tratando desesperadamente de ver a través de la niebla que rodea lo que es real y lo que no está en nuestro mundo, por lo que es un tiempo maduro para explorar el modo en que las figuras públicas moldean su imagen y crean mitologías alrededor de sí mismos".

Guión. El guión de Oppenheim pasó por diferentes manos. Spielberg lo cortejó por un tiempo. Otro cineasta al que le atrajo fue Darren Aronofsky cuyas películas incluyen "El cisne negro", "El luchador" y "Requiem para un sueño". Al principio, Aronofsky pensó en dirigirlo él mismo, pero finalmente llevó la película al director Pablo Larraín y a Natalie Portman, con quien había tenido una relación creativa en "El cisne negro", y él se sumó al proyecto como productor.

Natalie Portman elogió el enfoque del director chileno sobre un símbolo de Estados Unidos. "Creo que una de las tantas cosas emocionantes de trabajar con Pablo era que él no tenía esa clase de reverencia que los estadounidenses tienen por los Kennedy", dijo Portman. "Fue capaz de darle un enfoque menos ortodoxo a la película, y con un sentimiento intenso y desinhibido. Llevó el proyecto hacia una dirección completamente inesperada y visionaria".

Larraín contó que su acercamiento al personaje fue gradual. "Al principio todo lo que yo sabía sobre Jackie era bastante superficial", señaló. "La conocía como la mujer que siempre se ve en las fotos junto a JFK, la mujer conocida por su moda, gusto y estilo. Creo que así es como la mayoría de la gente la conoce en Estados Unidos y alrededor del mundo. Pero yo quería cambiar ese punto de vista e ir más profundo. Cuanto más buscaba, más encontraba a una mujer sumamente sofisticada, muy inteligente y que tenía un increíble sentido político propio. Y lo más importante, es que se trataba de una mujer que entendía la comunicación como pocos en aquél entonces".

Larraín también se sintió fascinado por la manera en que Jackie se permitió convertirse en una especie de conducto de los sentimientos colectivos de angustia y duda del público a raíz del único asesinato presidencial del siglo XX. "Estados Unidos nunca ha tenido realeza y, sin embargo, en ese momento, Jackie se convirtió en una reina sin trono, en una madre para una nación en duelo", observó el director. Ella soportó toda su pena y dolor incluso mientras soportaba la aflicción. Se puso toda la carga al hombro y siguió adelante. No pudo haber planeado estos acontecimientos, sin embargo, cuando llegó el momento, se condujo con muchísima gracia y un amor extraordinario".

¿Cómo interpretar una tragedia personal que fue compartida por todo el planeta? Las imágenes de Kennedy asesinado con su mujer al lado recorrieron el mundo y transformaron un dolor privado en público. El director Pablo Larraín intentó dimensionar el drama personal en el contexto de un hecho histórico de impacto global, como lo fue el más mediático de los magnicidios de toda la historia, desde la perspectiva de su esposa, una protagonista ciento por ciento involuntaria. Kennedy fue el cuarto presidente estadounidense asesinado, pero su muerte fue la primera registrada para la televisión. Ocurrió cuando las redes sociales eran ciencia ficción. Tampoco existían los realities, en los que la exhibición es una opción deseada. Las redes son como una película en tiempo real, que se puede compartir o no. Es el consentimiento, la voluntad para que lo privado -el dolor, la tragedia o la alegría- sea público lo que hace la diferencia.

Otras caras de la primera dama

Aunque todos los cenitales están sobre Natalie Portman, la bella actriz no es la única que se caracterizó como Jacqueline Kennedy. Tanto en cine como televisión, fueron muchas las que adoptaron el rol de la famosa esposa del presidente estadounidense. Desde Katie Holmes a Jaclyn Smith hasta Jaqueline Bisset y Ginnifer Goodwin, por nombrar las más relevantes, pero todas aportaron su impronta a una figura tan popular como polémica.

La ex esposa de Tom Cruise fue la figura de "The Kennedys", en compañía de Greg Kinnear en el rol de John F. Kennedy (foto), pero no tuvo un paso feliz. Es que se emitió en Canadá y fue rechazada por varios canales de Estados Unidos. Un mal paso para Holmes, quien tomará revancha en abril, cuando vuelva en dar vida a Jackie en "After Camelot: A Personal History of the Kennedy Family 1968 to the Present". Es otra miniserie, pero basada en el best seeler del biógrafo J. Randy Taraborrelli, conocido por sus libros sobre la vida de Madonna y Marylin Monroe, entre otros.

Claro que la primera actriz que se animó a interpretar a Jackie fue Jaclyn Smith, aquella bella morocha de "Los ángeles de Charlie". Smith protagonizó "Jacqueline Bouvier Kennedy", una película estrenada en 1981, con James Franciscus y Rod Taylor.╠El filme de Steve Gethers se basaba en sus comienzos como fotoperiodista hasta el ascenso a primera dama en la Casa Blanca.╠Los que siguen la historia del caso Kennedy todavía recuerdan a Ginnifer Goodwin, la última Jackie hasta Portman. Ella fue la figura de "Killing Kennedy", una miniserie con Rob Lowe como J.F.K, que atraviesa la carrera presidencial hasta su asesinato.

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